Hoy y mañana México honra a sus muertos entre flores, velas y mesas llenas. Del lado de la copa hay un clásico que se repite en reuniones y terrazas: la Paloma. Lleva tequila, pomelo y lima, y se prepara en dos minutos.
Una fiesta para recordar, no para llorar
El 1 y 2 de noviembre, México recibe a las almas de sus seres queridos con altares de cempasúchil, velas y papel picado. En la ofrenda se pone lo que a cada persona le gustaba en vida: pan de muerto, atole, chocolate caliente, café y, en muchas casas, un vaso de tequila o mezcal. Después, la comida la disfrutan los vivos.
La UNESCO reconoce esta celebración como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad desde 2008, y cada año atrae viajeros a lugares como Oaxaca, Pátzcuaro o Mixquic, en el sur de la Ciudad de México. Quien viaja en estas fechas vuelve hablando de la comida y de lo que se brinda en la mesa.
Qué lleva una Paloma (y por qué funciona)
Tequila blanco, gaseosa de pomelo, un chorro de lima, sal e hielo. Nada más. El resultado es un trago dulce, ácido, un poco amargo y salado a la vez, que refresca y no empalaga. Por eso en México se toma en cualquier ocasión, con un taco en la mano o frente a un atardecer.
Su origen es una discusión abierta. Nadie pudo probar quién la inventó. Lo que sí se sabe es que la gaseosa Squirt nació en Phoenix, Arizona, en 1938, que ya se sugería mezclarla con tequila en publicidad hacia 1950 y que llegó a México en 1955. Con esas fechas sobre la mesa, la Paloma es un invento de mediados del siglo XX, mucho más joven que el tequila mismo.
Cómo prepararla en casa
Ingredientes para un trago
- 60 ml de tequila blanco (plata)
- 15 ml de jugo de lima recién exprimido
- 120 ml de gaseosa de pomelo
- Una pizca de sal
- Hielo en abundancia
- Una rodaja de lima o pomelo para decorar
Preparación
Llená un vaso alto con hielo. Agregá el tequila, el jugo de lima y la pizca de sal. Completá con la gaseosa de pomelo y revolvé despacio, para no perder las burbujas. Decorá con la rodaja.
Si querés el borde escarchado, pasá un trozo de lima por el vaso y apoyalo en un plato con sal antes de servir.
Tres ajustes que cambian el trago
- Jugo en lugar de gaseosa: usá jugo de pomelo natural y completá con soda. Queda menos dulce y más amargo.
- Mezcal en lugar de tequila: la versión se vuelve ahumada y más intensa.
- Hielo grande: se derrite más lento y el trago no se aguachina.
Con qué acompañarla
El pan de muerto, con su toque de anís y azahar, combina muy bien con cócteles de tequila. Si armás una mesa temática en casa, sumá dulce de calabaza, chocolate caliente para los que no toman alcohol y una vela por quien quieras recordar. El brindis queda entonces dedicado a alguien, que es la idea de fondo de esta fiesta.


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