El Gobierno nacional sostiene un discurso de impulso al turismo interno y posiciona a los parques nacionales como motores clave de la actividad. Sin embargo, en los hechos, avanzó con una fuerte suba en los costos de acceso a estas áreas protegidas, al tiempo que recortó más de $2.500 millones en su presupuesto.
La medida, formalizada a través de la Resolución 132/2026 de la Administración de Parques Nacionales (APN), desarrolló aumentos que en algunos casos superan el 100%. En promedio, los incrementos fueron del 42% para visitantes extranjeros, del 86% para argentinos y del 117% para estudiantes, el segmento más afectado pese a contar con tarifas base más bajas.
El contraste entre el discurso oficial y las decisiones concretas genera tensiones dentro del propio esquema de promoción turística. Mientras el secretario de Turismo y Ambiente, Daniel Scioli, convocó a invertir en los parques y habló de una etapa de expansión para el sector —“es el tiempo de los parques y atracciones”, afirmó en mayo durante la Cumbre 2026 de la AAPA—, días antes de que el propio Gobierno había habilitado una suba significativa en los accesos a estos destinos.
Este escenario plantea una contradicción evidente: se promueve al turismo como industria estratégica, pero al mismo tiempo se encarece el ingreso a los principales atractivos naturales del país, lo que podría desalentar tanto la demanda interna como la internacional.
La decisión se da, además, en un contexto complejo para el sector privado. Hoteles y restaurantes advirtieron sobre una caída del consumo y un aumento sostenido de costos, y solicitaron una tregua fiscal para evitar el deterioro de las pymes. En ese marco, la Federación Empresaria Hotelera Gastronómica (Fehgra) pidió suspender ejecuciones fiscales y medidas cautelares hasta finales de 2026, así como flexibilizar los planes de pago vigentes.
Nuevas tarifas en los principales parques
Los nuevos valores alcanzan a 20 áreas protegidas y se dividen en cuatro categorías: extranjeros, argentinos, residentes provinciales y estudiantes.
En el Parque Nacional Iguazú, la entrada para argentinos pasó de $15.000 a $25.000, mientras que los visitantes extranjeros ahora pagan $60.000 (antes $45.000). Los residentes de Misiones abonan $8.000.
En el Parque Nacional Los Glaciares, los extranjeros deben pagar $50.000 y los argentinos $25.000, con una tarifa de $8.000 para residentes provinciales. En Tierra del Fuego, los argentinos pasaron de $12.000 a $18.000, mientras que el valor para extranjeros se mantuvo en $40.000.
En los parques de la región de los lagos —Nahuel Huapi, Los Arrayanes, Los Alerces, Lanín y Lago Puelo— la entrada general quedó en $35.000 para extranjeros y $15.000 para argentinos. Allí, la tarifa para estudiantes aumentó de $5.000 a $12.000, un incremento del 140%.
En otros parques como El Palmar, Talampaya, Iberá o Calilegua, los extranjeros pagan $25.000 y los argentinos $12.000, mientras que la tarifa estudiantil se duplicó, pasando de $5.000 a $10.000.
La política tarifaria, sumada al recorte presupuestario, deja abierto un interrogante central: hasta qué punto el turismo puede consolidarse como motor económico si el acceso a sus principales atractivos se vuelve cada vez más restrictivo.

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