Para miles de familias argentinas, el viaje de egresados dejó de ser una cuenta imposible de cerrar. La Secretaría de Turismo, Ambiente y Deportes de la Nación y el Banco Nación sostienen un esquema de financiamiento pensado específicamente para este segmento, con líneas de crédito que combinan tarjeta y préstamo personal, y que buscan asegurar que ningún estudiante se quede afuera del rito de pasaje turístico más esperado de la escuela secundaria.
Cómo funciona el financiamiento
El esquema vigente contempla dos caminos complementarios. Por un lado, la posibilidad de abonar el viaje con tarjeta de crédito en 3, 6, 12 o 18 cuotas sin interés, una alternativa pensada para quienes ya cuentan con línea de crédito disponible y buscan diluir el pago sin sobrecosto financiero. Por otro, para quienes necesitan una vía de acceso más flexible, el Banco Nación ofrece préstamos personales de hasta 5 millones de pesos, con planes de pago en 9, 12, 15 o 18 cuotas fijas a una tasa nominal anual del 40%, gestionables a través de la aplicación BNA+, tanto para clientes como para no clientes de la entidad.
Un dato clave para las familias que estén evaluando esta opción: el financiamiento aplica exclusivamente a viajes dentro del territorio argentino, contratados a través de operadores turísticos habilitados, lo que garantiza además un marco de seguridad y respaldo institucional para las excursiones.
Bariloche y Carlos Paz siguen arriba, pero el mapa se expande
Como viene ocurriendo temporada tras temporada, San Carlos de Bariloche y Villa Carlos Paz continúan siendo los destinos consolidados por excelencia del turismo de egresados, con una infraestructura hotelera y de servicios especializados en recibir contingentes escolares que los mantiene como primera opción para la mayoría de los grupos.
Sin embargo, la política oficial apunta ahora a diversificar ese mapa. Entre los destinos con alto potencial para sumarse a la escena del turismo estudiantil aparecen Puerto Iguazú, San Rafael, Salta y Jujuy en el arco norte y cuyano, además de Las Grutas, Mar del Plata, Villa Gesell y San Clemente del Tuyú sobre la costa atlántica, junto con Tandil, Tigre y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. La apuesta es clara: que cada provincia argentina pueda captar una porción de un mercado que, hasta ahora, se concentraba mayormente en dos o tres polos turísticos.
Un trabajo articulado con el sector privado
El programa de financiamiento no es una decisión aislada del Estado, sino el resultado de un trabajo conjunto con las principales cámaras del sector: la Federación Argentina de Asociaciones de Empresas de Viajes y Turismo (FAEVYT), la Cámara Argentina Federal de Turismo Estudiantil (CAFTE) y la Cámara Argentina de Turismo Estudiantil (CATE). Esa articulación público-privada busca sostener la actividad de los operadores habilitados del segmento, al tiempo que amplía las condiciones de acceso para las familias.
Un segmento que mueve entre 400 y 450 mil jóvenes por año
Más allá de la anécdota de cada viaje, el turismo de egresados es una porción significativa de la economía turística argentina: moviliza entre 400 mil y 450 mil jóvenes por año en todo el país, con un fuerte efecto multiplicador sobre las economías regionales que reciben esos contingentes, desde el transporte y el alojamiento hasta la gastronomía y las actividades recreativas locales. Cada viaje de egresados que se concreta no solo representa una experiencia formativa para miles de adolescentes, sino también un ingreso concreto para hoteles, excursiones, restaurantes y comercios de los destinos elegidos.
Con la ampliación de destinos y el sostenimiento de las líneas de financiamiento, el objetivo declarado de la política nacional es doble: garantizar que más jóvenes de escuela primaria y secundaria puedan concretar su viaje de egresados, y consolidar a la Argentina como referente regional en este segmento particular del turismo, uno de los pocos que combina en partes iguales educación, ocio y desarrollo económico territorial.


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