Torres del Paine apunta al segmento del astroturismo. A mediados de agosto, la región chilena acogerá un encuentro internacional que reunirá a astrónomos, operadores turísticos y emprendedores con un objetivo claro: convertir el cielo nocturno en un producto comercial.
El evento se desarrollará entre el 11 y el 13 de agosto en Villa Cerro Castillo. Las tres jornadas incluirán conferencias, talleres de astrofotografía, capacitación para operadores locales y observaciones nocturnas prácticas en sectores del Parque Nacional Torres del Paine.
Las ventajas de la latitud
La Patagonia tiene algo que valía la pena explotar comercialmente: cielos oscuros. La contaminación lumínica es prácticamente nula en esta región, el aire es limpio y las condiciones atmosféricas permiten observación clara de constelaciones, la Vía Láctea y otros fenómenos astronómicos.
Esto no es único en Sudamérica, pero sí es raro. Países como Chile, Nueva Zelanda, España y Portugal han ganado dinero real certificando sus “Dark Sky” (Cielos Oscuros), protegiendo la calidad del cielo nocturno y organizando operaciones turísticas alrededor de la observación astronómica.
El segmento crece en todo el mundo
El astroturismo despegó en la última década como uno de los rubros del turismo de naturaleza con más demanda. Combina ciencia, fotografía nocturna, educación y patrimonio cultural, todo bajo las estrellas. Para comunidades alejadas de grandes centros urbanos, esto abre opciones económicas reales.
También ayuda a desestacionalizar el turismo. En una región donde el verano concentra visitantes, ofertas nocturnas funciona de octubre a marzo y permite ocupación durante meses que hoy son débiles.
El modelo en Patagonia argentina
El Calafate y El Chaltén comparten las mismas condiciones que Torres del Paine: baja contaminación lumínica, paisajes de calidad y distancia de centros urbanos. En los últimos años, operadores locales comenzaron a incorporar servicios de fotografía nocturna y salidas interpretativas del cielo, aunque aún sin coordinar estrategia regional.
Torres del Paine actúa primero. Posicionar la oferta ahora tiene sentido: hay poco ruido competitivo en astroturismo patagónico, la infraestructura existe, y el capital de la región en paisajismo nocturno es real.
Qué esperar en agosto
El encuentro busca atraer al sector profesional: guías, alojamientos, empresas gastronómicas, emprendedores y operadores turísticos. El programa cierra brechas de conocimiento en astrofotografía y gestión de experiencias nocturnas, algo que operadores locales no tenían oportunidad de estudiar antes.
Si funciona, Torres del Paine estaría posicionada para competir por certificación Dark Sky internacional en 2027. Eso abriría acceso a la red global de destinos astroturísticos y a viajeros que buscan específicamente esos lugares.
Para Argentina, esto es una señal: la ventana de oportunidad en astroturismo patagónico sigue abierta, pero no indefinidamente.


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