La OMM prevé que El Niño marque un récord de temperatura en el Pacífico hacia diciembre y que sus efectos se extiendan hasta 2027. Para el turismo, eso se traduce en más lluvias en el Litoral, ríos crecidos y calor intenso en varios destinos.
El Niño de 2026 dejó de ser una advertencia lejana. La Organización Meteorológica Mundial confirmó que el fenómeno se consolidó, se fortalece con rapidez y alcanzará su punto máximo alrededor de diciembre, justo cuando arranca la temporada de verano en el hemisferio sur. Para octubre, noviembre y diciembre, el organismo calcula una anomalía de la temperatura del mar en el Pacífico central y oriental de unos 3,7 °C por encima de lo normal. El récord anterior, registrado entre noviembre de 2015 y enero de 2016, fue de 2,6 °C.
La probabilidad de que el episodio persista hasta febrero de 2027 es prácticamente total, y podría convertirse en uno de los más intensos desde al menos 1950. La proyección se apoya en el consenso de 13 centros meteorológicos. Conviene aclarar un detalle: «Súper Niño» es un término periodístico, no una categoría oficial. La OMM habla de un evento muy fuerte.
Un mapa turístico que cambia
En la Argentina, los especialistas coinciden en que el Litoral es la región más expuesta, junto con el este de Córdoba, Santa Fe y el norte de Buenos Aires. Se esperan lluvias superiores a lo habitual, más tormentas intensas y riesgo de crecidas en los ríos Paraná y Uruguay, que podrían extenderse hasta febrero o marzo de 2027. El Servicio Meteorológico Nacional anticipa además que los efectos se sentirían hasta abril.
Esa lógica ya se ve en el terreno. En Iguazú, el caudal elevado del río mantiene cerrada de forma preventiva la Garganta del Diablo, mientras los circuitos Superior e Inferior siguen abiertos. Para destinos de naturaleza, turismo fluvial y excursiones en barco, las crecidas pueden obligar a suspender actividades o modificar recorridos.
En la costa atlántica bonaerense, los pronósticos mencionan un mar más movido, con olas que podrían superar los dos metros en algunos períodos. En el sur de Brasil, las precipitaciones más intensas se concentrarían en esa misma franja, lo que complica las escapadas a sus playas. Del otro lado de la cordillera, en Viña del Mar, Reñaca y La Serena se espera un verano más variable, con nubosidad matinal, lloviznas ocasionales y oleaje.
Calor extremo en el resto del mapa
La actualización estacional de la OMM también marca una alta probabilidad de temperaturas superiores al promedio en amplias zonas, con mayor riesgo de olas de calor. Para quien viaja en enero, eso significa planificar excursiones en horarios más frescos, buscar alojamientos con aire acondicionado y hacer una reserva anticipada de actividades al aire libre.
No será igual en todos lados
Los efectos de El Niño no son parejos. Algunas áreas del centro del país podrían recibir menos lluvias que el promedio, y el comportamiento exacto de cada región depende de cómo evolucione el fenómeno. Por eso, más que descartar un destino, conviene mirar los pronósticos locales con anticipación.
Cómo planificar el viaje
Para el viajero, la clave está en la flexibilidad. Conviene priorizar tarifas y alojamientos con cambio de fecha o cancelación sin costo, revisar las coberturas de los seguros de viaje frente a eventos climáticos y seguir las alertas del Servicio Meteorológico antes de salir. Tener un plan alternativo, como una actividad bajo techo o un destino cercano, ayuda a que un día de lluvia no arruine el viaje.
Para el sector, el desafío es comunicar con claridad las condiciones de cambio y cancelación, reforzar los protocolos de operación con el río crecido y ofrecer propuestas que no dependan solo del buen tiempo.


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