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25 octubre, 2026
Castellammare del Golfo, Sicilia, Italia

Italia, el destino que los argentinos no sueltan: 1,2 millones de viajeros, vuelos casi llenos y 8.000 pueblos por descubrir

Entre las raíces familiares, una cocina con sello de la Unesco y una apuesta fuerte por los pueblos chicos, Italia reafirma por qué sigue siendo el gran destino europeo del viajero argentino.

Para un argentino, viajar a Italia rara vez es un viaje más. Casi todos tenemos un apellido, una receta o una foto de un abuelo que nos conecta con la península. Esa relación se nota en los números y también en la estrategia de las autoridades italianas, que acaban de volver a poner a la Argentina en el centro de su promoción turística.

Un mercado que Italia cuida

En los encuentros de presentación del destino, la titular de ENIT, Ivana Iodice, y una delegación de parlamentarios italianos repitieron la misma idea: el mercado argentino es un socio estratégico, y no solo por lo que gasta. Pesa también lo cultural y lo afectivo.

El diputado Andrea Gnazzi lo resumió con una cifra que se repite mucho: casi la mitad de los argentinos tiene origen italiano. Para él, el turismo se basa en relaciones humanas, y por eso Italia quiere trabajar el llamado turismo de raíces, que incluye cultura, costumbres y estilo de vida. Cuando viajás, dijo en esencia, hablás, comés y entrás en la cultura de un pueblo, y los dos pueblos vienen de las mismas raíces.

Los datos acompañan. Durante la última temporada del verano europeo llegaron más de 1.200.000 argentinos a Italia. La conectividad ayuda: hay vuelos directos diarios con ocupación que supera el 80%. Eso explica por qué el país funciona también como puerta de entrada para seguir viaje por el resto de Europa.

El turismo de raíces, explicado

La idea no es nueva, pero hoy está más organizada. Italia lanzó un programa llamado Italea, pensado para que sus casi 80 millones de descendientes en el mundo reconecten con los lugares de origen de su familia, y con el foco puesto en zonas menos conocidas del país. Desde la oficina de ENIT en Buenos Aires lo explicaron con una frase que vale la pena guardar: quien hace este viaje no es un turista, es alguien que siente que vuelve a casa.

La base histórica es sólida. En 1920, el 59% de los inmigrantes que llegaron a la Argentina era italiano. Y entre 2013 y 2019, el cambio de enfoque de ENIT hacia las emociones y las experiencias se tradujo en un aumento del 240% en el flujo de turistas argentinos y un 180% más de gasto, según datos del Banco de Italia.

La Italia de los 8.000 campanarios

Roma, Florencia y Venecia siguen siendo la primera visita de la mayoría. Pero las autoridades italianas quieren repartir mejor los flujos y por eso promueven lo que llaman la “Italia de los 8.000 campanarios”: una red de pequeños pueblos, los borghi, con tradiciones locales y paisajes auténticos de norte a sur.

Hay algunas regiones para mirar con atención:

  • Liguria. Está históricamente ligada a la Argentina por la inmigración, la misma corriente que dio forma al barrio de La Boca. Esa continuidad sigue viva en la cocina, los dialectos y el estilo de vida.
  • Calabria, Puglia, Sicilia y Campania. Son las regiones del sur que más invirtieron en infraestructura y servicios para recibir turismo internacional.
  • Puglia en particular. Bari aparece cada vez más en las agendas, también por las series que se filman allí.

Comida, fiestas y pantalla

La gastronomía es otro motor. La cocina italiana fue reconocida por la Unesco como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, y el país tiene un calendario anual con miles de festivales y ferias tradicionales, las famosas sagre, donde cada pueblo celebra su producto: la castaña, la trufa, el vino, la pasta. Para el viajero, es una excusa excelente para elegir fechas.

El cine y la televisión también cumplen su rol. Italia incentivó las producciones audiovisuales en locaciones alejadas de los centros más populares, y eso despierta curiosidad por lugares como la Bari de Lolita Lobosco o la Nápoles de Los bastardos de Pizzofalcone. Las tomas aéreas y los paisajes del campo muestran un país que va más allá de la postal clásica.

Los pueblos de montaña y de la costa, además, mejoraron su oferta de servicios. Hoy muchos tienen transporte, gastronomía nocturna y conectividad suficiente para pasar varios días sin sentirse aislado.

Qué puede hacer una agencia con todo esto

Para el trade, hay una oportunidad concreta. El viajero que ya conoce Roma o Florencia busca algo más personal, y ahí encajan los itinerarios armados alrededor de un apellido o de un pueblo.

Algunas ideas que se desprenden del panorama:

  • Paquetes de raíces. Combinar vuelo, base en una ciudad grande y excursiones al pueblo de los antepasados, con asistencia para ubicar actas y documentos antes del viaje.
  • Circuitos por regiones menos transitadas. Puglia, Liguria o Campania permiten armar rutas de varios días sin repetir lo que todos ya hicieron.
  • Calendario de sagre. Alinear la fecha de salida con una fiesta local agrega valor al paquete casi sin costo.
  • Italia como base para Europa. Con vuelos directos frecuentes, combina bien con extensiones a otros países.

Un vínculo que se renueva

La relación entre los dos países tiene una carga emocional que ningún otro destino europeo logra con tanta facilidad. Lo que cambia es el modo de mostrarla: menos monumentos y más historia familiar, más pueblos, más mesa larga. Con vuelos llenos y un mercado fiel, Italia tiene motivos para seguir apostando al viajero argentino. Y ese viajero, por lo que muestran los números, tiene motivos para seguir volviendo.

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