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31 agosto, 2026
Que buscan las empresas que contratan puestos laborales en turismo?

Empleo en turismo 2026: las empresas ya no buscan solamente experiencia, buscan talento capaz de adaptarse

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Por qué el mercado laboral turístico está cambiando, qué perfiles tendrán más oportunidades y cuáles son las habilidades que pueden marcar la diferencia en Argentina y América Latina

El turismo vuelve a demostrar que es mucho más que una actividad vinculada al ocio: es uno de los grandes generadores de empleo de la economía mundial y, al mismo tiempo, uno de los sectores que más rápidamente está transformando sus perfiles profesionales.

Pero hay una pregunta que debería ocupar el centro de la conversación entre estudiantes, trabajadores, profesionales, empresarios y responsables de recursos humanos:

¿Qué está buscando realmente una empresa turística cuando publica una vacante en 2026?

La respuesta ya no puede reducirse a “experiencia en hotelería”, “conocimiento de idiomas” o “tener un título universitario”.

Esas condiciones continúan siendo importantes para numerosos puestos, pero el mercado está incorporando otra lógica: las empresas necesitan personas capaces de combinar conocimiento técnico, habilidades humanas, herramientas digitales, orientación al cliente, capacidad comercial y aprendizaje permanente.

En otras palabras: el turismo necesita profesionales que sepan hacer su trabajo, pero también que puedan resolver problemas, comunicarse, vender, interpretar datos, utilizar tecnología, trabajar en equipo y adaptarse a escenarios que cambian rápidamente.

La transformación no es exclusivamente argentina. Es un fenómeno que atraviesa América Latina y coincide con una tendencia global.


Un sector que seguirá necesitando trabajadores

Las perspectivas internacionales permiten entender por qué el empleo turístico continuará siendo relevante.

Según el World Travel & Tourism Council (WTTC), el sector de Viajes y Turismo aportó US$ 11,6 billones a la economía mundial durante 2025 y sostuvo 366 millones de puestos de trabajo, equivalentes aproximadamente a uno de cada diez empleos globales.

En Argentina, las perspectivas también son significativas.

El WTTC estimó que durante 2025 Viajes y Turismo podría superar el millón de puestos de trabajo, aproximadamente el 8% del empleo nacional. En 2024 había sostenido unos 956.000 empleos, según la metodología de impacto económico utilizada por el organismo junto con Oxford Economics.

La proyección hacia 2035 resulta todavía más interesante: el organismo estima que Argentina podría alcanzar cerca de 1,3 millones de empleos vinculados al turismo, con más de 277.000 nuevos puestos respecto de los niveles de referencia.

En Centro y Sudamérica, el WTTC estimó para 2024 unos 17,5 millones de empleos vinculados al sector, y proyectó alrededor de 18,2 millones para 2025.

El mensaje es claro:

el turismo seguirá necesitando personas. Lo que está cambiando es el tipo de persona que las organizaciones necesitan.


Del “puesto de trabajo” al “conjunto de habilidades”

Durante décadas, muchas búsquedas laborales se construyeron alrededor de cargos relativamente definidos:

  • recepcionista;
  • agente de viajes;
  • vendedor;
  • guía;
  • jefe de reservas;
  • gerente hotelero;
  • ejecutivo comercial;
  • organizador de eventos;
  • cocinero;
  • responsable de marketing.

Hoy esos nombres continúan existiendo, pero las fronteras entre funciones son cada vez menos rígidas.

Un agente de viajes puede necesitar dominar CRM, herramientas de reservas, redes sociales, inteligencia artificial, técnicas de venta consultiva y análisis de datos.

Un recepcionista puede convertirse también en un verdadero anfitrión digital, capaz de gestionar aplicaciones, canales de comunicación, reputación online y solicitudes personalizadas.

Un gerente hotelero necesita comprender operaciones, pero también costos, experiencia del cliente, comercialización, recursos humanos, tecnología, sostenibilidad y análisis de indicadores.

Y un profesional de marketing turístico necesita mucho más que saber publicar en Instagram: debe comprender audiencias, conversión, contenidos, reputación, datos y retorno de inversión.

El mercado está dejando de pensar exclusivamente en títulos y comenzando a pensar en capacidades.

LinkedIn viene registrando precisamente esta transformación. Su análisis sobre contratación basada en habilidades señala que la proporción de publicaciones que no exigían un título universitario aumentó entre 2020 y 2023, mientras que una amplia mayoría de profesionales de selección considera cada vez más importante evaluar las habilidades concretas de los candidatos.


La inteligencia artificial no elimina la hospitalidad: cambia el trabajo

Existe una preocupación comprensible entre quienes ingresan al sector:

¿La inteligencia artificial va a quitar puestos de trabajo en turismo?

La respuesta más realista es bastante más compleja.

La IA puede automatizar tareas de búsqueda, clasificación, respuesta, generación de contenidos, análisis de información, personalización de ofertas, previsiones de demanda y determinados procesos administrativos.

Pero la industria turística tiene una característica que la diferencia de muchos otros sectores:

gran parte de su producto es una experiencia humana.

Un huésped puede reservar automáticamente una habitación, pero todavía necesita sentirse bien recibido.

Un pasajero puede utilizar un chatbot, pero habrá situaciones en las que necesitará que una persona comprenda su problema.

Un viajero puede recibir recomendaciones generadas algorítmicamente, pero una conversación con un buen profesional puede descubrir necesidades que ningún formulario había detectado.

La IA, por lo tanto, puede convertirse en una amenaza para quienes se niegan a aprenderla, pero también en una enorme oportunidad para quienes sepan utilizarla como herramienta.

El World Economic Forum ubica IA y big data, redes y ciberseguridad y alfabetización tecnológica entre las habilidades que más rápidamente crecerán en importancia hacia 2030. Pero el mismo informe mantiene entre las competencias centrales el pensamiento analítico, la resiliencia, la flexibilidad, el liderazgo y la influencia social.

La conclusión resulta particularmente relevante para turismo:

el profesional más competitivo no será necesariamente el que compita contra la IA, sino el que sepa trabajar con ella sin perder aquello que una máquina no puede reproducir fácilmente: criterio, empatía, creatividad, negociación y capacidad humana de generar confianza.


Las habilidades que pueden abrir más puertas

1. Comunicación

Probablemente sea una de las competencias más importantes para cualquier profesional turístico.

No se trata solamente de hablar correctamente.

Implica:

  • escuchar;
  • comprender necesidades;
  • explicar;
  • negociar;
  • manejar conflictos;
  • escribir correctamente;
  • comunicarse por correo electrónico;
  • utilizar mensajería instantánea;
  • realizar presentaciones;
  • hablar con clientes extranjeros;
  • transmitir confianza.

LinkedIn ubica comunicación, servicio al cliente, liderazgo, gestión de proyectos, análisis, trabajo en equipo y resolución de problemas entre las competencias de alta demanda.

Para turismo, pocas industrias pueden aprovechar tanto estas capacidades.


2. Orientación al cliente y experiencia

El turista actual tiene más información, compara precios, consulta reseñas y puede cambiar de proveedor rápidamente.

Por eso ya no alcanza con “atender bien”.

Las empresas buscan personas capaces de entender qué quiere realmente el cliente.

Esto significa pasar de una cultura de operación a una cultura de experiencia.

Un buen profesional debería preguntarse:

¿Qué recuerda el cliente después de haber interactuado conmigo?

La respuesta puede determinar una recompra, una recomendación o una crítica negativa.


3. Idiomas: siguen siendo una ventaja enorme

El inglés mantiene una enorme importancia en turismo internacional.

Pero en América Latina existe además una oportunidad evidente:

portugués.

Brasil constituye uno de los principales mercados turísticos de varios destinos sudamericanos y también es un mercado emisor fundamental para Argentina.

De acuerdo con el WTTC, Brasil representó el 23% de los principales mercados emisores de turistas hacia Argentina considerados en su análisis de 2024, por delante de Uruguay y Chile.

Por eso, para un profesional argentino, sumar portugués puede ser mucho más que un elemento decorativo en el currículum.

También pueden adquirir valor:

  • francés;
  • italiano;
  • alemán;
  • chino;
  • lenguas vinculadas a mercados específicos.

Pero existe una regla importante:

no alcanza con decir “inglés intermedio”.

Conviene poder demostrar qué se puede hacer realmente con ese idioma.


4. Tecnología turística

El trabajador turístico de 2026 necesita ser cada vez más digital.

Dependiendo del puesto, puede ser necesario conocer:

  • PMS hoteleros;
  • channel managers;
  • sistemas de reservas;
  • GDS;
  • CRM;
  • plataformas de revenue management;
  • herramientas de marketing digital;
  • analítica web;
  • Google Analytics;
  • publicidad digital;
  • gestores de contenidos;
  • herramientas de inteligencia artificial;
  • automatización;
  • Excel o herramientas equivalentes;
  • sistemas de gestión de eventos.

No todos tendrán que saber programar.

Pero la alfabetización digital dejó de ser opcional.

LinkedIn señala que la alfabetización en IA se encuentra entre las habilidades de mayor crecimiento y que, en Brasil, aparece junto con comunicación, pensamiento estratégico y retención de clientes entre las competencias que más crecieron en su análisis de 2025.


5. Pensamiento analítico

Este puede ser uno de los grandes diferenciales de los próximos años.

Un profesional que solamente ejecuta instrucciones tiene un valor.

Uno que puede explicar por qué está sucediendo algo tiene otro.

Y quien puede analizar datos y proponer qué hacer después tiene todavía mayor valor.

En hotelería, por ejemplo:

  • ocupación;
  • ADR;
  • RevPAR;
  • cancelaciones;
  • anticipación de reserva;
  • procedencia del huésped;
  • duración de la estadía;
  • gasto promedio;
  • canales de comercialización.

En agencias:

  • conversión;
  • margen;
  • ticket promedio;
  • repetición;
  • costo de adquisición;
  • comportamiento del cliente.

En destinos:

  • flujos;
  • estacionalidad;
  • gasto;
  • capacidad;
  • movilidad;
  • impacto ambiental;
  • satisfacción.

Saber leer datos empieza a ser tan importante como saber atender personas.


6. Ventas: una competencia transversal

Existe una confusión frecuente alrededor del concepto de ventas.

Vender turismo no significa simplemente “convencer a alguien de comprar”.

La venta moderna es consultiva.

Consiste en:

detectar una necesidad + construir una propuesta + explicar valor + resolver objeciones + generar confianza + cerrar + fidelizar.

Por eso las competencias comerciales son útiles incluso para quienes no ocupan cargos que se llaman “ventas”.

Un recepcionista vende servicios adicionales.

Un agente de viajes vende confianza.

Un hotel vende experiencias.

Un destino vende una promesa.

Un organizador de eventos vende soluciones.


7. Adaptabilidad: probablemente una de las palabras clave

El turismo es particularmente vulnerable a cambios externos:

  • inflación;
  • crisis económicas;
  • conflictos internacionales;
  • cambios regulatorios;
  • variaciones cambiarias;
  • nuevas tecnologías;
  • fenómenos climáticos;
  • modificaciones en las preferencias de los viajeros;
  • nuevas formas de comercialización.

Por eso una característica gana peso:

la capacidad de aprender y cambiar rápidamente.

El World Economic Forum identifica resiliencia, flexibilidad y agilidad entre las competencias centrales para los trabajadores y señala además la curiosidad y el aprendizaje permanente entre las habilidades que incrementarán su importancia.

No es casualidad.

Un profesional que aprendió una herramienta hace cinco años pero nunca volvió a actualizarse puede quedar rápidamente fuera de mercado.


8. Sostenibilidad: deja de ser un departamento y pasa a ser una competencia

El turismo enfrenta una transformación profunda relacionada con sostenibilidad.

Pero la sostenibilidad ya no corresponde exclusivamente al área ambiental.

Afecta:

  • operaciones;
  • energía;
  • agua;
  • residuos;
  • compras;
  • gastronomía;
  • movilidad;
  • diseño;
  • comunicación;
  • relación con las comunidades;
  • empleo;
  • accesibilidad.

Por eso las empresas necesitarán cada vez más profesionales capaces de incorporar criterios ambientales y sociales a sus decisiones.

El propio World Economic Forum incluye la gestión ambiental entre las habilidades que ganarán importancia hacia 2030.


¿Y qué ocurre con los jóvenes que todavía no tienen experiencia?

Este es uno de los mayores problemas del mercado laboral turístico.

Las empresas piden experiencia.

Los jóvenes necesitan una primera oportunidad para conseguirla.

El resultado es el conocido círculo:

“No puedo conseguir trabajo porque no tengo experiencia y no puedo conseguir experiencia porque no consigo trabajo”.

Aquí la formación práctica adquiere un valor enorme.

Pasantías, prácticas profesionales, voluntariados, proyectos universitarios, participación en eventos, emprendimientos propios y trabajos temporarios pueden ayudar a construir evidencia concreta de capacidades.

Un estudiante de turismo debería intentar salir de la universidad no solamente con un título.

También debería salir con un pequeño “portafolio profesional”.

Por ejemplo:

  • un proyecto turístico desarrollado;
  • una campaña digital;
  • una propuesta de itinerario;
  • análisis de un destino;
  • experiencia en un evento;
  • manejo de una herramienta tecnológica;
  • contenidos publicados;
  • certificaciones;
  • idiomas;
  • participación en proyectos.

Mostrar lo que uno sabe hacer puede ser más poderoso que simplemente decirlo.


El CV está cambiando: también importa cómo aparecés en LinkedIn

Para quienes buscan empleo en turismo, LinkedIn dejó de ser simplemente una versión digital del currículum.

Es una vidriera profesional.

Una persona puede tener un excelente perfil y aparecer en búsquedas antes incluso de postularse.

También puede tener experiencia y formación, pero resultar invisible si su perfil está incompleto.

Una estrategia razonable debería incluir:

Perfil profesional claro

No solamente:

“Licenciado en Turismo”.

Mejor:

“Profesional de turismo especializado en comercialización de destinos, experiencias y desarrollo de productos turísticos”.

Habilidades específicas

Agregar capacidades concretas:

  • Revenue Management;
  • CRM;
  • ventas;
  • turismo receptivo;
  • gestión hotelera;
  • eventos;
  • marketing digital;
  • IA aplicada;
  • idiomas;
  • análisis de datos.

Evidencias

No decir solamente:

“Experiencia en marketing”.

Explicar:

“Diseñé campañas digitales para promocionar productos turísticos y analicé resultados de conversión”.

La diferencia parece pequeña.

Para un reclutador puede ser enorme.


El mercado laboral argentino ya muestra señales de esta transformación

Una fotografía de las búsquedas laborales disponibles actualmente en Argentina permite observar la diversidad de perfiles.

En LinkedIn aparecen búsquedas relacionadas con reservas hoteleras, ventas hoteleras, contratación, consultoría corporativa, guías, travel designers, turismo receptivo y atención, entre otras.

Esto confirma algo importante:

“trabajar en turismo” ya no significa necesariamente trabajar en una agencia de viajes o en la recepción de un hotel.

El ecosistema es mucho más amplio.

Incluye:

  • alojamiento;
  • agencias;
  • operadores;
  • turismo receptivo;
  • transporte;
  • aerolíneas;
  • gastronomía;
  • eventos;
  • parques y áreas protegidas;
  • turismo rural;
  • enoturismo;
  • turismo aventura;
  • turismo de naturaleza;
  • turismo médico;
  • turismo corporativo;
  • MICE;
  • marketing de destinos;
  • tecnología turística;
  • revenue management;
  • consultoría;
  • investigación;
  • organismos públicos;
  • universidades;
  • medios especializados.

Argentina: un mercado con oportunidades, pero también con dificultades

El escenario laboral argentino no puede analizarse exclusivamente desde el crecimiento potencial del turismo.

La economía general condiciona salarios, consumo, inversión, contratación y estabilidad.

Los datos oficiales muestran además un mercado laboral heterogéneo.

El Observatorio de Empleo y Dinámica Empresarial (OEDE) permite seguir el empleo registrado privado por sector, provincia y localidad, mientras que el Observatorio de Ocupaciones de Argentina releva los perfiles laborales requeridos y las características de distintas ocupaciones.

Los últimos datos de la Encuesta Permanente de Hogares del INDEC muestran que hoteles y restaurantes representaron 5,6% de la ocupación principal en el cuarto trimestre de 2025 en los aglomerados relevados.

Eso muestra la importancia del sector dentro del mercado laboral, pero también obliga a hacer una distinción:

turismo puede generar mucho empleo sin que todo ese empleo sea necesariamente de alta calificación o alta remuneración.

Ahí aparece uno de los grandes desafíos de la próxima década.


El desafío que las empresas no pueden ignorar: retener talento

La discusión sobre empleo turístico suele formularse desde la perspectiva del trabajador:

“¿Qué tiene que hacer el candidato para conseguir trabajo?”

Pero existe otra pregunta igualmente importante:

¿Qué tiene que hacer una empresa para que un buen profesional quiera trabajar allí?

La industria turística tiene una particular dificultad para atraer y retener talento.

Horarios variables, temporadas, fines de semana, trabajo intensivo, presión de clientes y determinadas condiciones salariales pueden dificultar la permanencia de profesionales capacitados.

Por eso la competencia por talento no se resolverá solamente aumentando la cantidad de postulantes.

Las empresas tendrán que trabajar sobre:

  • salarios competitivos;
  • capacitación;
  • desarrollo de carrera;
  • liderazgo;
  • reconocimiento;
  • clima laboral;
  • flexibilidad cuando sea posible;
  • conciliación;
  • inclusión;
  • beneficios;
  • movilidad interna;
  • oportunidades de aprendizaje.

Una empresa que capacita a una persona y después no le ofrece posibilidades de crecer puede terminar formando talento para su competencia.


El liderazgo turístico también necesita reinventarse

El gerente del futuro tendrá que ser mucho más que un administrador.

Necesitará:

gestionar personas + interpretar datos + entender tecnología + cuidar costos + desarrollar clientes + resolver conflictos + comunicar + aprender.

El liderazgo autoritario basado exclusivamente en jerarquías tiene cada vez menos capacidad para atraer a las nuevas generaciones.

Las personas quieren saber:

  • qué se espera de ellas;
  • cómo pueden progresar;
  • qué están aprendiendo;
  • qué posibilidades tienen;
  • cómo se evalúa su trabajo;
  • qué reconocimiento recibirán.

La formación continua también alcanza a los niveles directivos.

El artículo de referencia que motiva esta investigación pone justamente el foco en liderazgo, gestión del talento y formación permanente a partir de las actividades desarrolladas por ITHU en Uruguay.

La conclusión puede trasladarse perfectamente a Argentina y otros mercados latinoamericanos:

no alcanza con formar buenos empleados; hay que formar buenos líderes.


América Latina: una oportunidad enorme para quienes puedan moverse

La problemática no es exclusivamente argentina.

La Organización Internacional del Trabajo señala que América Latina y el Caribe mantuvieron durante 2025 una evolución laboral favorable, aunque persisten diferencias entre países y brechas especialmente relevantes para jóvenes y mujeres. El informe regional publicado en julio de 2026 también advierte sobre la importancia de productividad, informalidad y calidad del empleo.

Esto resulta particularmente importante para turismo.

La región posee:

  • grandes mercados emisores;
  • destinos de naturaleza;
  • patrimonio cultural;
  • gastronomía;
  • ciudades;
  • playas;
  • montaña;
  • turismo de aventura;
  • turismo rural;
  • turismo de lujo;
  • cruceros;
  • turismo de reuniones.

Pero todavía necesita mejorar profesionalización, productividad y calidad del empleo.

La OIT ya había destacado el papel del turismo como actividad dinámica, generadora de empleo directo e indirecto y fuente de divisas para los países latinoamericanos.

Por eso existe una oportunidad para quienes puedan combinar formación + idiomas + tecnología + experiencia + movilidad profesional.


¿Qué profesionales pueden tener mejores oportunidades?

No existe una lista cerrada, pero todo indica que ganarán importancia los perfiles capaces de combinar especialización con habilidades transversales.

Entre ellos:

Hotelería

  • revenue managers;
  • responsables de reservas;
  • comercialización;
  • experiencia del huésped;
  • operaciones;
  • gerencia;
  • ventas B2B.

Agencias y operadores

  • travel designers;
  • turismo receptivo;
  • especialistas MICE;
  • ventas consultivas;
  • turismo de lujo;
  • productos personalizados.

Tecnología

  • especialistas en sistemas turísticos;
  • CRM;
  • automatización;
  • IA aplicada;
  • analítica;
  • distribución digital.

Marketing

  • performance;
  • contenidos;
  • SEO;
  • redes sociales;
  • estrategia de destinos;
  • reputación online.

Turismo de naturaleza

  • guías especializados;
  • interpretación ambiental;
  • gestión de áreas protegidas;
  • turismo aventura;
  • sostenibilidad.

Eventos

  • producción;
  • organización;
  • comercialización;
  • experiencia del asistente;
  • tecnología para eventos.

Gastronomía

  • gestión;
  • costos;
  • experiencia;
  • operaciones;
  • innovación;
  • sostenibilidad.

El nuevo perfil profesional: un “especialista híbrido”

Quizás esta sea la mejor manera de definir al trabajador turístico que viene.

No necesariamente será un experto absoluto en diez disciplinas.

Será una persona que domine una especialidad, pero pueda desenvolverse razonablemente bien en otras áreas.

Por ejemplo:

Hotelero + datos + IA + ventas + liderazgo.

O:

Agente de viajes + marketing digital + CRM + idiomas + IA.

O:

Guía + interpretación ambiental + creación de contenidos + idiomas.

O:

Profesional de destinos + datos + sostenibilidad + comunicación.

Esta combinación es poderosa porque permite que una empresa obtenga más valor de cada incorporación.


Qué debería hacer hoy una persona que quiere trabajar en turismo

Si alguien estuviera leyendo este artículo mientras busca su primer empleo o quiere cambiar de trabajo, estas serían algunas recomendaciones concretas.

1. Elegir una especialización

No intentar ser “profesional de todo”.

Elegir un campo:

hotelería, agencias, eventos, destinos, gastronomía, turismo de naturaleza, marketing, tecnología, MICE, lujo, receptivo, etc.

2. Incorporar IA

Aprender a utilizar herramientas de IA para:

  • investigar;
  • resumir;
  • generar ideas;
  • analizar información;
  • preparar propuestas;
  • automatizar tareas;
  • mejorar productividad.

Pero siempre verificando información y manteniendo criterio profesional.

3. Mejorar idiomas

Inglés sigue siendo fundamental.

En Sudamérica, portugués puede convertirse en un diferencial extraordinario.

4. Aprender herramientas digitales

No necesariamente todas.

Pero sí las que correspondan al área elegida.

5. Construir una marca profesional

LinkedIn, CV, portafolio y contactos deben contar la misma historia.

6. Buscar experiencia antes del “trabajo ideal”

Una primera experiencia no tiene que ser el puesto definitivo.

Puede ser la puerta de entrada.

7. Aprender a venderse profesionalmente

No desde la exageración.

Desde la evidencia:

qué sé hacer, qué resultados obtuve y qué problema puedo ayudar a resolver.


Y una recomendación especialmente importante para las empresas

El mercado laboral turístico también debería cambiar su pregunta.

En lugar de preguntar únicamente:

“¿Tiene experiencia?”

sería interesante preguntar:

“¿Puede aprender?”

En lugar de:

“¿Tiene exactamente el título que pedimos?”

preguntar:

“¿Tiene las capacidades que necesitamos?”

Y en lugar de:

“¿Cuánto tiempo piensa quedarse?”

preguntar:

“¿Qué podemos hacer para que quiera construir su carrera con nosotros?”

El cambio puede ser determinante.

LinkedIn sostiene que el aprendizaje continuo adquiere una importancia creciente y que la evolución de las competencias está acelerándose.

El World Economic Forum, por su parte, estima que una parte significativa de la fuerza laboral necesitará capacitación o reconversión antes de 2030 y ubica la brecha de habilidades entre los principales obstáculos para la transformación empresarial.


El verdadero futuro del empleo turístico

El turismo no parece dirigirse hacia un escenario con menos personas.

Se dirige hacia un escenario en el que las personas que sepan aportar más valor tendrán una ventaja creciente.

La tecnología hará desaparecer algunas tareas, simplificará otras y creará nuevas funciones.

La inteligencia artificial podrá responder preguntas.

Los sistemas podrán procesar reservas.

Los algoritmos podrán predecir demanda.

Las plataformas podrán automatizar campañas.

Pero alguien tendrá que decidir qué experiencia ofrecer, a quién, por qué, con qué precio, con qué impacto y cómo hacer que esa experiencia sea memorable.

Y alguien tendrá que atender al huésped cuando algo salga mal.

Ahí aparece la gran paradoja del futuro turístico:

cuanto más tecnológica se vuelva la industria, más valor puede adquirir aquello que sigue siendo profundamente humano.

Empatía.

Criterio.

Creatividad.

Liderazgo.

Comunicación.

Confianza.

Capacidad de resolver problemas.

Y, sobre todo, ganas de aprender.

Para los trabajadores, la conclusión es concreta: no esperen a que el mercado les diga qué habilidad necesitan cuando llegue una vacante.

Empiecen a construirla antes.

Para las empresas, la conclusión es todavía más importante:

el talento no es un costo que hay que administrar; es una ventaja competitiva que hay que desarrollar.

Y para el turismo argentino y latinoamericano, esta transformación puede representar una oportunidad extraordinaria.

Porque si el sector quiere crecer, diversificarse, mejorar la calidad de sus servicios y competir internacionalmente, necesitará algo mucho más difícil de copiar que un hotel, una aplicación o una campaña publicitaria:

personas preparadas para hacer que viajar vuelva a ser una experiencia verdaderamente extraordinaria.


Para quienes buscan trabajo: una lista rápida para evaluar su empleabilidad

Antes de enviar el próximo CV, conviene poder responder a varias de estas preguntas:

  • ¿Tengo una especialización clara dentro del turismo?
  • ¿Puedo demostrar experiencia concreta?
  • ¿Hablo inglés?
  • ¿Tengo otro idioma?
  • ¿Sé utilizar herramientas de IA?
  • ¿Manejo herramientas digitales relacionadas con mi actividad?
  • ¿Sé vender?
  • ¿Sé interpretar datos?
  • ¿Puedo trabajar en equipo?
  • ¿Sé resolver conflictos?
  • ¿Tengo presencia profesional en LinkedIn?
  • ¿Puedo mostrar proyectos realizados?
  • ¿Estoy aprendiendo algo nuevo actualmente?
  • ¿Conozco las tendencias de mi sector?
  • ¿Puedo explicar qué valor aportaría a una empresa?

Si la mayoría de las respuestas son “sí”, existe una base sólida.

Si son pocas, tampoco significa que sea tarde.

Significa que ya está claro por dónde empezar.


Fuentes y datos de referencia

Para elaborar este editorial se relevaron, entre otras, las investigaciones del World Travel & Tourism Council (WTTC) sobre impacto económico y empleo turístico, los datos del Observatorio de Empleo y Dinámica Empresarial de Argentina, información del INDEC, estudios de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el World Economic Forum y análisis de LinkedIn Talent Solutions. Los datos de empleo turístico argentino y las proyecciones de largo plazo fueron contrastados especialmente con la investigación del WTTC/Oxford Economics.

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