Hay rincones de la provincia de Buenos Aires donde la identidad no se lee en un cartel: se escucha en el golpe seco de un bombo legüero, se huele en el humo de una parrilla encendida desde temprano y se saborea en una picada de salame casero cortado a cuchillo. Ese es, exactamente, el mapa que proponen tres localidades bonaerenses durante el segundo fin de semana de septiembre: Mercedes, Moquehuá —en el partido de Chivilcoy— y Moreno abren sus calles, sus plazas y sus parques para celebrar, cada una a su manera, la memoria de las comunidades que las forjaron. Tres eventos, tres historias distintas, y una misma certeza: la mejor forma de conocer la identidad bonaerense es yendo directamente a buscarla en sus fiestas populares.
Mercedes y el homenaje al salame que nació en las quintas
Del viernes 11 al domingo 13 de septiembre, desde las 10 de la mañana, el Parque Municipal Independencia de Mercedes será escenario de la 51ª Fiesta Nacional del Salame Quintero, una de las citas gastronómicas con más historia de la región pampeana. Medio siglo de trayectoria no es un dato menor: la celebración nació a fines de la década de 1960, cuando un grupo de amigos reunidos en un almacén del pueblo imaginó una fiesta dedicada a este producto tan propio, y desde 1975 no dejó de convocar cada año a productores, visitantes y amantes de la buena mesa.
El origen del salame quintero está directamente ligado a la historia migratoria de la región. Las antiguas quintas que rodeaban la ciudad fueron, durante el siglo XIX, el hogar de familias inmigrantes —muchas de ellas italianas— que trajeron consigo recetas y saberes de elaboración de chacinados pensados, en un principio, para el consumo puro y exclusivo del hogar. De esa tradición doméstica surgieron con el tiempo la bondiola, el chorizo, la morcilla y, sobre todo, el salame quintero, que terminó convirtiéndose en el símbolo gastronómico por excelencia de Mercedes.
Durante los tres días de fiesta, el corazón del evento estará en la carpa de productores, donde distintas marcas artesanales de la ciudad —algunas con más de dos décadas de trayectoria familiar— ofrecerán degustaciones, picadas criollas y quesos artesanales acompañados, como manda la tradición, por la infaltable galleta de campo. El fenómeno se completa con un patio gastronómico, puestos de artesanías y espectáculos en vivo pensados para toda la familia.
Pero si hay un momento que condensa el espíritu de la fiesta, ese es el histórico concurso de salames. Productores locales presentan sus mejores piezas ante un jurado especializado, y una vez definidos los ganadores, los ejemplares premiados se exhiben y luego se rematan, con un costado solidario que históricamente destinó lo recaudado a instituciones de la ciudad. Es, en definitiva, una jornada donde la gastronomía se transforma en patrimonio vivo, y donde cada picada compartida termina siendo también una forma de conocer la historia de las familias que, generación tras generación, mantuvieron viva una receta nacida en las quintas mercedinas.
Moquehuá: el fuego lento como excusa para encontrarse
A pocos kilómetros, en el partido de Chivilcoy, el pequeño pueblo de Moquehuá —de apenas unos 2.000 habitantes— celebra su propia fiesta identitaria alrededor del ritual más argentino de todos: el asado. La 5ª Fiesta del Asado Criollo se realiza el sábado 12 desde las 18 horas y el domingo 13 desde las 8 de la mañana, en el predio de la antigua estación de trenes, un espacio que condensa buena parte de la memoria ferroviaria del pueblo.
Aunque nació recién en 2022, la fiesta logró en muy poco tiempo un crecimiento notable: de aquella primera edición surgida de una charla entre vecinos que soñaban con darle a su pueblo una celebración propia, el evento pasó a convocar en su última edición a cerca de 30.000 personas, una cifra imponente para una localidad de esa escala y que confirma el arraigo que consiguió en apenas cinco años.
El fuego es, sin dudas, el gran protagonista de la jornada: el concurso de asadores reúne a equipos de distintas localidades que compiten de manera amistosa, poniendo en juego experiencia, paciencia y esos pequeños secretos de la parrilla que suelen transmitirse de padres a hijos. Alrededor de las brasas, el predio se transforma en un verdadero paseo de tradiciones: desfile criollo con jinetes y paisanos, exhibición de autos y motos clásicas, música folclórica en vivo y puestos de artesanos, emprendedores y propuestas gastronómicas que completan una experiencia pensada para disfrutar en familia.
Detrás de la elección del asado como emblema de la fiesta hay una decisión muy consciente por parte de sus organizadores: para un pueblo que se reconoce a sí mismo como profundamente criollo, no había forma más genuina de representar su identidad que reunir a la comunidad alrededor de una parrilla encendida. Más allá del plato central, la verdadera esencia de la fiesta está en lo que sucede alrededor de él: la mesa compartida, las charlas de historias de campo y la posibilidad de que cualquier visitante se sienta, por un día, parte de esa comunidad.
Moreno y la marcha que hace retumbar el conurbano al ritmo santiagueño
El tercer capítulo de este recorrido cambia de registro: en Moreno, la propuesta deja el protagonismo de la mesa para dárselo a la música. La 3ª Marcha de los Bombos se realizará el sábado 12 a las 16 horas y el domingo 13 a las 11 horas, con epicentro en la Plaza San Martín, en un homenaje directo a una de las tradiciones más representativas del folclore santiagueño.
La celebración original nació en julio de 2003 en la ciudad de Santiago del Estero, conocida como la “Madre de Ciudades”, como forma de homenajear su aniversario fundacional a través de uno de los instrumentos más emblemáticos de esa identidad cultural: el bombo legüero. Desde aquella primera edición, la marcha santiagueña convocó a músicos, bailarines y referentes culturales, convirtiendo sus calles en un gran escenario a cielo abierto para celebrar las raíces.
Que esa tradición haya encontrado en Moreno un nuevo territorio no es casualidad. La historia del distrito guarda vínculos profundos con Santiago del Estero: fue un santiagueño, nacido en 1805, quien donó las tierras sobre las que en 1860 se instaló la estación ferroviaria alrededor de la cual creció la ciudad. Con el correr de las décadas, llegaron a Moreno numerosas familias migrantes santiagueñas que fueron dejando su huella en la vida cultural, educativa y productiva del distrito, hasta consolidar allí una de las comunidades de residentes de esa provincia con mayor presencia en todo el conurbano bonaerense. La primera edición local de la marcha llegó en 2023, impulsada por integrantes de la comunidad santiagueña de Moreno que ya habían participado de las ediciones originales en su provincia y decidieron replicar esa experiencia para todos los vecinos del distrito.
El programa arranca con una propuesta cultural completa: talleres, charlas, música, danza, exposiciones y una feria de artesanías. Pero el momento central llega al día siguiente, cuando la Plaza San Martín se convierte en punto de partida de una marcha que avanza hasta la Plaza Buján al compás de decenas de bombos legüeros sonando al unísono. No es casual el nombre del instrumento: la tradición cuenta que su sonido podía escucharse a una legua de distancia, y en las calles de Moreno esa resonancia adquiere un significado nuevo, conectando a distintas generaciones con una cultura que, lejos de su tierra de origen, encontró en el conurbano un lugar propio para seguir creciendo. La jornada cierra en la Plaza Buján con espectáculos en vivo y una celebración comunitaria que transforma, por un fin de semana, las calles de Moreno en una postal viva del folclore argentino.
Un mismo fin de semana, tres formas de viajar sin salir de la Provincia
Mercedes, Moquehuá y Moreno demuestran, cada una a su manera, que la mejor postal turística de la provincia de Buenos Aires no siempre está en sus playas o en sus sierras: muchas veces está en sus plazas, sus estaciones de tren y sus parques municipales, transformados por un fin de semana en escenario de tradiciones que se resisten a perderse. Para quien busca planificar una escapada distinta durante este segundo fin de semana de septiembre, la propuesta es tan simple como elegir: sabores de quinta, fuego criollo o el pulso de los bombos legüeros. En cualquiera de los tres casos, el resultado es el mismo, una postal de la identidad bonaerense hecha fiesta, comunidad y memoria compartida.


Más Historias
Gracias Capitán!!!: la noche en que el mundo entero se detuvo a mirar por última vez la magia de Messi con la selección nacional
Gnetwork360 cerró en Buenos Aires con récord de negocios: casi 800 reuniones sellan la consolidación del turismo LGBTQ+ regional
FIT 2026: la feria de turismo más grande de su historia llega a Buenos Aires para celebrar 30 años