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28 octubre, 2026
Coliseo de Roma, Virtual Tour

El Coliseo ya tiene un gemelo digital: 109.000 millones de puntos para que Roma no pierda su monumento más famoso

Más de 200.000 fotos, escáneres láser y un modelo que reúne cada arco, pilar y bóveda. Así trabaja la tecnología que ayuda a cuidar el anfiteatro de casi 2.000 años, y qué cambia para quien lo visita.

Si pasaste por el Coliseo, sabés que parece indestructible. No lo es. Es una estructura de casi veinte siglos que sufrió terremotos, saqueos de piedra y décadas de turismo masivo. Ahora, la forma de cuidarlo dio un salto grande: ya tiene una réplica digital que sirve para estudiar su estado, anticipar problemas y decidir dónde intervenir.

El proyecto se presentó el 25 de septiembre en la 7ª Conferencia FAPESP 2026, de la mano del arquitecto italiano Marcello Balzani, profesor de la Universidad de Ferrara. Lo desarrolló el equipo del Parque Arqueológico del Coliseo, y llega justo antes del Día Mundial de las Ciudades, que se celebra el 31 de octubre.

Cómo se armó

El trabajo combina escaneo láser, fotogrametría y una tecnología llamada HBIM, que es una forma de modelar edificios históricos como si fueran una gran base de datos en 3D. No se trata solo de una imagen bonita para mirar: cada pieza del modelo está vinculada a información sobre materiales, técnicas de construcción, cronología y estado de conservación.

Los números dan una idea de la escala:

  • Más de 200.000 fotografías.
  • Unos 109.000 millones de puntos capturados.
  • Alrededor de 27.000 objetos digitales, entre muros, arcos, pilares y bóvedas.
  • Más de 120 categorías de información incorporadas.

La base del modelo es un relevamiento 3D que el parque había dado por terminado en mayo de 2025, con decenas de nubes de puntos de escáner láser y de fotogrametría. Los datos se guardan en una estación de trabajo dedicada dentro del parque, y los especialistas acceden con credenciales personales a través de una red privada.

Para qué sirve, en concreto

Alfonsina Russo, directora del parque, lo resumió en una idea: poder analizar el pasado con herramientas del futuro. En la práctica, el modelo permite hacer análisis estructurales, evaluar la vulnerabilidad sísmica, seguir el estado de los materiales y planificar restauraciones con datos en la mano, en lugar de decidir a ojo.

Esto se suma al monitoreo que ya existía. En 2019, el parque recibió una partida de 2,5 millones de euros para un sistema de seguimiento y mantenimiento programado del patrimonio. Parte de ese dinero se destinó a controlar la estructura del anfiteatro con sensores, aunque en esa primera etapa se midió solo el lado sur.

Una aclaración que ayuda a no exagerar: aunque se lo llama gemelo digital, hoy funciona sobre todo como un archivo inteligente de todo lo que se sabe del edificio. Los propios especialistas insisten en que la tecnología no reemplaza el criterio de quien conoce la historia del monumento. Una nube de puntos, por detallada que sea, no decide qué hay que preservar.

Por qué el Coliseo necesita tanto cuidado

El anfiteatro se terminó en el año 80 y llegó a recibir cerca de 50.000 espectadores. Con el tiempo se amplió, sobre todo la parte subterránea, durante el reinado de Domiciano. Un terremoto en 1349 derrumbó una parte importante de la estructura, y siglos más tarde varios de sus bloques se reutilizaron en otros edificios de Roma. Por eso lo que vemos hoy es una mezcla de épocas, y entender cada capa es clave para no equivocarse al restaurar.

A eso se suma el peso del turismo. Antes de la pandemia, en 2019, el Coliseo recibió 7,6 millones de visitantes, el sitio más visitado de Italia. Un monumento que soporta ese flujo necesita datos precisos sobre cómo envejece.

Restaurar sin perder el carácter original

En paralelo avanza la recuperación física. Un ejemplo es la restauración de los corredores del sector sur, donde se usaron morteros y adhesivos a base de cal hidráulica natural, sin cemento, para fijar losas de travertino. Según MAPEI, la empresa que desarrolló esos productos, el desafío era incorporar materiales de alto rendimiento sin alterar las características históricas del edificio.

La lógica se parece a la de las ciudades inteligentes: usar herramientas digitales para alargar la vida útil de lo que ya existe, en vez de reemplazarlo.

Qué significa para quien viaja

Como visitante, probablemente no vas a notar el gemelo digital. Lo que sí vas a notar, con los años, es el resultado: mejor mantenimiento, intervenciones más acertadas y, con suerte, más sectores abiertos de manera segura. Si estás planeando un viaje a Roma, conviene sacar entradas con anticipación por los canales oficiales y revisar qué áreas están habilitadas antes de ir, porque las obras de restauración pueden cerrar sectores temporalmente.

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