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1 septiembre, 2026
Hotel 1975 Avenue en Malasia

Dormir dentro de un Boeing 747: el hotel de Malasia que convirtió dos jumbos retirados en las suites más codiciadas de Asia

Hay hoteles que apuestan por la vista y hoteles que apuestan por la historia que uno duerme adentro. El 1975 Avenue & Hotel, en Johor Bahru, Malasia, eligió la segunda opción de la manera más literal posible: instaló dos Boeing 747 retirados de la aviación comercial junto a sus piscinas y los transformó en suites de lujo. El resultado es un alojamiento que no vende solo una habitación, vende la posibilidad de dormir dentro de un avión que alguna vez cruzó el mundo con cientos de pasajeros a bordo.

De la pista al jardín del hotel

Los dos fuselajes conviven con el edificio principal del complejo, que alberga otras 20 habitaciones convencionales, y fueron bautizados comercialmente como Bove y Bey. No son réplicas ni maquetas: uno perteneció a Japan Airlines (JAL) y el otro a Pan Am, dos de las aerolíneas más emblemáticas de la historia de la aviación comercial. Cada aeronave conserva su fuselaje original, ahora reconvertido por completo por dentro.

El contraste de escala es uno de los primeros datos que sorprende. El avión de JAL fue diseñado originalmente para transportar hasta 533 pasajeros; hoy, ese mismo espacio alberga apenas nueve suites. La reconversión no buscó aprovechar cada metro cuadrado como hacía la aviación comercial, sino todo lo contrario: multiplicar el espacio disponible por huésped hasta convertirlo en un producto de lujo.

Categorías que emulan el vuelo, sin clase económica

El acceso a las suites se hace a través de una pasarela telescópica conectada directamente al edificio principal, una manera de recrear, incluso en tierra, la sensación de embarcar. Adentro, los huéspedes eligen entre cuatro categorías de alojamiento pensadas como una relectura de las clases de vuelo tradicionales: Premium, Business, Captain y Signature. La clase económica, directamente, no existe en esta versión del avión.

La categoría Premium, la de entrada, ya viene con detalles que pocos hoteles convencionales ofrecen: se despliega en dos niveles, incluye una cama king, bañera independiente, ducha tipo lluvia y una zona de estar separada del dormitorio. Como plus para los amantes de la aviación, los huéspedes pueden acceder a la cabina de mandos original, restaurada y conservada específicamente para poder visitarla.

Un mundo distinto en cada suite

Cada una de las suites está tematizada según un país distinto, entre ellos Malasia, Japón, Indonesia, China, Reino Unido, Italia, Suiza, Arabia Saudí y Egipto. La idea recuerda, salvando las distancias, a la lógica de un vuelo internacional: cada puerta abre a una identidad cultural diferente, aunque acá no hay turbulencias ni cinturón de seguridad, solo diseño de interiores llevado al extremo temático.

Más que dos aviones: un complejo hotelero completo

Fuera de los fuselajes, el 1975 Avenue & Hotel ofrece la infraestructura habitual de un resort de categoría: el restaurante Hanareya @ 1975, especializado en gastronomía japonesa, un spa con terapias holísticas, gimnasio, piscina en la azotea y un parque acuático familiar llamado Playscape Water Park. Para septiembre, las tarifas de las suites-avión se ubican entre 1.706 y 2.786 ringgits malayos por noche, según la categoría elegida.

La segunda vida de dos leyendas de la aviación

Lo que hace más interesante a estas suites es lo que cada avión vivió antes de llegar a Johor Bahru. El Boeing 747 SR-146B de JAL entró en servicio en 1980 y voló para la aerolínea japonesa hasta 1998, pasando después por distintos propietarios hasta quedar almacenado en el aeropuerto de Senai, en Malasia, donde finalmente encontró su destino final como hotel.

El otro ejemplar, un Boeing 747 de Pan Am, es todavía más antiguo: se incorporó a la flota en 1970, como una de las primeras unidades del modelo en volar comercialmente. Después de su etapa con Pan Am pasó por American Airlines, se convirtió en carguero en 1992 y todavía voló para Tower Air y Logistics Air antes de su traslado definitivo a territorio malayo.

Dos aviones que en su momento representaron lo más avanzado de la aviación comercial, hoy reconvertidos en el hospedaje más comentado de Johor Bahru, prueba de que a veces la mejor forma de preservar la historia de un avión es dejar de hacerlo volar.

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