Del 23 de octubre al 1 de noviembre, Azul se llena de teatro, música, muestras y sabores locales con la 20.ª edición del Festival Cervantino de la Argentina. Son diez días y más de 50 propuestas para todas las edades, con dos fines de semana completos dentro del calendario. La ciudad bonaerense hace casi dos décadas que le dio un lugar central a Cervantes, y se nota en cada esquina.
Una ciudad que le hizo lugar a Don Quijote
Azul es Ciudad Cervantina desde 2007, un título que le otorgó el Centro UNESCO Castilla-La Mancha. No fue un gesto simbólico. La Casa Ronco guarda una de las colecciones cervantinas más importantes del continente, con cientos de ediciones del Quijote y fondos literarios que van del siglo XVII al XX. Desde entonces, el festival funciona como la gran vidriera de ese vínculo: una semana larga en la que vecinos y visitantes comparten calles, salas y plazas.
Los escenarios del festival
La programación se reparte por los espacios más representativos de la ciudad.
El Teatro Español se inauguró en 1897, está frente a la plaza San Martín y es Monumento Histórico Provincial. Si solo pudieras ver una sala en Azul, que sea esta.
La Casa Ronco fue la vivienda del doctor Ronco y su esposa. Hoy forma parte de un complejo cultural que reúne la biblioteca popular, el museo etnográfico y el archivo histórico.
El Museo Municipal de Arte López Claro funciona en la casa de una familia muy ligada al arte y abrió en 1995. Exhibe la obra de Claudio Lantier, seudónimo del pintor Alberto López Claro, pionero del surrealismo argentino, y de su hijo César.
En esos escenarios y en otros puntos de la ciudad habrá obras de teatro, conciertos, muestras visuales y conferencias. Se mezclan artistas locales con figuras nacionales e internacionales, así que conviene mirar la grilla antes de viajar y reservar con tiempo lo que más te interese.
El costado académico
Dentro del festival se realizan las XV Jornadas Cervantinas, el 29 y 30 de octubre, en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional del Centro. Es un encuentro con especialistas, y las sesiones se transmiten por streaming. Si te interesa el costado más literario, es la mejor excusa para sumar una tarde a tu escapada.
Para comer, probar y llevarse algo
El festival también se recorre con el paladar. Hay un concurso del Postre Identitario Cervantino, una feria de emprendedores y artesanos con productos regionales, y degustaciones de dulces locales. Los alfajores Sabores de Azul, que ya ganaron premios, son una buena opción para llevar a casa.
El cierre: música y baile en el Parque Municipal
La despedida será el domingo 1 de noviembre en el Parque Municipal, con el show de Teresa Parodi y Bocha Lobosco, más música, baile y comidas de la pampa. El parque está a orillas del arroyo Azul y lo diseñó Carlos Thays, así que vale la pena llegar temprano y caminarlo antes del espectáculo.
Cómo armar la escapada
Azul queda a unos 300 kilómetros de Buenos Aires, una distancia ideal para un fin de semana. Si te quedás más días, la ciudad y sus alrededores dan para más:
- Centro histórico: la Catedral Nuestra Señora del Rosario y la plaza San Martín están a pasos del teatro.
- Arquitectura: hay obras del ingeniero Francisco Salamone repartidas por el partido, un recorrido que sorprende a quienes no lo conocen.
- Aire libre: las sierras de Azul ofrecen trekking, mountain bike, rappel, tirolesa y escalada en roca.
El programa completo, con días, sedes y horarios, está en el Instagram oficial del festival, @cervantinoazul. Para alojamiento, gastronomía y servicios, consultá el sitio web de la Secretaría de Turismo de Azul. Como las fechas coinciden con el fin de semana largo de salidas de la zona, te recomiendo reservar cuanto antes.


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