Cuando un latinoamericano piensa en cruzar el Atlántico, no lo hace solo por las fotos de postal. Lo hace, ante todo, por la promesa de caminar entre siglos de historia. Así lo confirma un nuevo estudio de la plataforma de inteligencia turística Data Appeal Mabrian: el patrimonio cultural, las artes y las tradiciones locales representan el 40,3% de las motivaciones de viaje de los latinoamericanos hacia Europa, consolidándose como el factor decisivo a la hora de elegir destino.
El informe analiza la demanda de cinco mercados emisores clave —Argentina, Colombia, México, Brasil y Chile— hacia los grandes destinos europeos: Reino Unido, España, Italia, Francia y Alemania. Y aunque la cultura se lleva el podio, no está sola: la gastronomía aporta el 12,5% de los motores de demanda, los viajes en familia suman un 11,9% y las compras se quedan con un 11,8%. Un combo que confirma algo que ya se intuía: el viajero latinoamericano busca experiencias completas, no solo un check-in en un museo.
España e Italia, las puertas de entrada que no pierden terreno
Entre ambos países concentran el 54,2% de las estancias generadas por los cinco mercados latinoamericanos estudiados durante 2025. El idioma, los lazos históricos y culturales, y una oferta turística consolidada siguen jugando a favor de estos dos destinos clásicos, que continúan siendo el primer destino soñado —y el más elegido— para quien cruza el océano.
¿Quién viaja? Parejas y familias, con la valija bien planificada
El perfil demográfico también deja datos interesantes: las parejas representan el 40,6% de la demanda y las familias otro 27,5%, sumando entre ambos más de dos tercios de los viajes. Se trata, además, de un turista que planifica con method: reserva con una antelación media de 72,7 días y se queda en el continente un promedio de 14,5 días, una estadía larga que confirma el peso de este segmento para la economía turística europea.
El mapa se expande: nuevos destinos ganan protagonismo
Más allá de las capitales de siempre, el estudio detecta una tendencia clara hacia la diversificación. Apulia, en el sur de Italia, prácticamente duplicó la cantidad de estancias de visitantes latinoamericanos desde 2023. Galicia, en España, creció un 21,3%. Y el área de Pest, que incluye a Budapest, sumó un 19,2% más de demanda. Todo indica que el viajero latinoamericano ya no se conforma con lo obvio: busca historia y cultura también fuera de los circuitos tradicionales.
Carlos Cendra, director de marketing de Data Appeal, explicó que Europa cuenta con una ventaja estructural que pocas regiones del mundo pueden igualar: su riqueza histórica y su profundidad cultural, atributos que conectan naturalmente con la sensibilidad del viajero latinoamericano. Sin embargo, advirtió que el éxito futuro de los destinos no está garantizado: dependerá de la capacidad de diseñar y entregar experiencias verdaderamente adaptadas a este público.
El desafío, entonces, pasa por mejorar la gestión integral de la estancia y afinar las estrategias de distribución, entendiendo tanto el potencial general de este mercado como las particularidades de cada país emisor. Solo así Europa podrá seguir captando un flujo turístico que resulta clave para la sostenibilidad del sector.


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