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31 agosto, 2026
Camino de los Cementerios, provincia de Córdoba, Argentina

Necroturismo en Córdoba: nace el Camino Turístico de Cementerios, un circuito de historia, arte y memoria para descubrir la provincia

El necroturismo gana terreno como una de las formas más singulares de conocer un destino, y Córdoba acaba de sumarse a esa tendencia con una propuesta propia. Se trata del Camino Turístico de Cementerios Cordobeses, un circuito impulsado por la Agencia Córdoba Turismo que invita a recorrer camposantos de distintas localidades convertidos en verdaderos museos a cielo abierto, donde conviven arquitectura, escultura, historia política y religiosa e identidad comunitaria.

La lógica del proyecto es simple: en lugar de tratar cada cementerio como un espacio aislado, se los integra en un mismo itinerario, con recorridos guiados y propuestas de interpretación patrimonial en cada parada. La apuesta es poner en valor sitios que durante décadas quedaron al margen de los circuitos turísticos tradicionales, pese a guardar parte central de la memoria de sus comunidades.

Un recorrido que ya suma nueve paradas y apunta a más de 40

En su etapa inicial, el camino conecta nueve cementerios repartidos por distintos puntos de la provincia. En la capital cordobesa se puede visitar el Cementerio San Jerónimo, el Del Salvador y el San Vicente. El circuito continúa hacia el interior con el Cementerio El Salvador de Villa Concepción del Tío, La Piedad en Villa María, San Roque en Villa Santa Rosa, el Municipal de San Francisco, San Isidro Labrador en Oncativo y otro Cementerio El Salvador en Villa del Rosario. Se suman también Nuestra Señora del Carmen, en Río Tercero, y el Municipal de General Cabrera.

Desde la organización adelantaron que la idea es seguir sumando destinos hasta superar los 40 cementerios incorporados al camino, lo que convertiría a la iniciativa en uno de los circuitos de necroturismo más extensos del país.

San Jerónimo, el cementerio que se diseñó como una ciudad

Entre las paradas, el Cementerio San Jerónimo de la ciudad de Córdoba se lleva buena parte de la atención. Inaugurado en 1843, fue concebido con un trazado urbano: una plaza central y, alrededor, los sectores reservados según la jerarquía social de la época, desde las familias más influyentes y el clero hasta los llamados vecinos “de segunda categoría”.

Allí descansan figuras que marcaron la historia argentina y cordobesa. Es el caso de Agustín Tosco, dirigente sindical y referente del movimiento obrero, cuya tumba es una de las más visitadas del predio. También reposan los restos de Marcos Juárez, dirigente político que dio nombre a una de las ciudades más importantes del interior provincial, y de Juan Manuel de la Sota, quien gobernó Córdoba a comienzos del siglo XX.

El cementerio “de los Disidentes” y la huella de la inmigración

A pocos metros, el cementerio Del Salvador cuenta una historia distinta: la de quienes no profesaban la fe católica. Conocido popularmente como el cementerio “de los Disidentes”, allí recibieron sepultura protestantes, masones, musulmanes, judíos y ateos, junto a inmigrantes croatas, armenios, alemanes e ingleses que se instalaron en la provincia. El sitio funciona como un registro silencioso de la diversidad que fue moldeando a Córdoba desde el siglo XIX.

San Roque: el descanso elegido por el Cura Brochero

En Villa Santa Rosa, el cementerio San Roque combina el interés patrimonial con el turismo religioso. En su calle principal pidió ser sepultado José Gabriel del Rosario Brochero, el Cura Brochero, en el testamento que dejó redactado en 1910. El santo cordobés, una de las figuras de devoción popular más convocantes del país, sigue atrayendo peregrinos y visitantes hasta el lugar. El cementerio conserva además numerosas tumbas de alto valor estético y arquitectónico, que completan su atractivo para quienes se interesan tanto por la fe como por el arte funerario.

Por qué crece el turismo de cementerios

El fenómeno no es exclusivo de Córdoba: ciudades como París, Buenos Aires o Génova construyeron desde hace años una oferta turística sólida alrededor de sus necrópolis históricas. Lo que estos espacios ofrecen es una lectura distinta de un destino, menos centrada en la postal y más en las historias de vida, muerte, poder y fe que dejaron su marca en la piedra. Lápidas, mausoleos, panteones y nichos se convierten en documentos a cielo abierto para entender cómo se construyó una comunidad.

Con el Camino Turístico de Cementerios Cordobeses, la provincia mediterránea suma un producto de nicho que amplía su propuesta más allá de las sierras y los circuitos serranos tradicionales, apostando a un segmento de viajeros interesado en el patrimonio, la arquitectura y la memoria histórica.

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