{
27 octubre, 2026
Turistas extranjeros en la Argentina.

Argentina exporta turismo, pero paga impuestos como si no lo hiciera: el reclamo de los hoteleros para competir con Uruguay y Brasil

Cuando un extranjero paga una habitación, una cena o una excursión en Argentina, entra una divisa al país. Eso, en términos económicos, es una exportación de servicios. Pero el sector que la produce no recibe el trato de un exportador. Es el planteo que acaba de hacer Gabriela Ferrucci, presidente de la Asociación de Hoteles de Turismo de la República Argentina (AHT), que pide una política de Estado para el turismo receptivo.

Una brecha que se mide en empleo

Según el Consejo Mundial de Viajes y Turismo, el sector aportará este año US$12 billones al producto global, el 9,9% del total. Sostiene 376 millones de puestos de trabajo, uno de cada nueve del planeta. En Argentina pesa 5,5% del empleo. Para la AHT, esa diferencia es plata que el país deja arriba de la mesa: llegar al promedio mundial sumaría cerca de un millón de puestos, repartidos por todo el territorio.

Los números locales muestran que hay base para crecer. El turismo receptivo dejó US$4.852 millones en 2025, según la balanza de pagos del Indec. En agosto llegaron 432.900 turistas extranjeros, un 8,9% más que un año antes. El sector emplea a 1,2 millones de personas en las 24 jurisdicciones.

El problema es el costo, no la demanda

La hotelería argentina vende en dólares y paga en pesos. El personal puede llegar al 60% de la estructura de costos, y la energía viene detrás, más cara desde que se quitaron subsidios. Con esos márgenes, dicen los hoteleros, ya no hay espacio para bajar tarifas y competir con la región.

El IVA del alojamiento se le devuelve al turista extranjero. La AHT lo valora, pero marca el límite: el viajero no compra solo una cama, compra un viaje. La gastronomía, los traslados, los guías y las excursiones se venden con el 21% incluido. Encima se suman Ingresos Brutos, tasas municipales, el impuesto al cheque y contribuciones patronales, que en un rubro que vive de la gente funcionan como un impuesto al trabajo. El resultado es un paquete más caro que el de Uruguay, Brasil o Perú, sin que ningún eslabón haya ganado más.

Qué hacen otros países

Ferrucci repasa casos que sostuvieron incentivos durante años. España mantiene un IVA reducido de 10% en hotelería y gastronomía y recibió 96,8 millones de visitantes el año pasado. Irlanda bajó el IVA turístico a 9% en 2011, lo sostuvo siete años y lo repuso en la pandemia. Japón combinó visas más abiertas, cielos abiertos y compras sin impuestos para el visitante, y multiplicó por cuatro el gasto extranjero entre 2012 y 2019. Uruguay factura sin IVA el alojamiento de no residentes todo el año, exonera gastronomía, alquiler de autos y eventos en temporada, y acaba de renovar el esquema para 2027.

La AHT también mira para adentro. Recuerda el régimen de economía del conocimiento, que redujo Ganancias y permitió usar hasta el 70% de las contribuciones patronales como crédito fiscal. Desde entonces ese sector pasó de exportar US$7.800 millones a US$10.085 millones en menos de dos años.

Lo que se reconoce y lo que se pide

El sector valora varias medidas del Gobierno: la política de cielos abiertos, el récord de 24,6 millones de pasajeros en el primer semestre de 2026, la previsibilidad macroeconómica y herramientas laborales como el banco de horas para manejar la estacionalidad.

Pero pide más. Concretamente, cuatro cosas:

  • Extender a toda la cadena el tratamiento que hoy tiene el alojamiento, con tasa cero o reintegro, no con una simple exención.
  • Aliviar las contribuciones patronales, por ejemplo permitiendo computar parte de los aportes a cuenta de otros impuestos.
  • Reconocer al turismo receptivo como exportación de servicios.
  • Escribir todo eso en una política de Estado que no cambie con cada ministro.

El debate ya está en el Congreso por otra vía: hay proyectos para ampliar el reintegro de IVA por las compras de bienes de turistas extranjeros, hoy limitado a productos de industria argentina. Mientras tanto, la AHT lo resume simple: el turismo no pide subsidios, pide que lo dejen competir.

Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para fines analíticos. Contiene enlaces a sitios web de terceros con políticas de privacidad ajenas que podrás aceptar o no cuando accedas a ellos. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos.
Privacidad