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26 octubre, 2026
All Accor, campaña Stay for me.

Viajar para sentir: las 8 tendencias que transforman el turismo en 2026 y convierten cada viaje en un recuerdo inolvidable

El viajero ya no elige solamente un destino: busca emociones, experiencias auténticas y momentos que merezcan ser recordados. Un estudio internacional de ALL Accor identifica ocho tendencias que están cambiando la manera de planificar las vacaciones y abren nuevas oportunidades para hoteles, destinos y empresas turísticas.

Viajar para descubrir una ciudad, descansar frente al mar o conocer un paisaje diferente sigue siendo parte de la esencia del turismo. Pero algo está cambiando en las motivaciones de quienes hacen las valijas. Cada vez más viajeros buscan algo que va más allá de visitar un lugar: quieren sentir, conectar con otras personas, vivir experiencias difíciles de repetir y regresar a casa con historias que valga la pena contar.

Esta transformación es el eje del informe Experiential Travel Trends 2026, presentado por ALL Accor, la plataforma de reservas y fidelización del grupo hotelero Accor, en colaboración con la consultora internacional Globetrender. La investigación se apoya en una encuesta realizada a 4.300 viajeros de nueve países y analiza cómo las emociones influyen en las decisiones de viaje.

Uno de los datos más reveladores es que el 25% de los encuestados preferiría comenzar su búsqueda de viajes a partir de su estado de ánimo, antes que por un destino específico. La cifra refleja una nueva manera de organizar las vacaciones: primero aparece el deseo de vivir algo —desconectarse, emocionarse, compartir tiempo con los seres queridos o experimentar una aventura— y después llega la elección del lugar.

El estudio también señala que el 97% de los viajeros considera que viajar les ayuda a recuperarse emocionalmente. La experiencia turística adquiere así un significado más personal, vinculado con el bienestar, las relaciones humanas y la necesidad de tomar distancia de las obligaciones cotidianas.

Para la industria turística, el cambio plantea un desafío concreto. Ya no alcanza con ofrecer una buena ubicación, una habitación confortable o una lista de atractivos cercanos. La oportunidad está en construir propuestas capaces de generar experiencias significativas, con identidad propia y una conexión genuina con las expectativas de cada visitante.

Las ocho tendencias que marcarán los viajes en 2026

El informe organiza los nuevos comportamientos en ocho tendencias, relacionadas con distintas emociones: asombro, alegría, libertad, conexión, nostalgia, serenidad, sorpresa y exclusividad. Cada una muestra una forma diferente de entender el viaje y aporta pistas sobre lo que los turistas valoran al elegir dónde ir y qué hacer.

1. Eventos que despiertan emociones: viajar para vivir algo extraordinario

Los grandes conciertos, los festivales musicales y las competencias deportivas se consolidan como motivos capaces de movilizar viajeros de distintas partes del mundo. No se trata solamente de asistir a un espectáculo, sino de formar parte de un acontecimiento colectivo, compartir la emoción con miles de personas y vivir un momento que difícilmente pueda reproducirse de la misma manera.

Según el relevamiento, el 89% de los viajeros considera que los eventos en vivo hacen que un viaje valga la pena. Este interés fortalece el vínculo entre turismo, entretenimiento, cultura y deporte.

La tendencia representa una oportunidad para ciudades que organizan recitales, festivales, competencias internacionales y celebraciones populares. Un evento puede impulsar reservas hoteleras, gastronomía, transporte, excursiones y compras, además de proyectar la imagen del destino mucho más allá de sus fronteras.

Para aprovechar ese movimiento, la planificación debe contemplar algo más que la fecha del espectáculo. La conectividad, la disponibilidad de alojamiento, la información turística y las actividades complementarias ayudan a transformar una visita puntual en una estadía más extensa.

En Argentina, esta lógica ofrece posibilidades para destinos que combinan festivales culturales, encuentros deportivos, fiestas regionales y propuestas musicales con atractivos naturales o gastronómicos. El desafío consiste en lograr que el visitante no se limite a asistir al evento, sino que también descubra el lugar que lo recibe.

2. Hoteles y experiencias inmersivas: la alegría también forma parte del viaje

La segunda tendencia pone el foco en la diversión, la creatividad y los espacios que estimulan los sentidos. Los viajeros muestran interés por hoteles con diseños originales, propuestas gastronómicas escénicas, museos interactivos y experiencias inmersivas que convierten una actividad habitual en algo diferente.

El informe indica que el 31,5% busca hoteles con diseños llamativos o lúdicos, mientras que el 43% se siente atraído por restaurantes con elementos performáticos, donde la puesta en escena forma parte de la experiencia culinaria.

La gastronomía, en particular, tiene un enorme potencial para generar recuerdos. Una cena con una presentación sorprendente, una degustación guiada por un productor local o una experiencia que permita conocer el origen de los ingredientes puede convertirse en uno de los momentos más comentados de las vacaciones.

Lo mismo ocurre con los alojamientos. La arquitectura, la ambientación, los espacios comunes y las actividades disponibles pueden diferenciar una propiedad de otra, incluso cuando ambas ofrecen servicios similares.

Para los establecimientos hoteleros, la clave no consiste necesariamente en realizar grandes inversiones. Una propuesta bien pensada, coherente con la identidad del lugar y capaz de involucrar al huésped puede resultar más atractiva que una sucesión de elementos llamativos sin relación entre sí.

3. Trabajar, descansar y viajar: la libertad de mantener el propio estilo de vida

Las fronteras entre trabajo, ocio y vida personal son cada vez más flexibles para determinados segmentos de viajeros. El trabajo remoto, las estadías prolongadas y los viajes que combinan obligaciones profesionales con tiempo libre están impulsando una demanda de alojamientos adaptados a distintas necesidades.

El estudio señala que el 95% considera importante poder mantener aspectos de su estilo de vida habitual mientras viaja. Esto incluye rutinas de alimentación, actividad física, bienestar, trabajo y, para muchas personas, la posibilidad de viajar con sus mascotas.

El alojamiento deja de ser únicamente el lugar donde se duerme. Puede convertirse en una base desde la que trabajar, relacionarse, descansar y explorar el destino sin renunciar por completo a las costumbres personales.

Esta tendencia abre oportunidades para hoteles con espacios de coworking, buena conectividad, áreas comunes funcionales y servicios pensados para quienes permanecen varios días o semanas. También favorece a los destinos que cuentan con infraestructura, propuestas culturales y actividades disponibles fuera de los horarios turísticos tradicionales.

Para los destinos emergentes, captar este segmento puede ayudar a extender las estadías y distribuir mejor el consumo a lo largo del año. Sin embargo, la propuesta debe ser realista: una buena conexión a internet, espacios cómodos y servicios confiables son condiciones básicas para que la experiencia funcione.

4. Bienestar compartido: descansar también significa conectar con otras personas

El turismo de bienestar está incorporando una dimensión social. A las tradicionales experiencias de spa, relajación y cuidado personal se suman actividades compartidas que permiten establecer vínculos y disfrutar del tiempo libre en compañía.

De acuerdo con el estudio, el 84,5% de los viajeros busca conexiones más profundas con otras personas, mientras que el 59% relaciona el bienestar con los momentos compartidos.

La tendencia se expresa en actividades como caminatas grupales, sesiones de meditación, baños termales, encuentros al aire libre y propuestas que combinan naturaleza, movimiento y convivencia. El objetivo no es solamente reducir el estrés, sino también generar oportunidades para compartir experiencias.

Para los destinos turísticos, esto amplía las posibilidades de diseñar productos que integren alojamiento, gastronomía saludable, actividades recreativas y contacto con el entorno. Las termas, los centros de montaña, los establecimientos rurales y los hoteles con instalaciones de bienestar pueden encontrar aquí una oportunidad para renovar su oferta.

También hay espacio para propuestas de menor escala. Una caminata interpretativa, una clase de cocina regional o una actividad de observación de la naturaleza pueden fomentar la interacción entre visitantes y residentes.

La diferencia está en comprender que el bienestar no siempre se busca en soledad. En muchos casos, el recuerdo más valioso surge de una conversación, una actividad compartida o una experiencia que permite conocer a otras personas durante el viaje.

5. Nostalgia y autenticidad: el atractivo de recuperar experiencias más simples

En una vida cotidiana atravesada por pantallas, notificaciones y contenidos que se consumen a gran velocidad, algunos viajeros buscan experiencias que los conecten con otras épocas, con la historia o con formas de vida menos aceleradas.

El informe revela que el 87% siente nostalgia por tiempos que percibe como más simples y menos digitales. A su vez, el 64,5% reconoce sentirse frecuentemente abrumado por los teléfonos inteligentes, las notificaciones, la toma constante de fotografías y la exposición en las redes sociales.

Este comportamiento favorece el interés por hoteles históricos, edificios patrimoniales, pueblos con identidad cultural, ferrocarriles tradicionales, mercados, museos y actividades que permiten acercarse a las costumbres locales.

La nostalgia turística no implica necesariamente rechazar la tecnología. Más bien expresa el deseo de encontrar espacios donde el visitante pueda bajar el ritmo, prestar atención a lo que sucede a su alrededor y disfrutar sin la obligación de registrar cada instante.

Los destinos con patrimonio arquitectónico, historias singulares y tradiciones vivas cuentan con una ventaja para desarrollar estas experiencias. Pero conservar edificios no es suficiente: también hace falta interpretar su historia, integrar a la comunidad y ofrecer propuestas que ayuden al visitante a comprender el significado de cada lugar.

La gastronomía tradicional, los oficios artesanales, las fiestas populares y los relatos de los habitantes pueden enriquecer esa experiencia. Cuando la identidad local se presenta con respeto y autenticidad, deja de ser un simple recurso promocional y se convierte en parte esencial del viaje.

6. Naturaleza y serenidad: viajar siguiendo los ritmos del entorno

El contacto con la naturaleza continúa ganando protagonismo, especialmente entre quienes buscan tranquilidad, paisajes abiertos y oportunidades para desconectarse de las exigencias diarias.

El estudio indica que el 69% de los viajeros planificó algún viaje para experimentar un fenómeno natural propio de una estación o una época del año. Entre los ejemplos se encuentran la floración de los cerezos, los colores del otoño, los campos en flor, las migraciones de animales, las cosechas y las auroras boreales.

Estas experiencias muestran que la naturaleza no es únicamente un telón de fondo. En muchos casos, constituye el motivo principal del desplazamiento y determina las fechas elegidas para viajar.

La tendencia también refuerza el potencial del turismo de naturaleza, el ecoturismo, la observación de fauna, el astroturismo y las escapadas vinculadas con los ciclos estacionales.

Argentina dispone de una diversidad de paisajes que permite desarrollar propuestas de este tipo durante todo el año. La Patagonia, los Esteros del Iberá, los parques nacionales, las regiones vitivinícolas y los destinos de montaña ofrecen experiencias muy diferentes, condicionadas por el clima, la temporada y las características de cada ambiente.

Para aprovechar esta demanda, los prestadores deben brindar información precisa sobre las mejores épocas para visitar cada lugar, las condiciones de acceso y las recomendaciones para disfrutar del entorno de manera responsable.

La gestión turística también resulta decisiva. La conservación de los ecosistemas, el control de la capacidad de visita y la participación de las comunidades locales son fundamentales para que el atractivo natural siga siendo un recurso a largo plazo.

7. Viajes espontáneos: descubrir lugares que todavía conservan su sorpresa

La séptima tendencia está relacionada con el deseo de escapar de los itinerarios demasiado previsibles. En un mundo donde las redes sociales muestran prácticamente todos los rincones de un destino, algunos viajeros prefieren descubrir lugares menos conocidos, escuchar recomendaciones locales y dejar espacio para la improvisación.

El relevamiento señala que el 63,5% evita destinos considerados excesivamente promocionados, mientras que el 82% prefiere recibir recomendaciones de habitantes del lugar o de personas que conoce durante el viaje.

Estos datos sugieren que la información digital sigue siendo útil, pero no siempre alcanza para construir una experiencia memorable. Las recomendaciones personales, los pequeños negocios, los encuentros casuales y las propuestas alejadas de los circuitos más transitados pueden aportar una sensación de descubrimiento difícil de conseguir en un recorrido completamente cerrado.

Para los destinos turísticos, esta tendencia representa una oportunidad para dar visibilidad a localidades cercanas, circuitos alternativos, emprendimientos familiares y experiencias que todavía no forman parte de los itinerarios más difundidos.

La estrategia no debería limitarse a buscar lugares desconocidos para convertirlos rápidamente en atractivos masivos. El desafío consiste en desarrollar productos de calidad, distribuir los flujos de visitantes y respetar la vida cotidiana de las comunidades anfitrionas.

La tecnología puede ayudar a organizar traslados, consultar servicios y resolver cuestiones prácticas. Al mismo tiempo, una planificación flexible permite reservar espacio para aquello que no estaba previsto: una feria local, un restaurante recomendado por un vecino o un paisaje descubierto durante el recorrido.

8. Exclusividad y fidelización: los beneficios que abren puertas a experiencias únicas

La última tendencia se relaciona con una nueva interpretación de los programas de fidelización. Durante años, estos sistemas estuvieron asociados principalmente con descuentos, noches de hotel, mejoras de habitación o acumulación de puntos. Ahora también buscan ofrecer acceso a experiencias singulares que no siempre pueden adquirirse mediante una reserva convencional.

Según el informe, el 72% de los viajeros valora especialmente la posibilidad de acceder a experiencias únicas o inolvidables a través de los programas de fidelidad.

En el caso de ALL Accor, la propuesta incluye experiencias vinculadas con eventos deportivos, conciertos y actividades exclusivas. Entre los ejemplos presentados por la compañía se encuentran la posibilidad de alojarse en una suite situada sobre el campo de juego del estadio del Paris Saint-Germain, acceder a espacios especiales durante el Carnaval de Río de Janeiro o participar de experiencias relacionadas con grandes acontecimientos deportivos y musicales.

El atractivo está en ofrecer algo que exceda el beneficio económico. Para un aficionado al fútbol, dormir dentro de un estadio puede tener un valor emocional muy superior al de una noche de hotel convencional. Para un amante de la música, acceder a un encuentro especial o vivir un concierto desde una ubicación privilegiada puede convertirse en un recuerdo para toda la vida.

Este enfoque también deja una enseñanza para hoteles independientes, agencias de viajes y destinos. No todos necesitan desarrollar productos de lujo para diferenciarse. Una visita privada, un encuentro con un productor, una actividad cultural de acceso limitado o una experiencia personalizada pueden generar valor si responden a intereses concretos del visitante.

La fidelización, en ese sentido, deja de depender exclusivamente del precio y empieza a construirse también a partir de la relación que una marca establece con las personas y sus pasiones.

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