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26 octubre, 2026
Mafalda Inmersiva, una opción turística para vivenciar el comic genial creado por Quino

Mafalda sale del papel y conquista Buenos Aires: la experiencia inmersiva que convierte a la historieta de Quino en un nuevo atractivo turístico

La niña que hizo pensar a generaciones enteras vuelve a encontrarse con su público de una manera inédita. Desde este 1° de octubre, el Centro Cultural Recoleta se transforma en la puerta de entrada al universo de Mafalda, con una experiencia multisensorial que combina tecnología, escenografías, realidad virtual y los personajes creados por Quino. La propuesta suma un nuevo motivo para visitar Buenos Aires y puede integrarse a un recorrido turístico por los lugares de la ciudad vinculados con la historieta argentina.

Buenos Aires acaba de sumar una nueva experiencia cultural capaz de convertir una visita a la ciudad en un viaje por la memoria, la identidad y el humor argentino. Desde este jueves 1° de octubre, Mafalda Inmersiva abre sus puertas en el Centro Cultural Recoleta, en Junín 1930, para llevar al público directamente al universo creado por Joaquín Salvador Lavado Tejón, Quino.

La propuesta transforma aquello que durante décadas existió en las páginas de una historieta en un recorrido físico y sensorial. Durante aproximadamente una hora, los visitantes pueden atravesar escenarios inspirados en el mundo de Mafalda, encontrarse con sus personajes, ingresar a espacios reconocibles de la tira y experimentar una combinación de imágenes, sonidos, texturas y tecnología.

El proyecto ocupa unos 1.300 metros cuadrados y está estructurado en 14 salas temáticas, con un recorrido principal que combina escenografías y esculturas volumétricas, video mapping, proyecciones de 360 grados, sonido envolvente, pantallas interactivas, realidad virtual y música original. La propuesta fue desarrollada durante varios años con la participación de especialistas de distintas disciplinas y con especial atención en conservar los trazos y textos originales de Quino.

Una experiencia para distintas generaciones

Uno de los grandes atractivos de Mafalda Inmersiva está en su capacidad para reunir a públicos diferentes alrededor de un mismo personaje.

Para quienes crecieron leyendo las tiras de Quino, el recorrido propone un reencuentro con una parte de su propia infancia y adolescencia. Para las nuevas generaciones, en cambio, representa una oportunidad de descubrir a Mafalda, Felipe, Susanita, Manolito, Miguelito, Guille y Libertad desde un lenguaje contemporáneo.

La muestra no intenta simplemente reproducir una historieta a gran escala. Su objetivo es permitir que el visitante entre literalmente en ese universo.

El cuarto de Mafalda, el almacén de Manolo y diferentes espacios vinculados con la vida cotidiana de los personajes forman parte de una experiencia en la que las tradicionales viñetas dejan de ser imágenes estáticas. El visitante camina, observa, escucha y participa.

Hay también una sala especial denominada “Soñando con Mafalda”, que propone una experiencia adicional de realidad virtual multiusuario. Allí grupos de hasta seis personas pueden compartir un recorrido de aproximadamente diez minutos relacionado con los sueños de Mafalda, Manolito y Susanita. Esta instancia requiere un ticket opcional.

Mucho más que una muestra: una nueva experiencia turística para Buenos Aires

El desembarco de Mafalda Inmersiva tiene una particularidad que excede al ámbito cultural. La muestra puede convertirse en una nueva pieza dentro de la oferta de turismo cultural y experiencial de Buenos Aires.

La ciudad ya cuenta con una fuerte relación turística con el personaje. Desde hace años, visitantes argentinos y extranjeros llegan a San Telmo para fotografiarse junto a la escultura de Mafalda ubicada en la esquina de Chile y Defensa.

Ese punto forma parte del Paseo de la Historieta, un circuito urbano que reúne esculturas y referencias a algunos de los personajes más conocidos de la historieta argentina.

De esta manera, la experiencia inmersiva puede funcionar como punto de partida o complemento de un recorrido mucho más amplio por la ciudad. El turista puede comenzar en Recoleta, trasladarse posteriormente hacia San Telmo y continuar descubriendo las huellas que Quino y Mafalda dejaron en Buenos Aires.

La propia historia del personaje está profundamente vinculada con la ciudad. En Chile 371, en el límite entre San Telmo y Monserrat, se encuentra el edificio donde vivió Quino mientras desarrollaba Mafalda. Una placa recuerda esa relación y convierte al lugar en otro punto de interés para quienes buscan conocer la historia detrás de la historieta.

San Telmo, otra parada imprescindible para los fanáticos

La visita a la muestra puede extenderse por las calles de San Telmo, uno de los barrios con mayor identidad histórica y cultural de Buenos Aires.

Allí, la escultura de Mafalda sentada en un banco se convirtió en una de las imágenes más reconocibles del turismo relacionado con la cultura popular argentina. La posibilidad de sentarse junto al personaje y tomarse una fotografía transformó ese rincón de la ciudad en una parada habitual para visitantes locales y extranjeros.

A pocas cuadras también se encuentra el denominado Almacén Don Manolo, inspirado en el universo del padre de Manolito y vinculado con la historia de la zona. El lugar forma parte de ese diálogo permanente entre la ficción de Quino y la Buenos Aires real.

El recorrido permite, además, combinar la temática de Mafalda con otros atractivos de San Telmo: mercados, arquitectura histórica, cafés, restaurantes, anticuarios y las tradicionales calles empedradas del barrio.

Así, lo que podría ser simplemente una visita de una hora a una exposición puede convertirse en una jornada completa de turismo cultural, gastronomía y patrimonio urbano.

Una Mafalda que conserva su esencia

El desafío de llevar Mafalda al mundo de la tecnología era considerable. El personaje tiene una identidad visual y narrativa muy definida, y buena parte de su fuerza está precisamente en la sencillez de los dibujos y en los diálogos.

Por eso, uno de los aspectos centrales de la experiencia es el respeto por la obra original.

Las animaciones fueron desarrolladas por un equipo internacional con base en Argentina, España e Inglaterra y buscaron mantener los trazos y textos originales de Quino. La tecnología funciona como una herramienta para ampliar el universo de la historieta, pero sin reemplazar aquello que hizo reconocible a Mafalda.

La esencia sigue estando en las preguntas de aquella niña que cuestionaba a los adultos, se preocupaba por el mundo, discutía sobre política y sociedad desde su particular mirada y encontraba en situaciones cotidianas motivos para formular preguntas que todavía hoy conservan vigencia.

Por eso, la experiencia no depende exclusivamente de la nostalgia.

Mafalda continúa funcionando porque muchas de aquellas preguntas siguen siendo comprensibles para quienes nunca vivieron la época en la que Quino publicó originalmente sus tiras.

Tecnología para contar una historia argentina

La muestra también representa una evolución dentro del turismo cultural.

Durante mucho tiempo, conocer a un personaje literario, artístico o histórico significaba visitar un museo, observar objetos y leer información. Las experiencias inmersivas modificaron esa relación entre visitante y patrimonio.

En este caso, el universo de Mafalda se construye a través de una combinación de recursos audiovisuales y físicos que buscan generar una participación activa.

Las proyecciones de 360 grados, el sonido espacializado, el video mapping, las pantallas táctiles y las esculturas a escala permiten que el visitante deje de ser un simple espectador.

La propuesta forma parte de una tendencia creciente del turismo urbano: convertir contenidos culturales en experiencias capaces de generar recuerdos, fotografías y participación en redes sociales.

Para Buenos Aires, esto representa además una oportunidad de diversificar su oferta turística y conectar la cultura popular con visitantes que quizás ya conocen los grandes atractivos tradicionales de la ciudad.

Un atractivo especialmente interesante para el turismo familiar

Mafalda Inmersiva también encuentra un espacio natural dentro del turismo familiar.

La propuesta fue pensada para diferentes edades y permite que padres y abuelos puedan compartir con niños y adolescentes un personaje que, en muchos casos, pertenece a distintas generaciones de una misma familia.

Ese componente intergeneracional puede ser especialmente valioso para el turismo, porque transforma la visita en una actividad compartida.

Un adulto puede reconocer una escena que leyó décadas atrás mientras un niño descubre por primera vez a Mafalda y sus amigos. El resultado es una experiencia cultural que no necesita depender exclusivamente de la edad del visitante.

La ciudad de Buenos Aires también señala que la experiencia está pensada para quienes ya conocen al personaje y para quienes recién comienzan a descubrirlo.

Recoleta se suma al recorrido

La elección del Centro Cultural Recoleta tampoco es un detalle menor desde el punto de vista turístico.

El espacio de Junín 1930 se encuentra en uno de los sectores culturales y turísticos más importantes de Buenos Aires. La visita puede combinarse fácilmente con otros atractivos de Recoleta y de su entorno, generando un itinerario que incluya arte, arquitectura, gastronomía y entretenimiento.

Para un visitante que llega por pocos días, la muestra puede integrarse dentro de un programa turístico más amplio. Para quienes viven en el área metropolitana, representa una propuesta cultural de fácil acceso para una escapada de fin de semana.

Los horarios informados para octubre son de martes a viernes de 12 a 21, mientras que los sábados, domingos y feriados funciona de 11 a 21, con ingreso hasta las 20. El recorrido principal tiene una duración aproximada de una hora.

Una oportunidad para redescubrir Buenos Aires a través de Mafalda

Hay una razón por la cual Mafalda puede convertirse en una excelente anfitriona turística de Buenos Aires: su universo está profundamente conectado con la vida urbana.

La historieta habla de calles, vecinos, escuela, familia, comercios, plazas y situaciones cotidianas. Su mundo no transcurre en un escenario fantástico alejado de la realidad, sino en una ciudad reconocible.

Esa característica permite que el visitante pase de la ficción a la realidad.

Primero puede ingresar al universo construido dentro del Centro Cultural Recoleta. Después puede recorrer las calles de San Telmo, visitar la esquina de Chile y Defensa, conocer el edificio relacionado con Quino y continuar por el Paseo de la Historieta.

Más adelante, el recorrido puede extenderse hacia otros barrios porteños. En Colegiales, por ejemplo, se encuentra Plaza Mafalda, un espacio público dedicado al personaje y a Quino, con sectores y referencias vinculados con los protagonistas de la historieta.

De esta manera, Mafalda deja de ser solamente una exposición temporal para convertirse en un hilo conductor capaz de unir diferentes experiencias turísticas de Buenos Aires.

De Buenos Aires al mundo

La llegada de Mafalda Inmersiva tiene además una dimensión internacional.

La propuesta fue concebida como un proyecto con vocación de salir de la Argentina después de su presentación en Buenos Aires y continuar posteriormente por Europa y Latinoamérica. El estreno porteño funciona, de esta manera, como el primer capítulo de una experiencia que busca llevar el universo de Quino a nuevos públicos.

La circunstancia tiene especial interés para el turismo receptivo argentino: Buenos Aires no solamente recibe una nueva exposición cultural, sino que se convierte en el escenario elegido para el estreno mundial de una experiencia basada en uno de los personajes argentinos con mayor reconocimiento internacional.

Mafalda, que nació en las páginas de una historieta, vuelve así a ocupar un lugar en la ciudad real.

Un recorrido que empieza en una sala y continúa en las calles

La verdadera fortaleza turística de Mafalda Inmersiva puede estar precisamente fuera de sus paredes.

La muestra ofrece una experiencia de aproximadamente una hora, pero el vínculo con el personaje permite construir itinerarios mucho más extensos. Recoleta, San Telmo, Monserrat y Colegiales aparecen conectados por diferentes referencias a Mafalda y a la obra de Quino.

Para el visitante, significa descubrir Buenos Aires desde otra perspectiva: no solamente a través de sus grandes monumentos, museos o edificios históricos, sino también mediante aquellos personajes de la cultura popular que forman parte de la memoria colectiva.

Y pocas figuras representan mejor esa identidad que Mafalda.

La niña que preguntaba por qué el mundo era como era ahora invita, paradójicamente, a hacer algo mucho más sencillo: caminar Buenos Aires, mirar sus calles y descubrir las historias que todavía permanecen en ellas.

Porque Mafalda no necesita abandonar su esencia para entrar en el siglo XXI. Al contrario: cambia el papel por la tecnología, las viñetas por espacios reales y las páginas por un recorrido que el visitante puede experimentar con todos los sentidos.

Y esta vez, para conocerla, no alcanza con abrir un libro.

Hay que entrar en su mundo.

Datos útiles para el viajero

Mafalda Inmersiva
Lugar: Centro Cultural Recoleta, Junín 1930, Ciudad de Buenos Aires.
Inicio: 1° de octubre de 2026.
Duración: aproximadamente 60 minutos.
Recorrido: 14 salas temáticas, con una experiencia adicional de realidad virtual opcional.

Horarios: martes a viernes de 12 a 21; sábados, domingos y feriados de 11 a 21.
Ingreso: hasta las 20.
Transporte: la zona cuenta con acceso mediante transporte público y numerosas líneas de colectivo.

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