El turismo no es solo la industria que llena aeropuertos y hoteles: es, a la vez, historia, economía y una enorme colección de récords insólitos. Desde el origen mismo de la palabra “turista” hasta la carrera actual por operar el vuelo comercial más largo del planeta, repasamos un recorrido de datos y curiosidades que retratan la escala descomunal —y muchas veces sorprendente— de esta actividad global.
El origen: cuando viajar por placer era una rareza
Los viajes de placer, tal como los entendemos hoy, son un invento relativamente reciente. La palabra “turista” comenzó a usarse recién en 1760, para designar a quienes se trasladaban de un punto a otro con el único fin de disfrutar del paisaje o del destino, algo que hasta entonces era un privilegio casi inexistente.
Sin embargo, la fecha que la mayoría de los historiadores del sector considera fundacional de la industria turística moderna es el 5 de julio de 1841, cuando un empresario británico llamado Thomas Cook organizó un viaje de un grupo de abolicionistas del alcohol desde el mercado de Harborough hasta Loughborough, en Gran Bretaña. Cinco años más tarde, ese mismo Cook ya organizaba viajes en tren hacia Glasgow por el equivalente a una guinea, sentando las bases de lo que luego sería el turismo organizado y los paquetes de viaje tal como se conocen en la actualidad.
Impacto económico: una industria que mueve al planeta
El turismo representa alrededor del 8% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero, pero también es uno de los motores económicos más grandes del planeta: se estima que mueve cerca de siete billones de euros al año a nivel mundial. Como involucra a sectores que no siempre tienen relación directa con los viajes de placer —transporte, hostelería, gastronomía, entretenimiento—, resulta difícil cuantificar con precisión su volumen económico total, pero bajo ese mismo parámetro amplio se calcula que una de cada diez personas en el planeta trabaja, directa o indirectamente, para este mercado.
El nuevo mapa de las visitas mundiales
El ranking de países más visitados del mundo sigue teniendo, año tras año, al mismo líder: Francia, que en 2025 recibió 102 millones de llegadas de turistas internacionales, según el Barómetro Mundial de ONU Turismo. Muy cerca la sigue España, con 96,8 millones de visitantes, un nuevo máximo histórico para el país ibérico. Completan el podio y las posiciones siguientes Estados Unidos (68,3 millones), China (64,9 millones) y Turquía (62 millones), mientras que Italia, México, el Reino Unido, Japón —que además batió su propio récord histórico con 42,7 millones de llegadas— y Grecia cierran el top diez mundial.
El turismo internacional alcanzó en 2025 los 1.520 millones de llegadas en todo el planeta, un 4% más que el año anterior, confirmando la plena recuperación del sector tras los años más duros de la pandemia y la incertidumbre geopolítica posterior.
En el otro extremo de la escala siguen estando los destinos más exclusivos del mundo por su escasísimo flujo de visitantes: el archipiélago de Tuvalu, en la Polinesia, apenas recibe unos pocos miles de viajeros al año que deben sortear largas horas de viaje para llegar hasta ese remoto rincón del Pacífico. Kiribati y las islas Marshall se mantienen en un rango similar, y en América, la isla caribeña de Montserrat continúa siendo uno de los destinos menos transitados del hemisferio occidental.
Hoteles: de los gigantes a las curiosidades más pequeñas
Las Vegas continúa siendo la ciudad que concentra la mayor cantidad de habitaciones de hotel del mundo, gracias a su industria del entretenimiento y los casinos que no dejan de expandirse. Sin embargo, el establecimiento con mayor capacidad de alojamiento sigue siendo el histórico Hotel Izmailovo de Moscú, capaz de recibir hasta 7.500 personas simultáneamente, un verdadero pueblo bajo un mismo techo.
En el otro extremo, distintos hoteles compiten por el título de “más pequeño del mundo”: uno de los casos más célebres sigue siendo el Hotel Central & Café de Copenhague, que posee una única habitación de apenas 12 metros cuadrados, pero equipada con todo tipo de detalles y comodidades. Con la expansión de los hoteles cápsula y otros formatos de microalojamiento en Asia y Europa, esa comparación se vuelve cada vez más difícil de sostener.
El hotel más antiguo del mundo en actividad continúa siendo el Nishiyama Onsen Keiunkan, ubicado cerca del Monte Fuji, en Japón, regentado durante 52 generaciones consecutivas por la misma familia y con más de 1.300 años de historia ininterrumpida.
Y en materia de lujo extremo, la Suite Imperial del Hotel President Wilson, en Ginebra, Suiza, sigue siendo una de las habitaciones más exclusivas y caras del mundo, con tarifas que superan los 70.000 euros por noche.
Aviones: la carrera por el vuelo más largo del planeta
Uno de cada tres aeropuertos del mundo sigue estando en Estados Unidos, país que además alberga varios de los hubs aéreos más transitados del planeta, encabezados históricamente por el aeropuerto de Hartsfield-Jackson, en Atlanta.
Pero el verdadero campo de batalla de la aviación comercial actual es la ultra larga distancia. El vuelo comercial sin escalas más largo del mundo en 2026 sigue siendo el que conecta Nueva York (JFK) con Singapur (Changi), operado por Singapore Airlines con un Airbus A350-900ULR: recorre 15.332 kilómetros y demora, en promedio, unas 18 horas y 40 minutos. La misma aerolínea ocupa el segundo lugar del ranking con la ruta Newark-Singapur, apenas tres kilómetros más corta que la anterior.
La carrera, sin embargo, está lejos de terminar. Qantas ya avanza con su ambicioso “Proyecto Amanecer”, que prevé lanzar en el primer semestre de 2027 vuelos sin escalas entre Sídney y Londres —de unos 17.000 kilómetros— y entre Sídney y Nueva York, con una duración estimada de 18 horas. Antes de eso, la aerolínea australiana iniciará durante 2026 un programa de vuelos de prueba con un Airbus A350-1000 especialmente modificado, capaz de volar hasta 22 horas continuas gracias a un tanque de combustible adicional, lo que podría redefinir por completo los límites actuales de la aviación comercial de pasajeros.
Una industria en permanente movimiento
Cada uno de estos datos —desde una excursión de abolicionistas en 1841 hasta un avión diseñado para volar 22 horas sin escalas— confirma la misma idea: el turismo es, al mismo tiempo, una de las actividades humanas más antiguas en su impulso (la curiosidad por lo desconocido) y una de las industrias más dinámicas y tecnológicamente cambiantes de la actualidad. Los números se actualizan de año en año, los récords se rompen con una velocidad asombrosa, pero la motivación de fondo sigue siendo exactamente la misma que en la época de Thomas Cook: la necesidad humana de moverse, conocer y descubrir otros lugares del mundo.


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