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26 octubre, 2026
Inscripción para el voluntariado de Avistaje de Aves.

Viajar para salvar especies: Aves Argentinas abre convocatoria de voluntarios con alojamiento y comida incluidos, y una de las inscripciones cierra el miércoles

Desde los pastizales bonaerenses hasta la selva misionera, la organización ambiental busca colaboradores para cuatro programas de conservación de aves amenazadas. La estadía está cubierta y tres de las propuestas están abiertas todo el año. La del sudoeste bonaerense, en cambio, vence el 30 de septiembre.


Hay una forma de viajar que no consiste en sacar fotos y volver. Consiste en quedarse unas semanas en un rincón del país, aprender técnicas de campo con investigadores y volver a casa habiendo dejado algo. Aves Argentinas, la organización de conservación con más de un siglo de trayectoria en el país, abrió la convocatoria para sumar voluntarios a cuatro proyectos que se desarrollan entre los pastizales pampeanos y el Bosque Atlántico. En todos los casos, la estadía queda cubierta: alojamiento, comida, equipo de subsistencia y seguro contra accidentes.

Es una oferta que se ubica en la intersección entre el turismo de naturaleza, el voluntariado ambiental y el turismo científico, tres segmentos que vienen ganando lugar en la agenda de quienes buscan experiencias con sentido. Y tiene un dato urgente: la inscripción al proyecto de Buenos Aires cierra el miércoles 30 de septiembre.

Loica Pampeana: guardianes de colonia en el sudoeste bonaerense

La Loica Pampeana (Leistes defilippii) es un ave de pecho rojo intenso que, hace apenas un siglo, se contaba entre las más abundantes de las pampas. Hoy es una de las más amenazadas de los pastizales sudamericanos. Perdió más del 90% de su territorio original por la fragmentación y la desaparición de los pastizales naturales, se la considera extinta en Brasil y su población en Uruguay está en serio riesgo. A fines de los años noventa se estimaban miles de ejemplares. Hoy se habla de algunos cientos.

Las últimas poblaciones reproductivas se concentran en el sudoeste de la provincia de Buenos Aires, en los partidos de Puán, Saavedra, Tornquist y Bahía Blanca. Desde 2021, Aves Argentinas trabaja allí junto a una empresa agropecuaria que abrió sus estancias a la conservación. Una de ellas, en Saavedra, alberga la mayor población actual de la especie. La estrategia incluyó defensas de nido, una especie de jaula que permite entrar y salir a las aves pero frena a zorros, zorrinos y peludos, que se comen huevos y pichones, y el cierre de sectores de campo para que el ganado no pisotee las colonias.

Los voluntarios se suman como Guardianes de Colonia, un equipo de técnicos y ciudadanos que monitorea a diario los sitios de cría. Las tareas incluyen búsqueda y seguimiento de nidos, monitoreo con cámaras trampa, relevamientos de aves, pesaje de pichones y construcción de protecciones. Quienes participan también aprenden técnicas propias de los investigadores: captura con redes de niebla, anillado y toma de muestras. El voluntariado se hace en estancias de Saavedra y Puán, con alojamiento en los establecimientos rurales.

Fechas: la temporada va del 1 de octubre al 15 de diciembre. Las postulaciones se reciben hasta el miércoles 30 de septiembre inclusive.

Inscripción: https://docs.google.com/forms/d/e/1FAIpQLSdnwgxE2NDsHBjicpVNSIE7OGLeYQmCxyEbQy7pAd0sOdt0Rg/viewform

Proyecto Maracaná: el regreso de un guacamayo que desapareció del país

En Misiones, el desafío es de otra escala: devolverle a la selva un ave que dejó de verse. El maracaná lomo rojo (Primolius maracana) fue abundante en el monte misionero y hoy se considera localmente extinto. Hace décadas que no se registran ejemplares en libertad en la Argentina, y aunque las causas exactas no se conocen con precisión, se estima que pesaron la pérdida de grandes árboles para nidificar, la captura como mascota y la persecución directa.

Desde 2023, el equipo del Proyecto Maracaná trabaja en la Reserva El Puente Verde, en la Península de Andresito. Los ejemplares llegan, pasan por cuarentena sanitaria y luego se socializan y entrenan para sobrevivir sin ayuda: vuelo sostenido, búsqueda de alimento, reconocimiento del ambiente y defensa frente a depredadores. Hoy hay once ejemplares en entrenamiento y, a fines de 2025, nació el primer pichón del proyecto, un hito que el propio equipo celebró como una señal concreta de avance. La provincia también habilitó recientemente un centro de manejo de especies en la reserva.

El voluntariado propone sumarse al cuidado de los ejemplares en cautiverio, con preparación de dietas y alimentación, toma de datos a campo y monitoreo de fauna con cámaras trampa y equipos de telemetría. Es una experiencia de trabajo directo con una especie que, si todo sale bien, volverá a volar libre en el país.

Fechas: abierto todo el año.

Inscripción: https://docs.google.com/forms/d/e/1FAIpQLSdDqj_iycymPGBcvQfUY3qEEfA3B0zlpXPzVLkfd9u4YvbQpA/viewform?usp=sf_link

Loro Pecho Vinoso: el último refugio en San Pedro

El Loro Pecho Vinoso (Amazona vinacea) es una de las aves más amenazadas de la Argentina. Hace un siglo, sus bandadas eran tan numerosas que oscurecían el cielo. Hoy está catalogado como En Peligro a nivel global y en Peligro Crítico en el país, donde se estima que sobreviven menos de 500 individuos. La causa de fondo es la pérdida de su hogar: el Bosque Atlántico perdió alrededor del 84% de su cobertura original y solo queda cerca del 14% del ecosistema. A esto se suma la captura de pichones para venderlos como mascotas y la falta de cavidades adecuadas para nidificar, por la tala de árboles grandes.

La mayor parte de la población remanente se concentra en Tobuna, una pequeña localidad del departamento de San Pedro, en Misiones, donde Aves Argentinas tiene su estación biológica. Desde allí impulsa el estudio y la conservación de la especie, con identificación de sitios clave, relevamientos poblacionales, articulación con la comunidad y búsqueda activa y monitoreo de nidos. Entre las herramientas más visibles está la instalación de nidos artificiales, que reducen la competencia con otras aves.

Fechas: abierto todo el año.

Inscripción: https://docs.google.com/forms/d/e/1FAIpQLSd03t9dGgYEEWvZhApwdSe7pYmXA0bAydgffYCOYXTmxOgmpQ/viewform?usp=sf_link

Restauración del Bosque Atlántico: plantar la selva que falta

La cuarta propuesta no se centra en una especie sino en el hábitat. En la Reserva El Puente Verde, a unos 70 kilómetros de las Cataratas del Iguazú, un voluntariado abierto todo el año apunta a la restauración ecológica del Bosque Atlántico. La reserva protege 183 hectáreas de selva bien conservada, con palos rosa y palmitos gigantes, unas 240 especies de aves y 28 de mamíferos, entre ellos el aguará popé, la corzuela colorada e incluso el yaguareté.

Las tareas son las de un trabajo de vivero y de campo: producción de plantas nativas, mantenimiento del vivero, recolección de frutos y semillas, preparación de sustrato, siembra y plantación. Es el tipo de aporte que no se ve de inmediato, pero que define si en unas décadas habrá selva suficiente para sostener a las aves que hoy están en el centro de los otros proyectos.

Fechas: abierto todo el año.

Inscripción: https://docs.google.com/forms/d/e/1FAIpQLSfmpWrD8nkj7QW3-MsIhWcoeITaR0duhJuhvc-wUnseaTLPmA/viewform

Un turismo con propósito, a poca distancia de un destino de primer nivel

Para el sector turístico, propuestas como esta abren una línea de trabajo que crece de la mano del ecoturismo. El voluntariado en conservación atrae a un viajero que suele quedarse más tiempo, valora la experiencia auténtica y regresa con una conexión emocional con el destino. En el caso de Misiones, además, la cercanía con Iguazú permite combinar semanas de trabajo en la reserva con una visita a uno de los principales atractivos del país. En el sudoeste bonaerense, en cambio, el voluntariado acerca al visitante a una zona que rara vez aparece en las guías turísticas tradicionales.

El valor de estos programas, sin embargo, no está en la novedad turística sino en el trabajo real que sostienen. Los propios responsables de los proyectos insisten en que, sin ayuda de voluntarios, el monitoreo diario de nidos, colonias y ejemplares en entrenamiento sería imposible de sostener.

Qué hacer antes de anotarse

Cada formulario detalla las condiciones de cada propuesta, así que conviene leerlos con atención antes de postularse. Para los proyectos que están abiertos todo el año, no hay urgencia de calendario, pero sí conviene coordinar con anticipación por la logística de los traslados y la disponibilidad de cupos. Para el de Loica Pampeana, el margen es de días. Quienes quieran conocer más sobre la organización y sus otras líneas de trabajo pueden visitar su sitio oficial: https://www.avesargentinas.org.ar

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