Nadie, en 1920, hubiera imaginado que aquel campo comprado para sembrar trigo terminaría convirtiéndose en uno de los destinos más buscados en Google cada primavera argentina. Pero así funcionan algunas historias patagónicas: empiezan con una necesidad muy concreta —producir algo que se pudiera vender en un valle aislado— y terminan, cien años después, con miles de personas viajando desde distintos puntos del país y del exterior solo para sacarse una foto entre hileras de tulipanes con la Cordillera de los Andes de fondo.
Ese campo existe, tiene nombre propio (Tulipanes Patagonia) y este año vuelve a abrir sus puertas en Trevelin, Chubut, con fecha confirmada y algunas novedades que conviene conocer antes de armar el viaje.
Cuándo abre y cuánto cuesta la temporada 2026
La floración se podrá visitar del 7 de octubre al 7 de noviembre de 2026, todos los días, de 9 a 19 horas. La entrada general costará $45.000 por persona, mientras que los menores de 12 años ingresan sin cargo. El predio está sobre la Ruta Nacional 259, en el Valle 16 de Octubre, a unos 14 kilómetros del centro de Trevelin, en un tramo de camino que ya de por sí funciona como anticipo del paisaje que espera del otro lado de la tranquera.
La fecha exacta de apertura no es un capricho del calendario: depende directamente del clima. La floración está condicionada por las temperaturas de la primavera, así que detrás de esas cuatro semanas de color hay meses de trabajo, cuidado y algo de paciencia, porque los tulipanes hacen lo que quieren y el equipo del campo simplemente acompaña el proceso.
De un campo de trigo galés a un fenómeno viral
Para entender por qué este lugar generó tanto arraigo turístico, hay que retroceder bastante más de treinta años. A fines del siglo XIX, cientos de familias galesas llegaron a la Patagonia buscando nuevas oportunidades, y varias de ellas se asentaron en lo que hoy es Trevelin para cultivar trigo. Entre esos pioneros estaba el bisabuelo de Juan Carlos Ledesma, quien compró estas tierras alrededor de 1920 pensando exclusivamente en la producción agrícola.
Fue recién Ledesma, ya como cuarta generación de la familia, quien decidió torcer el rumbo del campo familiar. En 1996 arrancó con apenas 100 bulbos de tulipán, pensados en un principio para el mercado interno y, con algo de ambición, también para exportación. El cultivo fue creciendo de a poco, sumando variedades y ampliando la paleta de colores, hasta que ocurrió algo que ni la propia familia había planeado: la gente que pasaba por la ruta empezó a detenerse a sacar fotos. Esa reacción espontánea fue la señal de que ahí había, además de un negocio floral, una experiencia turística esperando a ser abierta al público.
El quiebre definitivo llegó con las redes sociales. Unas fotos del campo que empezaron a circular en Instagram bastaron para transformar a Tulipanes Patagonia en un lugar que miles de personas querían conocer en persona, no solo ver en una pantalla. Desde entonces, la cantidad de visitantes creció temporada tras temporada, al punto de extender la actividad turística de Trevelin más allá de los meses tradicionales de verano y llenar las plazas hoteleras de la zona durante todo octubre.
Un paisaje que cambia de forma cada año
Lo que hace que muchos visitantes repitan la visita año tras año es que el campo nunca se ve exactamente igual. Los tulipanes se distribuyen por colores y pueden organizarse en degradé, mientras la familia diseña nuevas combinaciones para sorprender a quienes ya conocen el lugar. En 2026, el predio volverá a desplegar más de 2,3 millones de bulbos repartidos en casi 30 variedades distintas, que florecen todas al mismo tiempo y arman, según la temporada, un mapa de color diferente.
El telón de fondo tampoco es casual. El campo se encuentra cerca del río Nant y Fall y del Área Natural Protegida que lleva el mismo nombre, con el Cerro La Monja —también llamado Trono de las Nubes, de 2.051 metros sobre el nivel del mar— dominando el horizonte. La combinación de flores, agua y montaña es, probablemente, la razón por la que este lugar terminó integrando el recorrido conocido como Ruta Galesa, uno de los circuitos turísticos más elegidos de la zona cordillerana del Chubut.
Qué hay de nuevo para esta temporada
Para 2026, el campo suma cartelería interpretativa renovada y una sala audiovisual pensada para que los visitantes conozcan más sobre el proceso productivo y la historia familiar detrás de las plantaciones, antes o después de recorrer las hileras de flores. La propuesta gastronómica también se consolida, con restaurante y casa de té dentro del predio para hacer una pausa con vista al valle. Además, habrá información turística disponible para quienes quieran aprovechar el viaje y sumar otros puntos de Trevelin y Esquel al itinerario.
El fenómeno se expande: Río Negro también entra al mapa
La escena floral patagónica ya no es exclusiva de Chubut. En Guardia Mitre, Río Negro, la estancia Peumayén viene consolidando su propia propuesta de turismo de flores, que combina tulipanes con naturaleza y experiencias de campo. Todo empezó en 2025, cuando los emprendedores Sergio “Flecha” Pérez y Claudio Nair Pérez probaron el cultivo con 4.000 bulbos traídos directamente desde Trevelin, buscando demostrar que la producción también podía funcionar en esa zona rionegrina.
Un año después, aquel primer ensayo ya es una propuesta abierta al público: la temporada arrancó el 18 de septiembre, con visitas de 9 a 18 horas y reserva previa, sumando paseos, cabalgatas, gastronomía y alojamiento para quienes quieran convertir la salida en una escapada completa, no solo una parada fotográfica.
Por qué vale la pena planificar el viaje con tiempo
Entre la floración de Trevelin y la propuesta que empieza a crecer en Guardia Mitre, octubre se perfila otra vez como uno de los meses fuertes del calendario turístico patagónico, en una época del año que tradicionalmente quedaba fuera de la temporada alta. Para quienes ya tienen la excursión en mente, la recomendación de siempre sigue vigente: la floración depende del clima, así que conviene consultar el estado de las plantaciones cerca de la fecha del viaje y reservar con margen, sobre todo teniendo en cuenta que las plazas hoteleras de Trevelin, Esquel y hasta El Bolsón suelen completarse rápido durante estas semanas.


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