Cuando los cruceros atracan en Argentina, el movimiento no se limita a los pasajeros que bajan a caminar por la ciudad. Detrás hay prácticos, remolcadores, agentes marítimos, operadores portuarios, guías, choferes, restaurantes, comercios y proveedores que abastecen al barco. Esa cadena de servicios es la que CLIA (Cruise Lines International Association) pone en el centro de cara a la temporada 2026/2027.
“Detrás de cada buque existe una amplia red de trabajadores, profesionales, empresas y prestadores de servicios que hacen posible su operación”, resume la entidad. Para el sector turístico, la traducción es simple: cada escala es una oportunidad de venta si hay oferta lista y bien coordinada.
Los números de la temporada
CLIA proyecta que el país reciba 511.410 cruceristas, un 4,1% más que los 491.444 de la temporada anterior. No es un salto espectacular, pero marca una estabilización después de varios años en los que el despliegue de buques fue irregular, sobre todo en Buenos Aires.
El mapa por puerto es bastante desparejo:
- Buenos Aires: unos 253.800 pasajeros proyectados, lo que lo mantiene como el principal puerto del país.
- Puerto Madryn: de 45.236 a 61.291 pasajeros, el mayor crecimiento entre los puertos principales.
- Ushuaia: 196.306 pasajeros y 515 recaladas, contra 218.655 y 516 de la temporada anterior.
Buenos Aires: escala, pero también puerto de salida
La terminal porteña recibe cada temporada a más de 400.000 pasajeros y más de 100 cruceros, según los datos de la autoridad portuaria nacional. Su ventaja frente a los otros dos destinos es que funciona como puerto de embarque y desembarque. Eso significa más servicios en juego: hoteles para quienes llegan antes de zarpar, traslados desde y hacia aeropuertos, excursiones por la ciudad y consumo de gente que vuelve de viaje y se queda unos días.
Dentro de ese escenario, MSC Cruceros es la que más fuerte apuesta. La naviera calcula crecer cerca de un 20% en la temporada y lo respalda con barcos y propuestas nuevas:
- El MSC Seaview llega por primera vez al puerto de Buenos Aires para embarcar público local. Es el buque de mayor capacidad que recibirá la terminal este año.
- El MSC Splendida ofrecerá 14 salidas de ocho y nueve noches entre el 3 de diciembre de 2026 y el 31 de marzo de 2027, con escalas en Río de Janeiro, Búzios, Ilhabela, Ilha Grande, Balneário Camboriú y puertos de Uruguay. Antes de arrancar, hará un viaje transatlántico de 18 noches desde Barcelona, con salida el 15 de noviembre.
- El MSC Divina sumará nueve salidas de siete noches entre enero y marzo de 2027.
- La compañía también lanzará el primer Crucero del Hockey de la región, una propuesta temática pensada para diferenciarse en un mercado donde el itinerario ya no alcanza para vender.
La naviera además organiza su oferta a bordo en torno a un recorrido gastronómico internacional, otro indicio de que las compañías buscan que la experiencia en el barco pese tanto como los destinos.
Puerto Madryn: naturaleza como motor
Madryn es la buena noticia de la temporada. El aumento de pasajeros viene acompañado por más escalas: CLIA proyecta que pasen de 37 a 42. Para los prestadores de la Patagonia atlántica, que organizan avistajes de fauna marina y recorridos entre la terminal y los atractivos de la región, significa más demanda concentrada en pocos días y la necesidad de ordenar bien la logística.
Conviene seguir de cerca las confirmaciones. La administración portuaria local trabaja hoy con un calendario de 40 recaladas, después de que se cancelaran cuatro de las 44 previstas en un principio. Las proyecciones pueden moverse a medida que las navieras ajustan sus programas.
Ushuaia: la puerta al fin del mundo y a la Antártida
El puerto fueguino mantiene un volumen alto, aunque con una baja de pasajeros frente a la temporada anterior. Su peso no se mide solo en números: Ushuaia combina los itinerarios por el extremo sur del continente con su papel como puerta de entrada a la Antártida. Eso la vincula con el segmento de expedición y con todos los servicios turísticos y operativos que lo acompañan, desde el aprovisionamiento hasta las excursiones en tierra.
El arranque de la temporada también se siente en otros puertos del país. En Mar del Plata, por ejemplo, la llegada de un crucero a fines de octubre dio inicio oficial al ciclo 2026/2027, con operativo de seguridad de Prefectura incluido. Del lado chileno, Valparaíso proyecta 30 recaladas, un 25% más que el año pasado, lo que refuerza el atractivo de los itinerarios que combinan ambos países.
Dónde está la oportunidad para las empresas
Cada puerto tiene su propia lógica comercial. Buenos Aires vende servicios de embarque y estadías. Madryn vende naturaleza. Ushuaia vende el fin del mundo y la expedición. Quien entienda esa diferencia puede armar una oferta a medida:
- Agencias receptivas, guías y transportistas: excursiones y traslados sincronizados con los horarios de arribo y partida de cada buque, que dejan poco margen de error.
- Hoteles y operadores en Buenos Aires: paquetes previos y posteriores al crucero para quienes embarcan o desembarcan en la ciudad.
- Gastronomía y comercios: propuestas pensadas para el tiempo limitado que los pasajeros pasan en tierra.
- Proveedores: abastecimiento y servicios para los barcos y las empresas vinculadas a su operación.
CLIA habla además de oportunidades en inversión, innovación, capacitación y desarrollo de proveedores en las ciudades que reciben buques. La entidad plantea que el negocio depende tanto del movimiento portuario como de la capacidad de conectar esa demanda con la oferta local, y para eso hace falta articulación entre navieras, autoridades y prestadores. A eso le suma un capítulo de sostenibilidad, con iniciativas de sus compañías miembro en gestión de residuos, eficiencia energética y trabajo con las comunidades.
Lo que todavía falta
Las proyecciones hablan de pasajeros y escalas, pero no de gasto por crucerista ni de impacto económico total, así que dimensionar el negocio real depende de cada destino y de cuánto logre capturar la oferta local. La industria también viene señalando que mejorar la competitividad y la infraestructura es clave para que Argentina tenga una porción mayor del crecimiento global de los cruceros. Con una temporada que arranca estable pero sin grandes saltos, la diferencia la van a marcar los destinos que mejor se preparen.


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