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18 septiembre, 2026
Plaza de los Dos Congresos en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, en la ARGENTINA

Turismo paga el ajuste: la Argentina le cobra a su propia promoción para llegar al superávit

Hay una escena que resume bastante bien la contradicción de fondo. El organismo que tiene la tarea de convencer al mundo de que viaje a la Argentina va a terminar, el año que viene, poniendo más plata en las arcas del Tesoro que en las ferias, campañas y viajes de prensa que se supone debe financiar. No es un chiste ni una interpretación forzada: está en el articulado del Presupuesto 2027 que el Poder Ejecutivo mandó al Congreso.

El martes por la noche, la Comisión de Presupuesto y Hacienda de Diputados empezó a debatir los números del Instituto Nacional de Promoción Turística. La discusión reveló los números previstos para el organismo, y el dato que más ruido generó fue simple de entender y difícil de digerir para cualquiera que trabaje del receptivo: de acuerdo con el articulado del proyecto, el INPROTUR aportará 70 mil millones de pesos al Tesoro Nacional, en el marco del esquema de consolidación fiscal y búsqueda de superávit que impulsa la administración central.

Los números, puestos uno al lado del otro

Vamos a las cifras, porque acá el diablo está en el detalle contable. Según el proyecto remitido por el Poder Ejecutivo, el organismo encargado de posicionar a la Argentina en el exterior dispondrá de recursos por 23,5 mil millones de pesos, unos 46 millones de dólares, para financiar sus acciones de promoción internacional durante el próximo ejercicio.

Visto en el marco más amplio del organismo, la fotografía es todavía más elocuente. El Inprotur tendrá en 2027 recursos proyectados por 234.926 millones de pesos, un 29% más que los 182.097 millones contemplados en el Presupuesto 2026. Pero de ese total, apenas una porción llega efectivamente a promoción: el organismo contará con 19.100 millones de pesos para gastos corrientes y de capital, deberá realizar erogaciones figurativas por 70.000 millones y registrará 145.826 millones en aplicaciones financieras, recursos destinados a operaciones como amortización de pasivos y no a inversión real directa. Traducido: los 19.100 millones representan apenas el 8,1% del total de recursos proyectados para el Inprotur. El resto es Tesoro y compromisos financieros. La plata entra, pero no se queda para vender el país afuera.

Hay un matiz que conviene aclarar para no simplificar de más: el programa específico de Promoción del Turismo Receptivo Internacional sí crece en términos nominales. En 2026 tenía presupuestados 13.851 millones para ese programa; para 2027 el gasto corriente y de capital alcanza los 19.100 millones, un incremento del 37,9% nominal. El problema no es que la partida de promoción baje: es que, comparada contra la inflación y contra lo que el propio organismo recauda y transfiere al Tesoro, la mejora es cosmética. Crecer un 38% nominal en un país con la inflación que tiene la Argentina no equivale, en los hechos, a más presencia en ferias, más pauta en mercados emisores ni más viajes de fam trip para prensa especializada.

Esto no arrancó ayer

Lo más incómodo de esta historia es que no es un hecho aislado. Ya en el Presupuesto 2025 el sector había recibido un golpe de proporciones parecidas. En aquel momento, el recorte llevó a que el Inprotur planificara participar en 30 ferias internacionales, un 50% menos que las planificadas ese año, con la consecuencia directa de perder vidriera frente a otros destinos que sí sostuvieron su presencia en Fitur, ITB Berlín, WTM y Anato.

Y en 2026 la maniobra de desviar fondos hacia el Tesoro tampoco fue una novedad puntual del proyecto 2027: ya venía ocurriendo. Lo confirmó un funcionario provincial en pleno debate presupuestario: según explicó, para 2026 estaban previstos 182.000 millones de pesos para el Inprotur, pero más de 50.000 millones fueron transferidos al Tesoro Nacional en el marco de la política de déficit cero. El mismo funcionario fue todavía más directo sobre la falta de trazabilidad de esos fondos a nivel provincial: “hace dos años que nosotros desconocemos dónde están esos fondos”, sostuvo.

Lo que cambia en 2027, entonces, no es la lógica, sino la escala: de 50.000 millones desviados en 2026 se pasa a 70.000 millones proyectados para el año próximo. El mecanismo se volvió estructural.

La preocupación del sector, y la explicación oficial

No hace falta ser especialista en macroeconomía para entender por qué esto inquieta a quienes viven del receptivo. Esta asignación presupuestaria genera inquietud entre los dirigentes gremiales empresariales y los operadores del receptivo, quienes advierten sobre la pérdida de competitividad que podría sufrir el país frente a otros destinos de la región que incrementan sus presupuestos de difusión. Mientras Buenos Aires recorta stands y viajes de prensa, otros países de la región amplían su presencia en las mismas vitrinas donde la Argentina compite por el mismo turista europeo, norteamericano o asiático.

El argumento oficial, hay que decirlo, tiene su propia lógica: el objetivo es la consolidación fiscal y el sostenimiento del superávit, una prioridad que la actual administración no oculta y defiende como condición para la estabilidad macroeconómica general. El punto de fricción no es si ese objetivo es legítimo, sino si tiene sentido financiarlo específicamente con el organismo cuya función es traer dólares genuinos vía turismo receptivo. Cada feria a la que la Argentina no va, cada campaña que no se lanza, es un competidor regional que gana terreno en el mismo mercado.

Ahí está el nudo del problema, y por qué esta nota se escribe con el tono que se escribe: pedirle a la promoción turística que financie el ajuste es, en el mejor de los casos, una contradicción de diseño; en el peor, una manera de resignar posicionamiento internacional justo cuando el país necesita cada dólar de turismo receptivo que pueda conseguir. El Congreso todavía tiene margen para modificar el proyecto antes de su aprobación final. El sector, mientras tanto, mira la planilla y hace cuentas que no le cierran.

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