{
5 agosto, 2026
Ceviche Peruano, gastronomía del Perú

Lima, la capital que convirtió el hambre en destino turístico

Hay ciudades que se visitan por sus monumentos, otras por sus playas, y después está Lima, una capital que en apenas dos décadas logró algo que ningún plan de marketing turístico puede fabricar de la nada: convertir su cocina en la razón principal por la que millones de personas cruzan el mundo para conocerla. El próximo 4 de noviembre, esa transformación llegará a su punto más alto cuando la ciudad reciba, por primera vez en la historia, la gala de The World’s 50 Best Restaurants, el evento más prestigioso de la gastronomía mundial.

No es un dato menor. En 24 años de existencia, el ranking nunca había tenido sede en Sudamérica. Este año Lima hará historia al convertirse en la primera ciudad sudamericana en albergar la presentación del listado de los 50 mejores restaurantes del planeta, un hito que corona un proceso que la gastronomía peruana viene construyendo desde hace más de una década, plato a plato, insumo a insumo, chef a chef.

De Abu Dabi a Lima: una elección que no fue casualidad

Lo llamativo es que Lima no era la sede original prevista para 2026. El evento había sido anunciado inicialmente para Abu Dabi, pero la organización decidió cambiar el rumbo y elegir la capital peruana, un giro que en el mundo gastronómico se lee como un espaldarazo directo al trabajo sostenido del país andino. Según explicaron desde el Ministerio de Comercio Exterior y Turismo y PromPerú, la capital peruana fue seleccionada por el prestigio internacional alcanzado por su gastronomía, la calidad de sus restaurantes y el crecimiento sostenido del turismo gastronómico.

El peso simbólico de la noticia se entiende mejor con un solo nombre propio. Maido, el restaurante del chef Mitsuharu “Micha” Tsumura, fue reconocido como el mejor restaurante del mundo en la edición 2025, la cocina nikkei elevada a la categoría de arte, y hoy convertida en una de las razones de peso por las que un viajero gourmet planifica sus vacaciones alrededor de una reserva. Que el número uno del ranking mundial sea peruano y que, al año siguiente, el propio ranking elija Lima como sede de su gala, no es coincidencia: es la confirmación de un ciclo virtuoso.

Una agenda pensada para mostrar mucho más que un premio

La ceremonia del 4 de noviembre es apenas la punta visible de un programa mucho más amplio. La agenda incluirá el foro #50BestTalks, cenas colaborativas entre chefs internacionales y peruanos, recorridos gastronómicos y la ceremonia oficial de premiación, actividades que atraerán a chefs, empresarios, periodistas especializados, líderes de opinión y turistas de distintos países. Es, en los hechos, una vidriera de varios días donde Lima no solo entrega premios: exhibe su despensa completa.

Y esa despensa es, probablemente, el verdadero activo detrás de todo el fenómeno. Pocos países en el mundo pueden presumir de la diversidad de pisos ecológicos que tiene Perú: desde el Pacífico hasta los Andes y la Amazonía, en un mismo territorio conviven mariscos fríos de Áncash, papas nativas de altura que se cuentan por miles de variedades, ajíes que cambian de perfil cada pocos kilómetros y frutas amazónicas que todavía no tienen nombre fuera de sus regiones de origen. Esa geografía es la que después aparece transformada, con técnica y creatividad, en los platos de restaurantes como Central, Maido o Kjolle, y también en cualquier picantería de barrio que sirve un buen ceviche al mediodía.

El turista que viaja para comer, no solo para ver

Lo que revelan los propios organismos de promoción turística del Perú confirma que esto ya no es una anécdota cultural, es una categoría de negocio consolidada. Según el reporte del Turista Gastronómico de Turismo In, entre quienes llegan al país por vía aérea para vacacionar, el tercer grupo más importante lo hace motivado específicamente por conocer y disfrutar de la cocina peruana, con especial protagonismo de los viajeros millennials y de la generación X. Es decir: para una porción cada vez más grande de visitantes, la comida ya no es un complemento del viaje. Es la razón del viaje.

Michael Guevara, presidente ejecutivo de PromPerú, lo resumió con una frase que funciona casi como definición de política de Estado: ser sede de un evento de este prestigio confirma que la gastronomía peruana es un activo estratégico para la promoción internacional del país. Detrás de esa frase hay años de trabajo articulado entre chefs, productores, universidades gastronómicas y el propio Estado peruano, entendiendo que un plato bien contado puede vender un destino tanto o más que una playa o una ruina arqueológica.

Un espejo para el resto de la región

Lo que está ocurriendo en Lima tiene, además, una lectura que trasciende las fronteras peruanas. El fenómeno gastronómico no nació de un día para el otro ni fue producto de la suerte: es el resultado de una estrategia sostenida que combinó identidad, calidad de producto y proyección internacional, y que hoy sirve de espejo para el resto de Sudamérica. Argentina, Chile, Colombia y otros países de la región atraviesan su propio momento de efervescencia gastronómica, con nuevas generaciones de cocineros que miran hacia el territorio, rescatan producto local y construyen relatos propios. Lima demuestra que ese camino, sostenido en el tiempo, puede convertir a una cocina nacional en uno de los principales motores del turismo de un país.

La pregunta que queda flotando, mientras Lima se prepara para recibir en noviembre a la crema de la gastronomía mundial, es cuál será la próxima capital sudamericana en lograr algo parecido. Por ahora, el trono lo tiene bien ganado.

Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para fines analíticos. Contiene enlaces a sitios web de terceros con políticas de privacidad ajenas que podrás aceptar o no cuando accedas a ellos. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos.
Privacidad