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9 septiembre, 2026
Energía Renovable, turismo verde, Energía Eólica al servicio del turismo.

La nueva ecuación del turismo latinoamericano: menos volumen, más valor y un desafío de inversión que puede transformar la región

América Latina se enfrenta a un punto de inflexión en su relación con el turismo internacional. Ya no se trata de sumar cada vez más visitantes, sino de repensar por completo el modelo de negocio: cómo lograr que quienes llegan gasten más, permanezcan más tiempo y, sobre todo, que ese dinero efectivamente quede en las comunidades locales. Así lo plantearon especialistas internacionales durante un panel dedicado a los desafíos del turismo regional, en el marco del IV Foro Latinoamericano de Economía Verde (FLEV), celebrado en San Pablo, Brasil.

El verdadero desafío no es traer más turistas, sino retener más valor

“El gran desafío es cuánto queda en los territorios: salir del volumen de turistas para pensar en cómo traer beneficios”, planteó Juliana Bettini, especialista senior en Turismo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), sintetizando en una frase el cambio de paradigma que atraviesa hoy la industria turística regional.

Para Bettini, la solución exige una visión integrada que combine inversión en infraestructura básica —como carreteras y conectividad— con estrategias de promoción más sofisticadas, mejora en la gestión de negocios turísticos y, fundamentalmente, asistencia técnica sostenida para las pequeñas y medianas empresas del sector, que suelen ser las que más dificultades tienen para capturar valor de la actividad turística.

Este enfoque resulta especialmente relevante desde una perspectiva de inversión: los proyectos turísticos que priorizan la cadena de valor local —hospedajes independientes, gastronomía regional, artesanía, guías locales— generan un retorno económico y social muy superior al de los modelos tradicionales de enclave turístico, donde buena parte de los ingresos termina fugándose fuera del territorio.

Un continente con crecimiento desigual: oportunidades y advertencias para los inversores

Los primeros meses de 2026 confirmaron que América Latina sigue la tendencia de crecimiento turístico global, aunque con marcadas asimetrías regionales que resultan clave a la hora de evaluar oportunidades de inversión. Mientras Centroamérica y el Caribe registraron un crecimiento del 18% en llegadas internacionales, Sudamérica mostró una caída del 1%, un dato que, según explicó Cinthia Marques, especialista senior de Proyectos e Inversiones de ONU Turismo, responde principalmente a un efecto de comparación: 2025 fue un año excepcionalmente positivo para la región.

Brasil es el ejemplo más elocuente de ese buen desempeño previo: el país rompió su récord histórico de llegadas de turistas internacionales en 2025, alcanzando los nueve millones de visitantes. “Y superar eso es muy difícil”, reconoció Marques, dejando en claro que el crecimiento sostenido en volumen tiene un techo natural.

Ese techo es, precisamente, lo que redefine la estrategia regional. Según Marques, el verdadero desafío para América Latina ya no pasa tanto por atraer más turistas, sino por encontrar la fórmula para que quienes llegan “se queden más tiempo, gasten más” y ese beneficio económico “se quede en las comunidades locales”, incorporando productos y servicios de origen local a la experiencia turística.

México, la referencia regional en diversificación de ingresos

Dentro de este nuevo paradigma, México se perfila como la gran referencia regional. El país, que solo el año pasado recibió cerca de 100 millones de visitantes internacionales según datos oficiales, está impulsando activamente esta estrategia de retención de valor, consolidándose como modelo a seguir para otros destinos de la región que buscan replicar un esquema de crecimiento turístico más sostenible y con mayor derrame económico local.

Amazonía brasileña: turismo sostenible como alternativa a la deforestación

Uno de los casos más interesantes desde la perspectiva de inversión de impacto es el de la Amazonía brasileña, territorio sometido a una fuerte presión por la deforestación, la minería ilegal y el avance de la actividad agropecuaria. Gilvan Pereira, coordinador del Foro de Turismo del Consorcio Amazonía Legal y superintendente de Turismo del estado de Rondônia, presentó cifras que confirman el potencial de esta región como destino emergente: la llegada de turistas extranjeros creció un 63,6% entre el primer semestre de 2024 y el mismo período de 2025, mientras que el empleo formal vinculado al turismo en la zona aumentó casi un 50% entre 2020 y 2024.

Pereira fue enfático respecto a la necesidad de fortalecer las estructuras de apoyo a las comunidades locales: “Para mantener la selva en pie, hay que pensar en las comunidades que viven dentro para que consigan generar ingresos, y para ello se necesitan todo tipo de estructuras”. En ese sentido, remarcó que Brasil “necesita estar más conectado” y mejorar su malla aérea si pretende convertir al turismo en una auténtica industria de desarrollo sostenible para la región amazónica.

Entre las prácticas turísticas ecológicas con mayor retorno económico en la Amazonía, Pereira destacó la pesca deportiva y la observación de aves, dos segmentos de nicho que atraen a un perfil de viajero dispuesto a gastar más por experiencias auténticas y de bajo impacto ambiental. Brasil también trabaja en incrementar las visitas a su extensa red de parques naturales, que suma más de 300 espacios protegidos, 77 de ellos de carácter nacional.

El retorno económico de invertir en naturaleza: una cifra que interpela a los inversores

Uno de los datos más contundentes del panel llegó de la mano de Renata Mendes, directora ejecutiva del Instituto Semeia, entidad dedicada a promover la conservación de los parques naturales brasileños. Mendes citó un estudio conjunto del Banco Mundial y el Instituto Chico Mendes de Conservación de la Biodiversidad (ICMBio) que arroja una cifra reveladora: por cada real invertido en naturaleza (equivalente a unos 0,20 centavos de dólar), se generan 16 reales en valor agregado al PIB, es decir, alrededor de 3,1 dólares.

Este dato reposiciona a la conservación ambiental no como un costo, sino como una de las inversiones con mayor retorno económico disponibles actualmente en la región, un argumento cada vez más utilizado para atraer capital hacia proyectos de turismo sostenible y conservación de áreas naturales protegidas.

Un foro que conecta gobiernos, empresas y organismos multilaterales

El panel se desarrolló en el marco de la cuarta edición del Foro Latinoamericano de Economía Verde (FLEV), organizado por la Agencia EFE, que reunió en San Pablo a autoridades, especialistas y representantes de empresas y organismos multilaterales interesados en los desafíos de sostenibilidad económica y ambiental de la región. El evento contó con el patrocinio de ApexBrasil y WWF-Brasil, junto con el apoyo de AYA Earth Partners, Imaflora y el Observatorio del Clima.

Un cambio de modelo que redefine el futuro turístico de la región

Las conclusiones del panel dejan un mensaje claro para gobiernos, inversores y empresarios del sector: el futuro del turismo latinoamericano ya no se mide únicamente en cantidad de llegadas, sino en la capacidad de cada destino para generar valor genuino y distribuirlo de manera más equitativa entre las comunidades locales. Los países y regiones que logren integrar infraestructura, promoción inteligente, asistencia técnica a pequeñas empresas y conservación ambiental como pilares de una misma estrategia serán, muy probablemente, los grandes protagonistas del turismo latinoamericano de la próxima década.

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