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9 septiembre, 2026
Tormenta severa en Mar del Plata, fenómeno del Niño 2026-2027

Alerta en la Costa Atlántica: Mar del Plata pide poderes de emergencia ante un Súper Niño que amenaza el verano turístico

Mar del Plata se prepara para una batalla contra el clima antes de que la temporada de verano siquiera comience. Un proyecto ingresado recientemente en los carriles institucionales del municipio busca declarar la emergencia climática preventiva en todo el partido de General Pueyrredon, con una vigencia inicial de 180 días, ante la inminente llegada de uno de los fenómenos meteorológicos más intensos que se recuerden en los últimos años: El Niño.

La magnitud del problema no es una exageración periodística. Los organismos meteorológicos internacionales, entre ellos la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA), calculan una probabilidad cercana al 97% de que las condiciones adversas del fenómeno persistan hasta comienzos de 2027, mientras que la Organización Meteorológica Mundial advirtió que el episodio podría alcanzar una intensidad muy fuerte, con efectos que se extenderían hasta febrero. Algunos especialistas ya hablan, incluso, de la posibilidad de un “Súper Niño”: si el fenómeno alcanza su punto más extremo, 2027 podría convertirse en el año más caluroso de los registros históricos en buena parte del planeta.

Un blindaje normativo para una ciudad que ya conoce el peor escenario

El proyecto impulsado a nivel local no llega por precaución abstracta, sino como respuesta directa a los informes técnicos del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), que anticipan un período con precipitaciones muy superiores a los valores normales registrados habitualmente en la Costa Atlántica. El pronóstico para la primavera y el verano incluye, además de lluvias intensas, fuertes tormentas eléctricas, ráfagas de viento severas y abundante caída de granizo, un combo climático que pone en jaque tanto a la infraestructura urbana como a la temporada turística que Mar del Plata necesita sostener cada año.

De aprobarse, la normativa le otorgaría al Departamento Ejecutivo un marco de herramientas administrativas excepcionales para acelerar el mantenimiento urbano, agilizando tareas críticas como la limpieza profunda de canales pluviales, arroyos y sumideros en toda la ciudad. Estas obras preventivas resultan decisivas para evitar que se repitan los anegamientos que, según reconocen las propias autoridades marplatenses, ya tienen antecedentes severos en la ciudad, con daños documentados en viviendas, comercios y la vía pública.

Un plan integral con Defensa Civil al frente

Más allá de la agilización administrativa, el proyecto contempla la puesta en marcha obligatoria de un Plan Integral Preventivo, coordinado de forma directa por Defensa Civil. El esquema busca reforzar el monitoreo constante de las cuencas hídricas de la ciudad y optimizar la comunicación con los vecinos, en un intento explícito de anticiparse a los hechos y mitigar los daños materiales que las grandes sudestadas suelen provocar históricamente en la región. La iniciativa también busca articular el trabajo cotidiano del Estado municipal con bomberos, fuerzas de seguridad y organismos de salud provinciales, priorizando los sectores de mayor vulnerabilidad ante el riesgo de lluvias intensas, anegamientos y caída de granizo.

Por qué este Niño preocupa más que los anteriores

Lo que distingue a este episodio de El Niño de eventos anteriores es la escala del fenómeno que lo origina. Se trata de un calentamiento sostenido de las aguas superficiales del Pacífico ecuatorial que altera la circulación atmosférica y los patrones de lluvia en gran parte del planeta, y que este año viene acompañado de advertencias inusualmente contundentes por parte de los organismos internacionales, que remarcan que la ciencia ya no deja lugar a dudas sobre el calentamiento de esas aguas y sobre la magnitud que el fenómeno podría alcanzar en los próximos meses.

En el plano nacional, el SMN confirmó una probabilidad cercana al 100% de que El Niño persista durante el trimestre de septiembre, octubre y noviembre, con un pronóstico trimestral que ya ubica a distintas regiones del país en zona de lluvias superiores a lo normal, entre ellas el sudoeste de la provincia de Buenos Aires, donde se encuentra Mar del Plata. El problema, además, no se limita al agua que cae directamente sobre la ciudad: los especialistas remarcan que las crecidas en las grandes cuencas fluviales del país pueden generar desbordes y anegamientos varios días o semanas después de las lluvias, complicando la planificación preventiva incluso para quienes ya tomaron recaudos.

Turismo, infraestructura y una temporada bajo amenaza

Para una ciudad cuya economía depende en gran medida del turismo estival, la amenaza climática no es un dato menor. Los propios análisis meteorológicos advierten que el impacto de estos fenómenos no se limita al agua acumulada en las calles: rutas cortadas, alcantarillas descalzadas y semanas de parálisis para distintos sectores productivos, incluido el turismo regional, integran los escenarios más severos que podrían materializarse si las proyecciones se cumplen.

Mar del Plata recibe cada temporada de verano a millones de visitantes que eligen sus playas, su costanera y su oferta gastronómica y cultural como destino de vacaciones. Un escenario de tormentas severas, anegamientos recurrentes o daños en la infraestructura urbana podría afectar directamente la experiencia de esos visitantes y, con ello, la actividad económica de miles de comercios, hoteles y prestadores turísticos que dependen de una temporada alta sin sobresaltos.

Anticiparse, la única estrategia posible

Los especialistas que siguen de cerca la evolución del fenómeno coinciden en un punto central: El Niño no aparece de golpe ni avisa con precisión qué ciudad recibirá primero el agua. Se comporta, más bien, como un tablero que empieza a inclinarse de a poco, y un mismo volumen de lluvia puede ser perfectamente manejable sobre un suelo seco y con la infraestructura en condiciones, o convertirse en un problema serio cuando encuentra terrenos saturados y sistemas de desagüe sin mantenimiento.

Esa es, en definitiva, la lógica detrás del pedido de emergencia climática en Mar del Plata: no esperar a que la primera tormenta severa encuentre a la ciudad desprevenida, sino dotar al municipio de las herramientas operativas y presupuestarias necesarias para actuar antes de que el fenómeno alcance su punto más crítico, previsto entre fines de la primavera y los primeros meses del verano. Para una ciudad que vive del turismo, jugarse esa apuesta a tiempo puede ser la diferencia entre una temporada exitosa y una temporada marcada por la emergencia.

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