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4 agosto, 2026
Excursión Glaciar

Glaciares que cambian, turistas que miran distinto: cómo el Calafate está reinventando su experiencia natural

El Calafate ya no es solo el destino donde se ve el hielo imponente del Perito Moreno y el inabarcable Viedma. Es el lugar donde la Patagonia enseña, en tiempo real, que el turismo de naturaleza también se transforma cuando el paisaje cambia. El retroceso de los glaciares, acelerado por el cambio climático, está modificando la experiencia de los visitantes y, al mismo tiempo, obligando a la villa turística a pensar nuevas formas de contar lo que ya no es exactamente lo mismo.

El frente que se aleja y la mirada que se ajusta

El Glaciar Perito Moreno, ícono histórico de la Argentina y motor económico de El Calafate, dejó atrás su famosa estabilidad y comenzó a retroceder. Entre noviembre de 2025 y febrero de 2026, perdió 0,8 km² de superficie en apenas 97 días. Su frente se alejó hasta 420 metros de la Península de Magallanes, una distancia sin registros similares en los últimos años, lo que altera uno de los principales puntos de observación para los turistas.

El impacto más relevante no es la pérdida de superficie en sí, sino la posición del frente glaciar. “No tener el frente glaciar ahí a 60 o 70 metros y tenerlo a 400 o 500 metros le quita atractivo a la zona”, señaló un especialista. Por ahora, esa situación no se traduce en una caída de la actividad, pero si el glaciar se queda alejado de las pasarelas en los próximos años, será necesario inventar nueva infraestructura o nuevas excursiones para llegar.

El caso Viedma: cuando el glaciar se queda sin visitas

El retroceso del Glaciar Viedma, el más grande de la Argentina, ya tuvo un costo tangible: la empresa concesionaria de las actividades en el lago y glaciar Viedma anunció el fin de sus operaciones. La decisión se debió al importante retroceso del glaciar en los últimos años y la suspensión de la caminata sobre el hielo, que era la mayor atracción del producto.

La empresa explicó que “el objeto de nuestro contrato de licitación, que era la caminata sobre el Glaciar, ha desaparecido”. En menos de 12 meses, el frente del glaciar Viedma retrocedió unos 400 metros, perdiendo una superficie importante. La zona donde por años se realizaron caminatas de millas de turistas ha desaparecido completamente.

Paisajes que cambian y guías que adaptan

En la Patagonia, las transformaciones ambientales están alterando los recursos naturales y afectando las actividades turísticas. El Glaciar Exploradores, por ejemplo, retrocedió unos 700 metros entre 1945 y 2015, mientras perdió aproximadamente 1,52 km² de superficie. Ese retroceso está generando nuevos lagos glaciares, acumulación de sedimentos, desprendimientos y modificaciones del relieve que cambian notablemente el paisaje que observan los visitantes.

Los investigadores comprobaron que las guías turísticas fueron quienes mostraron la mayor valoración de los paisajes, incluso cuando estos evidencian cambios provocados por el retroceso del hielo. Por el contrario, las personas sin conocimientos específicos fueron las que presentaron una valoración más rígida, asociando la belleza principalmente a la imagen clásica de un glaciar cubierto por abundante hielo.

El Calafate en la encrucijada: turismo que debe aprender a mirar distinto

El vínculo entre el Perito Moreno y la economía local es directo. Hoteles, excursiones, gastronomía y transporte dependen en gran medida de la afluencia de visitantes que llegan a ver el glaciar. En El Calafate, donde la actividad económica gira en torno del turismo, el fenómeno no genera un impacto inmediato, pero sí empieza a preocupar. El interrogante no es la desaparición del glaciar, sino cómo puede cambiar la experiencia que hoy atrae a millas de turistas cada año.

Aun así, dentro del sector conviven la preocupación y la expectativa de que el fenómeno no altere de manera brusca la dinámica turística. Los especialistas coinciden en valorar más los paisajes con hielo limpio, lagos transparentes y tonalidades azules o blancas. En cambio, los escenarios donde predominan los sedimentos, el hielo cubierto por rocas y los lagos turbios recibieron las valoraciones más bajas.

Una nueva narrativa para el turismo glacial.

Los investigadores sostienen que es necesario informar mejor a los visitantes sobre los procesos glaciares en curso para sostener la actividad turística, incluso cuando los paisajes continúan transformándose por efecto del cambio climático. El Calafate ya vive esta encrucijada: debe transformar el retroceso de los glaciares en una oportunidad para educar, para ofrecer nuevas experiencias y para contar una historia diferente, la del turismo que no solo mira el paisaje, sino que aprende a leer su transformación.

En el fondo, la Patagonia enseña que el turismo de naturaleza no es estático. Cambia el glaciar, cambia el paisaje, cambia la mirada. Y si el sector turístico sabe adaptar su narrativa, el Calafate puede convertirse en un caso de referencia mundial: el destino donde el turismo aprende a mirar el cambio climático no como una amenaza, sino como una experiencia educativa, emocional y responsable.

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