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2 septiembre, 2026
Flybondi Aerolínea, en problemas serios

Flybondi en caída libre: las agencias le dan la espalda y el low cost pierde su última red de contención

Hay crisis que se miden en números y hay crisis que se miden en confianza. La de Flybondi ya perdió las dos batallas. Pese a que el Gobierno autorizó a la aerolínea a seguir vendiendo pasajes —tras la aprobación sin objeciones, por parte de la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC), del plan de acción presentado por su grupo controlante COC Global, del empresario Leonardo Scatturice—, las agencias de viajes ya tomaron una decisión propia: dejar de comercializar sus tickets. Y en el negocio de la intermediación turística, cuando el canal de venta se retira, el problema deja de ser solo de la aerolínea.

De pequeñas agencias a las grandes plataformas: un efecto dominó

El repliegue no fue simultáneo ni parejo. Primero fueron las agencias más chicas las que empezaron a bajar los vuelos de Flybondi de sus mostradores, ante las reiteradas cancelaciones y reprogramaciones. Después se sumó la noticia de que la low cost dejaría de operar hacia Jujuy, y con eso, el efecto se aceleró hasta alcanzar a las grandes plataformas online.

El cálculo comercial cambió de signo: lo que antes era una venta rentable —con comisiones y volumen asegurado— se convirtió en un pasivo. Cada pasaje vendido implicaba un riesgo de reclamo, reembolso o cliente varado, aun cuando el origen del problema fuera enteramente responsabilidad de la aerolínea y no de quien lo comercializaba.

El caso Cuyunco: el primer efecto dominó

Uno de los antecedentes más claros de esta retirada llegó desde Puerto Madryn. Cuyunco, agencia que ganó visibilidad durante el verano por la crisis operativa de la aerolínea, fue una de las primeras en bajar los pasajes de Flybondi de su oferta. Su titular, Saúl Cruz, lo explicó sin rodeos: la decisión llegó después de que varios pasajeros quedaran varados en la ciudad por vuelos cancelados. “No ofrecemos Flybondi porque no sabemos qué puede pasar. En vez de dar un servicio a un cliente, nos estábamos cargando un problema”, señaló. Ese antecedente marcó el camino que después siguieron sus competidores.

Despegar y Almundo, sin Flybondi en sus buscadores

La señal más contundente llegó desde las grandes agencias online. Ni Despegar ni Almundo muestran actualmente vuelos de Flybondi entre sus resultados de búsqueda, aunque la aerolínea sigue operando la venta directa a través de su propio sitio web. Desde el entorno de Despegar reconocieron que la empresa ajustó su inventario “para evitar cualquier contratiempo”, mientras que CVC —grupo dueño de Almundo— explicó la ausencia por una supuesta tarea de mantenimiento en la integración online con terceros. Ambas compañías dejaron abierta la puerta a que la medida sea reversible si el panorama operativo de la low cost mejora, aunque nada indica, por ahora, que eso vaya a ocurrir en el corto plazo.

Una crisis que ya cruzó fronteras

El repliegue de las agencias argentinas no fue un hecho aislado ni el primero en la cadena de consecuencias. En Perú, donde Flybondi mantiene activa la ruta Puerto Iguazú-Lima como parte de su estrategia de expansión internacional, ya en abril la Asociación Peruana de Agentes Afiliados a IATA (Apaai) había denunciado que los problemas operativos de la aerolínea estaban trasladando costos directos a las agencias locales. En la misma línea, la Asociación Peruana de Agencias de Viajes y Turismo (Apavit) reclamó formalmente por la falta de estabilidad operativa, la irregularidad y el incumplimiento de los vuelos programados, un cuadro que —según sostuvieron— afecta directamente a las empresas peruanas que emiten los pasajes.

Y la lista de sanciones no se detuvo ahí: el propio gobierno brasileño, semanas antes de que las agencias argentinas tomaran distancia, le prohibió a Flybondi vender pasajes en las rutas con Florianópolis, Maceió y Salvador, restricción a la que en agosto se sumó también la ruta con Río de Janeiro, uno de los destinos de mayor demanda para el turismo argentino.

El derrumbe operativo detrás de la crisis comercial

Los números explican por qué el mercado le soltó la mano a la aerolínea. En julio, Flybondi canceló el 79% de sus vuelos con Brasil, y durante el primer semestre del año concentró casi tres cuartas partes de todas las cancelaciones registradas en el sistema aerocomercial argentino. La situación se agravó el mes pasado hasta llegar a jornadas de paralización total, con la totalidad de los vuelos cancelados, tripulaciones suspendidas hasta septiembre y extrabajadores que se movilizaron públicamente para reclamar sueldos e indemnizaciones adeudadas.

Embargos judiciales y deudas con el fisco

El frente judicial tampoco le da respiro a la compañía. Tres juzgados federales de Ejecuciones Fiscales Tributarias ordenaron embargar las cuentas bancarias de Flybondi por casi $1.500 millones, a raíz de un pedido presentado por la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) por deudas fiscales que la low cost acumula por más de $1.250 millones. Se trata de un dato que agrava aún más el panorama financiero de una empresa que ya enfrenta reclamos laborales, sanciones internacionales y ahora también el retiro de sus principales canales comerciales de venta.

El verdadero costo: destinos que pierden conectividad

Más allá del impacto inmediato sobre la aerolínea, en el sector turístico ya se empieza a medir el daño colateral. Diversos actores de la industria lamentan la pérdida de mercado de Flybondi y advierten que los destinos hoy poco conectados son los que terminan pagando el precio más alto: sin oferta low cost, esos mercados pierden la posibilidad de sostener tarifas competitivas y de atraer a un segmento de pasajeros que, de otra manera, directamente no viajaría en avión.

La ecuación, entonces, es doblemente negativa. Por un lado, las agencias de viajes —que durante años fueron un canal clave de distribución para la low cost— perdieron la confianza en la compañía y ya no están dispuestas a asumir el riesgo comercial que implica venderla. Por el otro, los destinos regionales que dependían de esa conectividad low cost quedan más aislados, con menos opciones y con tarifas que probablemente vuelvan a subir. Una crisis que empezó como un problema operativo de una sola aerolínea hoy amenaza con reconfigurar, a la baja, el mapa de conectividad aérea de varias regiones del país.

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