La fuerte retracción del turismo argentino hacia Chile durante 2026 comenzó a generar un impacto económico significativo en el sur chileno, especialmente en la Región de Los Lagos, donde el Paso Internacional Cardenal Samoré constituye una de las principales puertas de ingreso para miles de viajeros provenientes de Neuquén, Río Negro y otras provincias argentinas. Lo que durante años fue un flujo masivo de visitantes buscando compras y experiencias turísticas, hoy se ha transformado en una tendencia negativa que preocupa a comerciantes, operadores turísticos y autoridades locales.
De acuerdo con datos de la Encuesta de Turismo Internacional del INDEC, en abril de este año el turismo emisivo argentino hacia Chile registró una caída del 43,3% respecto al mismo mes de 2025. La situación se volvió aún más evidente en los pasos fronterizos, donde el complejo Cristo Redentor mostró una disminución cercana al 60% en el movimiento de viajeros. Pero no se trata de un fenómeno aislado: la tendencia negativa se viene profundizando desde comienzos de año, confirmando una desaceleración sostenida del principal mercado turístico internacional para Chile.
Cifras que alertan: una caída sostenida desde enero
Según cifras del Servicio Nacional de Turismo de Chile (Sernatur), las llegadas de argentinos registraron caídas interanuales del 28,6% en enero, 39,1% en febrero, 46,3% en marzo y 48,2% en abril. Estos datos no dejan lugar a dudas: el turismo argentino, que históricamente ha sido el motor del turismo receptivo en el sur chileno, está experimentando un retroceso profundo y continuo.
La situación se reflejó con claridad en el Paso Internacional Cardenal Antonio Samoré, uno de los corredores más utilizados por los habitantes de Villa La Angostura, Bariloche y la Región de los Lagos del Sur. Entre el 1 de enero y el 16 de febrero de 2026 circularon por el complejo fronterizo 216.808 personas, cifra que representó una caída del 24,8% respecto del mismo período del año pasado. El movimiento de vehículos particulares también mostró una merma del 23,9%, mientras que los servicios de transporte de pasajeros en ómnibus descendieron un 18%.
La tendencia continuó durante los meses siguientes. En el fin de semana largo del 1 de mayo el flujo de personas por Samoré disminuyó un 34%, aunque el transporte de cargas mostró un comportamiento inverso, con un incremento del 11% en el cruce de camiones. Esto sugiere que, mientras el turismo de pessoas se reduce, el comercio de bienes mantiene su dinamismo, pero no compensa la pérdida de visitantes.
El fin del boom de las compras: el cambio cambiario explica la caída
Especialistas atribuyen gran parte de la caída al cambio de escenario cambiario entre ambos países. La economista Laura Vernelli, de la consultora Equilibra, explicó que durante gran parte de 2025 la apreciación del peso argentino generó un fuerte crecimiento del turismo emisivo, impulsando especialmente los viajes de compras hacia Chile. Ese contexto permitió que cerca de 2,9 millones de argentinos visitaran el país vecino durante el año pasado, atraídos por precios considerablemente más bajos en indumentaria, tecnología, electrodomésticos y otros productos.
Sin embargo, la realidad de 2026 es muy diferente. La ventaja cambiaria prácticamente desapareció y los precios en Chile dejaron de representar una oportunidad significativa para los consumidores argentinos. A ello se sumó otro fenómeno que modificó los hábitos de consumo: la expansión de cadenas y comercios de origen asiático en Argentina, que ofrecen productos similares a valores competitivos y reducen el incentivo de cruzar la cordillera únicamente para realizar compras.
Este cambio de paradigma explica por qué el turismo de compras, que durante años fue el principal motor de visitantes argentinos, ha perdido su atractivo. Los tradicionales viajes relámpago y excursiones organizadas de compras están desapareciendo, dejando un vacío que el turismo tradicional no ha logrado llenar completamente.
Osorno y Puerto Montt, las ciudades más afectadas por la reducción
El impacto se percibe especialmente en Osorno, donde durante los últimos años el turismo de compras argentino se había convertido en un motor fundamental para el comercio local. La Cámara de Comercio, Industrias y Turismo de Osorno advirtió sobre la disminución del movimiento comercial asociado a los visitantes argentinos. Su presidente, Luis Rigo Righi, señaló que la caída del denominado “turismo de compras” representa uno de los principales factores detrás del menor dinamismo económico observado en la zona.
Durante años, miles de argentinos cruzaron por el Paso Samoré para aprovechar diferencias de precios que resultaban muy favorables. Actualmente, el fortalecimiento del peso chileno y la estabilidad relativa de los precios en Argentina redujeron considerablemente esa brecha. Como consecuencia, los tradicionales viajes relámpago y excursiones organizadas de compras perdieron atractivo y comenzaron a desaparecer.
Para localidades chilenas como Osorno, Puerto Montt, Puerto Varas y Frutillar, históricamente beneficiadas por el turismo argentino, la reducción del movimiento fronterizo representa un desafío económico importante en plena temporada baja. La pérdida de este flujo masivo de compradores ha generado un vacío en el comercio local que aún no ha sido compensado por otros segmentos de turismo.
Cambian las preferencias: de las compras a las experiencias
Aunque el interés de los argentinos por visitar Chile se mantiene, el perfil del visitante está cambiando. Los viajes vinculados exclusivamente a las compras fueron reemplazados por propuestas orientadas al descanso, la gastronomía, la naturaleza y las experiencias recreativas. En ese contexto, destinos turísticos como Frutillar, Puerto Varas y Valdivia aparecen hoy mejor posicionados que los grandes centros comerciales de Osorno y Puerto Montt.
Los operadores turísticos coinciden en que el desafío será adaptarse a esta nueva realidad, ofreciendo experiencias de mayor valor agregado y reduciendo la dependencia de un único segmento de visitantes. El turismo de experiencias, que incluye gastronomía local, rutas de whiskey, caminatas en la naturaleza, avistamiento de aves y actividades recreativas, está emergiendo como una alternativa para captar el nuevo perfil de viajero argentino.
Esto implica un cambio de estrategia para los destinos del sur chileno. Mientras Osorno y Puerto Montt dependían del turismo de compras, destinos como Frutillar y Puerto Varas están mejor posicionados para captar el turismo de experiencias, con oferta de hoteles boutique, restaurantes de alta cocina, rutas turísticas temáticas y actividades recreativas que atraen a viajeros que buscan calidad y no solo precios bajos.
Un desafío que trasciende a la Región de Los Lagos
Las cifras oficiales muestran que el fenómeno trasciende a la Región de Los Lagos y afecta al turismo chileno en general. El informe “Pulso Turismo 2026” de la Subsecretaría de Turismo de Chile indicó que entre enero y abril las llegadas de turistas extranjeros disminuyeron un 19,5%. La principal explicación fue precisamente la caída del mercado argentino, que aportó 557 mil visitantes menos que en igual período de 2025, equivalente a una retracción del 38,4%.
No obstante, el mismo informe revela que, excluyendo a Argentina, el turismo receptivo chileno creció un 6,8%, impulsado por mercados como Estados Unidos, China, Australia, España, Francia e Inglaterra. Esto sugiere que el turismo chileno tiene potencial para crecer con otros mercados, pero el desafío para la Región de Los Lagos es particular: donde la cercanía geográfica convirtió históricamente a los argentinos en el principal público internacional, el desafío pasa ahora por diversificar mercados y adaptarse a un escenario en el que el flujo masivo de compradores trasandinos ya no parece estar garantizado.
El futuro del turismo en el sur chileno: adaptación y diversificación
Para la Región de Los Lagos, el desafío es doble: adaptarse a un nuevo perfil de turista argentino que busca experiencias y no solo compras, y al mismo tiempo diversificar los mercados de origen para reducir la dependencia de un único país. Esto implica invertir en infraestructura turística, desarrollar productos de mayor valor agregado, fortalecer la oferta gastronómica y recreativa, y promover destinos que se posicionen como alternativas atractivas para turistas de otros países.
Los operadores turísticos de la región ya están trabajando en esta dirección. Hoteles boutique, restaurantes de alta cocina, rutas temáticas de whiskey y chocolate, caminatas en la naturaleza, avistamiento de aves y actividades recreativas están emergiendo como productos clave para captar el nuevo perfil de viajero. La clave será ofrecer experiencias que justifique el viaje, más allá de la diferencia de precios.
El turismo argentino hacia Chile no ha desaparecido, pero sí ha cambiado. El desafío para el sur chileno es comprender este nuevo escenario y adaptarse rápidamente, ofreciendo productos que atraigan a viajeros que buscan calidad, experiencias y memoria, y no solo precios bajos. Solo así la Región de Los Lagos podrá superar el impacto de la caída del turismo de compras y construir un futuro turístico más sostenible y diversificado.

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