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1 septiembre, 2026
Dique Paso de las Piedras, provincia de Buenos Aires

El secreto mejor guardado de la comarca serrana quiere dejar de serlo: así es Paso de las Piedras, el destino que se prepara para abrirse al turismo

A 25 kilómetros al sur de Sierra de la Ventana hay un espejo de agua dulce que pocos bonaerenses conocen en profundidad, a pesar de ser uno de los paisajes más imponentes del sudoeste de la provincia de Buenos Aires. Se llama Paso de las Piedras, es un lago artificial rodeado de montes de eucaliptus, pinos y álamos, y está a punto de convertirse en el próximo gran nombre del turismo de naturaleza bonaerense.

El embalse forma parte del circuito conocido como Mar y Sierras, que conecta la costa atlántica con el sistema serrano de Ventania, y se extiende entre los partidos de Tornquist y Coronel Pringles. Sus números impresionan: un volumen de 328 hectómetros cúbicos, una superficie que hoy ocupa alrededor de 1.800 hectáreas dentro de un espejo que llega a las 3.600, un contorno de 63 kilómetros y una profundidad máxima de 32 metros, todo rodeado por una franja forestada de hasta 500 metros que reúne más de 150.000 ejemplares arbóreos. Pocos lagos artificiales de la región combinan semejante escala con un entorno natural tan bien conservado.

Una historia que empieza con una inundación

El nombre del lugar tiene su propia leyenda fundacional. Hacia 1944, una crecida del río Sauce Grande arrasó con un antiguo puente que cruzaba la zona, y de ese episodio derivó el nombre que hoy lleva el embalse. El dique tal como se lo conoce en la actualidad se inauguró en 1972, y desde entonces cumple una doble función que pocas veces se pone en valor: además de ser un atractivo natural y un espacio de esparcimiento para la comunidad, es el reservorio de agua potable más importante del suroeste bonaerense, ya que abastece a las plantas potabilizadoras de Bahía Blanca y Punta Alta a través de un acueducto.

Esa función estratégica explica por qué, hasta ahora, el acceso al lago estuvo fuertemente restringido. Solo se puede ingresar por cuatro sectores habilitados (dos en Tornquist y dos en Coronel Pringles), está prohibido el ingreso de personas, animales y embarcaciones a motor con fines recreativos, y actividades como acampar, encender fuego, cortar leña o cazar están vedadas en todo el perímetro. Es, en los hechos, un área natural que priorizó siempre la conservación del recurso hídrico por sobre la explotación turística.

Pesca de pejerrey y perca, con reglas claras

Lo que sí está permitido, y con buena reputación entre los pescadores de la región, es la pesca deportiva desde embarcaciones sin motor. La temporada se extiende del 2 de diciembre al 31 de agosto, con un cupo de 50 ejemplares mayores a 25 centímetros por pescador y por día, principalmente de pejerrey y perca. El camino de tierra que bordea el dique, completamente arbolado, funciona hoy como el principal punto de encuentro entre los visitantes que ya conocen el lugar y disfrutan de sus orillas.

Un proyecto que busca cambiarle la historia al lago

El horizonte de Paso de las Piedras podría estar por transformarse. Existe un proyecto en danza para ampliar el acceso público al embalse con el objetivo de desarrollar turismo de naturaleza sustentable, que contempla evaluar la posibilidad de habilitar, concesionar o licitar nuevos sectores del dique. La propuesta incluye sumar infraestructura básica como parrillas, sanitarios, fogones, sectores de descanso, estacionamiento, áreas recreativas y espacios para gastronomía, además de extender la pesca de costa a más tramos de la orilla bajo controles estrictos.

El proyecto no avanza a ciegas: contempla de manera explícita la realización de estudios de impacto ambiental antes de habilitar cualquier ampliación de la actividad turística, en un intento por conciliar dos objetivos que a primera vista parecen contrapuestos: abrirle la puerta al turismo sin comprometer la función del embalse como reserva estratégica de agua potable.

El próximo gran atractivo de la comarca serrana

Para quienes ya conocen la Comarca Serrana (Sierra de la Ventana, Villa Ventana, Saldungaray y Tornquist), con su oferta consolidada de trekking, cabalgatas y turismo rural, Paso de las Piedras representa la pieza que todavía falta encastrar: un espejo de agua de escala imponente, con potencial para sumar pesca de costa, senderismo perimetral y experiencias de naturaleza de bajo impacto, integrado a un circuito que ya recibe visitantes durante todo el año.

El desafío de fondo es el mismo que enfrentan hoy varios destinos emergentes de la Argentina: darle visibilidad a un paisaje de una belleza fuera de lo común sin poner en riesgo aquello que lo hace único. Si el equilibrio entre apertura turística y conservación del recurso hídrico logra sostenerse, Paso de las Piedras tiene todas las condiciones para convertirse en uno de los próximos destinos de referencia del turismo de naturaleza bonaerense.

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