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6 agosto, 2026
Parque Nacional Iberá

Crece el reclamo para reabrir el Parque Nacional Iberá y recuperar la temporada en Corrientes

A casi dos meses del cierre del Parque Nacional Iberá, el sector turístico de la zona volvió a encender la alarma por el impacto que la medida está generando sobre una de las principales joyas naturales de Corrientes. La preocupación no solo pasa por la interrupción de las visitas, sino también por el freno que eso implica en plena temporada alta, cuando la actividad en torno a los esteros suele convertirse en el principal motor económico de Colonia Carlos Pellegrini y su área de influencia.

El reclamo surge desde prestadores y operadores turísticos que consideran necesario revisar la situación y habilitar la reapertura con protocolos claros de seguridad. La actividad quedó parcialmente paralizada desde que se detectó la presencia de un yaguareté en la zona de uso público, lo que derivó en restricciones para el ingreso de visitantes y en una fuerte caída del movimiento turístico.

La preocupación del sector es concreta. En Iberá, la temporada invernal suele ser una de las más valiosas del año por la llegada de viajeros interesados en la naturaleza, la observación de fauna, los paseos guiados y las experiencias de contacto directo con el ambiente. Cuando el parque cierra, el efecto no se limita a las excursiones: también se resienten alojamientos, gastronomía, transporte, guías, artesanos y una larga cadena de trabajo local que depende del flujo turístico.

Mientras tanto, el Parque Provincial Iberá continúa funcionando con normalidad bajo su propio esquema de manejo, lo que genera una situación desigual dentro del mismo destino. Esa diferencia refuerza el pedido de los prestadores, que sostienen que el área nacional podría volver a recibir visitantes con pautas de control adecuadas, sin resignar la protección ambiental ni la seguridad de quienes ingresan.

El conflicto vuelve a poner sobre la mesa un dilema conocido en los destinos de naturaleza: cómo equilibrar conservación y actividad económica sin que una excluya a la otra. En Iberá, donde la fauna silvestre es parte esencial del atractivo, la convivencia entre preservación y turismo exige reglas precisas, capacitación y una gestión capaz de dar respuestas rápidas ante situaciones excepcionales.

Para el destino, la reapertura no es un detalle operativo sino una necesidad urgente. Cada día de cierre prolongado representa oportunidades perdidas y afecta la dinámica de una comunidad que convirtió al turismo en una herramienta de desarrollo. Por eso, el pedido del sector no apunta solo a volver a abrir un parque, sino a reactivar un circuito vital para Corrientes.

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