La aerolínea estadounidense, que apenas semanas atrás prometía mantener la conectividad con Argentina a toda costa, dio marcha atrás y confirmó la suspensión absoluta de sus operaciones en el Aeropuerto Internacional Ezeiza Ministro Pistarini entre el 24 de octubre y el 11 de noviembre de 2026. La drástica medida convierte a American en la primera gran compañía en claudicar ante las restricciones operativas que impondrá la obra de mantenimiento en la pista principal, dejando a miles de pasajeros sin su opción de vuelo directo a Estados Unidos durante 18 días críticos para la temporada alta de fin de año.
Del “plan de resistencia” a la retirada total
Lo que comenzó como una estrategia de supervivencia operativa terminó en una rendición inesperada. A mediados de abril, American Airlines se había diferenciado públicamente de sus competidoras al anunciar un esquema de contingencia que le permitiría seguir volando a Buenos Aires pese al inminente cierre parcial de la pista principal de Ezeiza, que quedará reducida a aproximadamente 1.850 metros durante los trabajos.
El plan original, que la empresa había confirmado con orgullo, contemplaba tres medidas específicas para cada uno de sus destinos desde Argentina:
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Dallas (DFW): suspensión temporal del vuelo diario directo.
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Miami (MIA): reducción de capacidad, pasando de tres a dos frecuencias diarias.
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Nueva York (JFK): mantenimiento del servicio, pero con una escala técnica de reabastecimiento en Montevideo (MVD). Esta parada forzada buscaba que los Boeing 777-300ER —aviones de gran porte que American utiliza en la ruta— pudieran despegar desde la reducida pista argentina cargando menos combustible, completando el llenado en tierra uruguaya antes de cruzar el Atlántico.
Sin embargo, tras una “cuidadosa evaluación” interna, la compañía determinó que ni siquiera ese esquema era viable. La limitación extrema de la longitud de pista disponible, combinada con el peso operativo de sus wide-bodies, hizo inviable cualquier alternativa que no fuera la suspensión total.
El comunicado oficial y la caída del modelo operativo
A través de un breve pero contundente comunicado, American Airlines explicó los motivos de la decisión y pidió disculpas a sus clientes:
“Después de una cuidadosa evaluación, American suspenderá temporalmente sus operaciones en el Aeropuerto Internacional Ezeiza Ministro Pistarini (EZE) de Buenos Aires, debido a trabajos de mantenimiento programados en la pista, entre el 24 de octubre y el 11 de noviembre de 2026. Estamos reubicando a nuestros clientes en vuelos alternativos. Nunca es nuestra intención afectar sus planes de viaje y les pedimos disculpas por los inconvenientes.”
El texto, lejos de la retórica corporativa habitual, evidencia la frustración de una aerolínea que intentó hasta el último momento evitar el corte total. La caída del plan de escala en Montevideo —una solución técnicamente creativa pero comercialmente frágil— muestra que la reducción de la pista de Ezeiza a menos de 1.900 metros no solo afecta a aviones regionales, sino que pone en jaque a las grandes aeronaves de largo radio que operan la ruta más lucrativa de la aviación argentina: el eje Buenos Aires-Norteamérica.
Un golpe en la temporada alta de reservas
La suspensión de American Airlines entre el 24 de octubre y el 11 de noviembre de 2026 impacta en un período sensible. Esas fechas coinciden con el inicio de la ventana de reservas para fin de año y el verano boreal, cuando miles de argentinos planifican viajes a Estados Unidos y cuando comienza a arribar el turismo internacional que explota la temporada estival argentina.
La medida deja temporalmente a Aerolíneas Argentinas, United Airlines y Delta Air Lines como las únicas opciones directas transatlánticas desde Ezeiza, aunque se desconoce aún si estas compañías mantendrán sus propios esquemas de contingencia o también terminaran recortando frecuencias. El mercado, en vilo, observa si el cierre de American se convierte en caso aislado o en el inicio de una ola de cancelaciones.
¿Qué deben hacer los pasajeros afectados?
La aerolínea ya comenzó a procesar los cambios en sus sistemas de reservas. Los pasajeros con tickets emitidos para volar hacia o desde Buenos Aires en las fechas afectadas deberán:
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Revisar su correo electrónico, donde American está enviando notificaciones personalizadas.
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Consultar el estado de la reserva en la web oficial o la app móvil de la compañía.
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Evaluar las opciones ofrecidas: reprogramación en nuevas fechas, rutas alternativas operadas por aerolíneas socias de la alianza oneworld (como British Airways vía Londres, Iberia vía Madrid o LATAM vía Santiago), o el reembolso completo del pasaje sin penalidades.
Dado que la suspensión es por causas ajenas a la voluntad del pasajero, no corresponde aplicar cargos por cambios ni cancelaciones. Quienes hayan comprado sus tickets a través de agencias de viajes deberán contactar también a sus intermediarios, ya que la reprogramación puede requerir coordinación adicional.
El cierre de Ezeiza: una obra histórica con costo regional
El mantenimiento programado en la pista principal del aeropuerto de Ezeiza representa la primera intervención de tal magnitud en la infraestructura aeroportuaria argentina en décadas. La reducción drástica de la longitud operativa no solo expone las vulnerabilidades del principal hub internacional del país, sino que pone en evidencia la falta de una pista alternativa de dimensiones equivalentes que pueda absorber el tráfico de largo radio.
La decisión de American Airlines de tirar la toalla, tras haber diseñado un plan específico para resistir, es un termómetro de la gravedad real de las limitaciones que enfrentarán todas las aerolíneas internacionales durante esos 18 días. Para el turismo argentino, cada asiento cancelado es una reserva de hotel, un restaurante y una excursión que deja de concretarse. Y para American, es una rendición operativa que le costará recuperar frente a una clientela fiel que ahora deberá buscar alternativas en la competencia.

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