Chubut busca ampliar las experiencias para visitantes con nuevos senderos, propuestas de senderismo guiado y alternativas de astroturismo, siempre bajo una mirada de conservación y turismo sostenible.
En el corazón de la estepa patagónica, donde el paisaje parece pertenecer a otro planeta, el Bosque Petrificado Sarmiento se prepara para sumar nuevas experiencias turísticas. El Área Natural Protegida, uno de los grandes tesoros geológicos y paleontológicos de Chubut, atraviesa una etapa de evaluación y planificación destinada a mejorar la experiencia de quienes llegan hasta este singular rincón del sur argentino.
Durante una reciente recorrida técnica se analizaron las condiciones actuales del área y distintas alternativas para ampliar los circuitos disponibles. Entre las propuestas aparece la posibilidad de recuperar un sendero histórico, una iniciativa que permitiría distribuir mejor el tránsito de visitantes y, al mismo tiempo, ofrecer nuevas maneras de interpretar un patrimonio natural que lleva millones de años formando parte del territorio patagónico.
La planificación también contempla incorporar experiencias de senderismo guiado y astroturismo, dos actividades que pueden complementar el recorrido tradicional y darle al destino una identidad todavía más atractiva. La combinación entre geología, paleontología, paisaje y cielos abiertos convierte al área en un escenario especialmente apropiado para propuestas de turismo de naturaleza.
Un viaje a una Patagonia que ya no existe
Visitar el Bosque Petrificado Sarmiento es, en cierto modo, caminar sobre una historia que comenzó hace aproximadamente 65 millones de años.
Mucho antes de que la actual estepa dominara el paisaje, esta región estaba cubierta por bosques de clima húmedo. Con el paso del tiempo, los árboles, ramas, hojas y otros restos vegetales quedaron sepultados y atravesaron procesos geológicos que transformaron la madera en piedra.
Los grandes troncos petrificados son hoy los protagonistas de un paisaje extraordinario. A simple vista parecen árboles derribados recientemente, pero en realidad son testigos de un mundo completamente diferente. También se han encontrado restos fósiles correspondientes a distintas formas de vida prehistórica, entre ellos vestigios de dinosaurios y peces marinos.
El área protegida fue creada en 1970 con el objetivo de conservar una de las mayores concentraciones de madera petrificada de la Patagonia. Actualmente comprende unas 1.832 hectáreas y se encuentra aproximadamente 30 kilómetros al sur de la localidad de Sarmiento.
Su importancia no se limita a los fósiles. El sitio permite observar también la evolución del paisaje patagónico y la convivencia entre un patrimonio geológico de enorme antigüedad y la biodiversidad que actualmente habita la estepa.
Nuevos circuitos para descubrir el paisaje
Uno de los puntos centrales de la planificación turística es la posible reapertura de un sendero histórico. La iniciativa permitiría sumar alternativas al recorrido existente y generar una circulación más equilibrada de los visitantes dentro del área protegida.
Actualmente existe un sendero natural de aproximadamente 2,4 kilómetros, con una caminata estimada en una hora entre ida y vuelta. El circuito cuenta con miradores desde los cuales se pueden apreciar las formaciones rocosas, las diferentes tonalidades del terreno y los restos fósiles distribuidos a lo largo del recorrido.
La incorporación de nuevos circuitos no apunta solamente a que el visitante camine más. El desafío consiste en contar mejor la historia del lugar: explicar cómo era la Patagonia millones de años atrás, cómo se produjo la transformación de la madera en piedra y de qué manera los procesos naturales dieron forma al paisaje que hoy sorprende a quienes lo recorren.
En ese sentido, la interpretación ambiental adquiere un papel fundamental. El objetivo es que la visita no sea solamente contemplativa, sino también una oportunidad para comprender el valor científico, natural y cultural del área.
El cielo patagónico, una nueva ventana para el turismo
Entre las propuestas que comienzan a tomar fuerza aparece el astroturismo, una actividad que puede encontrar en esta región condiciones particularmente atractivas.
La escasa urbanización, los grandes espacios abiertos y la particularidad del paisaje convierten al Bosque Petrificado Sarmiento en un escenario con potencial para desarrollar experiencias vinculadas a la observación del cielo nocturno.
La posibilidad de combinar una visita al bosque durante el día con actividades de observación astronómica al atardecer o durante la noche permitiría extender la permanencia de los viajeros y diversificar la oferta turística de Sarmiento.
Se trata, además, de una tendencia que encaja naturalmente con el perfil del destino: experiencias de baja intervención, contacto con la naturaleza y propuestas capaces de poner en valor un territorio sin alterar su esencia.
Mucho más que troncos petrificados
Uno de los grandes atractivos del lugar es precisamente su diversidad.
El paisaje combina suelos arenosos y arcillosos, cenizas volcánicas, rocas basálticas, cantos rodados y formaciones de diferentes colores. Los miradores permiten observar este conjunto desde distintas perspectivas y comprender por qué el área es considerada uno de los escenarios geológicos más particulares de Chubut.
La fauna actual también forma parte de la experiencia. Guanacos, zorros grises, piches, aves rapaces y otras especies de la estepa pueden aparecer durante una visita, mientras que la vegetación está representada por especies características de este ambiente patagónico.
De esta manera, el recorrido plantea una especie de diálogo entre dos tiempos: por un lado, un mundo desaparecido cuyos restos permanecen convertidos en piedra; por otro, la Patagonia actual, con su estepa, su fauna y sus particulares formas de vida.
Conservación y turismo: el desafío que viene
La ampliación de la propuesta turística plantea un desafío clave: crecer sin poner en riesgo aquello que hace único al destino.
El manejo del Bosque Petrificado Sarmiento tiene entre sus objetivos conservar los atributos naturales y culturales, garantizar un uso público compatible con la protección del área, favorecer la investigación y promover la educación ambiental.
Por eso, cualquier nuevo circuito o experiencia deberá desarrollarse bajo criterios de conservación. La señalización, el ordenamiento de los recorridos, el acompañamiento de guardafaunas y la educación del visitante son herramientas esenciales para evitar impactos sobre los fósiles y sobre el ambiente.
La articulación entre la provincia y el municipio de Sarmiento apunta precisamente a mejorar circuitos, infraestructura y servicios, procurando que el crecimiento turístico sea compatible con la preservación del patrimonio.
Un destino con potencial para quedarse más tiempo
El Bosque Petrificado Sarmiento forma parte de una región que ofrece múltiples posibilidades para quienes buscan descubrir una Patagonia diferente, alejada de los circuitos más tradicionales.
Su cercanía con Sarmiento permite incorporarlo a una propuesta turística más amplia, vinculada con los paisajes de lagos, mesetas, estepa y patrimonio paleontológico del centro-sur de Chubut.
El acceso puede realizarse desde Sarmiento, y el área dispone de centro de visitantes, sanitarios, senderos y personal de conservación. La información oficial recomienda utilizar calzado cómodo, protección solar, respetar las indicaciones de los guardafaunas y transitar exclusivamente por los sectores habilitados.
La nueva etapa que se proyecta puede ayudar a que el Bosque Petrificado deje de ser simplemente una excursión para convertirse en una experiencia turística más completa, capaz de combinar caminatas, interpretación geológica, observación de fauna, fotografía de naturaleza y, potencialmente, contemplación del cielo patagónico.
La Patagonia escrita en piedra
Hay lugares que se visitan para contemplar un paisaje y otros que permiten comprenderlo. El Bosque Petrificado Sarmiento pertenece a esta segunda categoría.
Cada tronco petrificado funciona como una página de una historia que comenzó mucho antes de la existencia de los seres humanos. Allí donde hoy predominan los colores ocres de la estepa, alguna vez existió un bosque exuberante. El tiempo transformó aquellos árboles en piedra, pero conservó su memoria.
La intención de sumar nuevos senderos y experiencias abre ahora una oportunidad para contar esa historia de una manera diferente. El desafío será lograr que cada visitante se lleve algo más que una fotografía: la sensación de haber recorrido un territorio extraordinario y, sobre todo, la conciencia de que protegerlo es la única manera de garantizar que esas huellas de 65 millones de años continúen allí para las próximas generaciones.


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