La Asociación Mexicana de Viviendas Turísticas informó que este modelo de alojamiento genera un impacto económico estimado en unos 39,4 millones de dólares al año en México, como resultado del gasto que realizan los viajeros en bienes y servicios durante su estadía.
De acuerdo con la organización, este tipo de hospedaje contribuye a fortalecer una dinámica más integrada con las comunidades locales, ya que impulsa el consumo en negocios de barrio y en servicios que se encuentran fuera del alojamiento.
A diferencia de la hotelería tradicional, las viviendas turísticas no suelen contar con restaurantes, cafeterías o tiendas propias, lo que lleva a los huéspedes a salir y consumir en el entorno inmediato. Esa característica, según la asociación, favorece una mayor circulación del gasto en las zonas donde se ubican los alojamientos.
Desde la entidad señalaron que por cada peso mexicano gastado en una vivienda turística, los visitantes destinan aproximadamente cuatro pesos adicionales a actividades de ocio, compras, alimentos, restaurantes y transporte. Ese efecto multiplica el movimiento económico en las comunidades receptoras y beneficia directamente a comercios y prestadores de servicios locales.
El crecimiento de este formato de alojamiento también se ve potenciado por grandes eventos internacionales, como el Mundial de Fútbol, que suele incrementar la llegada de viajeros, prolongar estadías y diversificar la demanda en ciudades sede y destinos cercanos. En ese contexto, las viviendas turísticas aparecen como una alternativa flexible para absorber parte de ese flujo, especialmente entre visitantes que buscan más autonomía, grupos de amigos, familias o turistas que priorizan ubicaciones estratégicas y experiencias más conectadas con la vida cotidiana del barrio.
El impacto de un evento de la magnitud de la Copa del Mundo no se limita al hospedaje. También impulsa el consumo en restaurantes, transporte, comercios, entretenimiento y servicios complementarios, lo que refuerza el papel de las viviendas turísticas como canal de distribución del gasto turístico hacia pequeños negocios y emprendimientos locales.
En ese contexto, este tipo de alojamiento no solo amplía la oferta disponible, sino que también se consolida como un actor relevante dentro de la cadena económica que se activa alrededor de los grandes acontecimientos deportivos. Para el mercado turístico mexicano, el Mundial representa una oportunidad para captar más visitantes, extender beneficios hacia distintos barrios y fortalecer el vínculo entre turismo y economía local.

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