La Federación Latinoamericana de Asociaciones de Transporte Aéreo y Turismo (Folatur) lanzó una advertencia urgente: miles de pasajeros podrían quedar sin protección si se repiten quiebras de aerolíneas, situación que expone fallas en los mecanismos de resguardo y en la coordinación entre autoridades y el sector privado.
Según la alerta, el problema central es que muchos viajeros compran billetes y paquetes sin garantías claras frente a la insolvencia de los operadores, y cuando una compañía cesa operaciones las consecuencias recaen directamente sobre consumidores, operadores minoristas y prestadores locales. Folatur advierte que la falta de un fondo de compensación regional y procedimientos uniformes complica la reubicación de pasajeros, el reembolso de pasajes y la continuidad de servicios turísticos vinculados (hoteles, traslados y excursiones).
La federación reclamó medidas concretas: mayores exigencias de capital y seguros para compañías que operan rutas regionales, líneas de comunicación rápidas entre autoridades aerocomerciales y asociaciones de agencias de viajes, y protocolos estandarizados para la atención inmediata de pasajeros afectados. También subrayó la necesidad de transparencia en la información sobre la salud financiera de las empresas aéreas y de campañas informativas que eduquen al consumidor sobre sus derechos y opciones en caso de quiebra.
Impacto en agencias y en el turismo receptivo
Folatur advirtió que las agencias minoristas y los operadores receptivos son los más vulnerables: muchas veces deben asumir costos imprevistos al intentar asistir a pasajeros varados o gestionar reembolsos cuando el operador mayor falla, lo que erosiona su liquidez y pone en riesgo la cadena de valor turística local. Esto es especialmente crítico en destinos donde el turismo internacional representa una porción significativa de la actividad económica.
Casos recientes y lecciones
La advertencia llega a raíz de episodios recientes —cuando aerolíneas de la región suspendieron operaciones— que obligaron a reubicar pasajeros, reprogramar servicios y renegociar contratos con prestadores en tierra. Las experiencias indican que la reacción suele ser fragmentada: algunos países activan protocolos nacionales, otros quedan a expensas de decisiones empresariales o de la velocidad de los reclamos individuales.
Qué pueden hacer los pasajeros ahora
Folatur recomienda medidas prácticas para viajeros que deseen reducir su exposición al riesgo: verificar la solvencia y reputación de las aerolíneas antes de comprar, contratar tarjetas o seguros que cubran insolvencia del transportista, usar agencias y operadores registrados que ofrezcan respaldo contractual y confirmar políticas de reembolso y cambios por escrito. Además, aconseja guardar toda la documentación de viaje y optar, cuando sea posible, por operadores que ofrezcan garantías explícitas o fondos de protección.
Llamado a la acción y propuestas regulatorias
La federación insta a gobiernos y organismos reguladores a diseñar soluciones coordinadas a nivel regional: crear un mecanismo de compensación ágil para pasajeros, exigir seguros mínimos o garantías bancarias a compañías que operan rutas internacionales y promover un registro público de alertas sobre la situación financiera de aerolíneas. También propone establecer líneas de atención conjuntas entre aeropuertos, autoridades y asociaciones de agencias para facilitar la respuesta ante crisis.
En un contexto regional donde la conectividad aérea es clave para el turismo y la economía, Folatur advierte que sin cambios estructurales los episodios de insolvencia no solo afectan a pasajeros individuales, sino que erosionan la confianza en el mercado y amenazan la sustentabilidad de los destinos que dependen del flujo de visitantes. La organización plantea que proteger al viajero frente a las quiebras no es solo una cuestión de consumo, sino una inversión para la estabilidad del sector turístico.

Más Historias
Argentina y Escandinavia, más cerca que nunca: un viaje sin fronteras
Un cambio de paradigma en el manejo de equipaje
El grupo dueño de Avianca avanza en su expansión y busca aliarse con Air Canada para fortalecer rutas en América