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22 septiembre, 2026
Visita del Papa León XIV a la Argentina

39 años de espera: la visita de León XIV ya dispara las búsquedas de vuelos y hoteles en la Argentina

Se acerca la fecha para que el avión papal toque suelo argentino, pero el efecto turístico ya arrancó. Apenas se conoció el cronograma oficial de la visita de León XIV al país, las plataformas de viajes empezaron a registrar un salto en las búsquedas de vuelos y alojamientos para las fechas exactas de su recorrido. No es casualidad ni exageración periodística: quedó documentado en los propios sistemas de las agencias.

En Despegar, la compañía detectó un incremento cercano al 20% en las búsquedas hacia Buenos Aires y Córdoba para los días que coinciden con el paso del Pontífice, comparado con las semanas previas al anuncio. Desde la empresa lo resumieron con una frase que explica bastante bien el fenómeno: los grandes acontecimientos no solo generan atención, también la transforman en movimiento turístico real, capaz de poner un destino en el radar de millones de viajeros en cuestión de días.

Almundo confirmó una tendencia similar, aunque con un matiz importante que conviene aclarar para no exagerar el dato: parte de ese crecimiento es esperable a medida que se acerca noviembre, porque los viajeros suelen anticipar sus búsquedas conforme se achica la distancia con la fecha del viaje. Por eso, desde la compañía prefirieron no atribuirle a la visita papal el cien por ciento del incremento. Lo que sí quedó claro es que el comportamiento cambia según el destino: en Buenos Aires todavía no se nota un salto fuerte en la búsqueda de hoteles, pero en Córdoba la demanda de alojamiento para el tramo del 8 al 11 de noviembre creció cerca de un 30%, un número que ya empieza a preocupar (en el buen sentido) a la hotelería local de cara a esas fechas.

Un acontecimiento que no se repetía hace casi cuatro décadas

Para entender la magnitud del interés, hay que remontarse en el tiempo. La última vez que un Papa pisó suelo argentino fue en abril de 1987, con Juan Pablo II. Desde entonces pasaron treinta y nueve años, y en el medio transcurrió por completo el pontificado de Francisco, el primer Papa argentino y latinoamericano de la historia, que nunca volvió a su país natal como jefe de la Iglesia. Esa ausencia, sostenida durante doce años, hizo que la expectativa por la llegada de un Pontífice a la Argentina se fuera acumulando con el tiempo, casi como una cuenta pendiente entre la feligresía católica del país.

León XIV, de nombre civil Robert Prevost, llega además con un perfil particular: nacido en Estados Unidos, construyó gran parte de su vida pastoral en Perú, donde vivió durante casi cuatro décadas como misionero y obispo, y donde hoy conserva ciudadanía. Ese vínculo explica por qué, dentro de la misma gira, el tramo peruano será el más extenso de todos: siete días, la visita más larga que un Papa haya realizado nunca a ese país. La escala argentina, en cambio, se concentra en apenas tres días intensos, del 8 al 11 de noviembre, dentro de un recorrido regional que arranca en Uruguay el 6 de noviembre y cierra en Perú el 17.

Así será el paso del Papa por la Argentina, día por día

León XIV llegará a Buenos Aires el domingo 8 de noviembre por la tarde, proveniente de Uruguay, y su primera actividad será un homenaje al general San Martín en la plaza que lleva su nombre. De ahí se trasladará a la Casa Rosada para un encuentro con el presidente Javier Milei, y más tarde llegará al Palacio Libertad, donde dará su primer discurso en el país ante autoridades, representantes de la sociedad civil y el cuerpo diplomático. Durante toda su estadía se alojará en la Nunciatura Apostólica, sobre la avenida Alvear.

El lunes 9, la jornada arranca temprano con una visita al Pequeño Cottolengo Don Orione de Claypole, donde se reunirá con trabajadores y personas con discapacidad atendidas en la institución. A media mañana celebrará una misa en el Monumento de los Españoles, en Palermo, un lugar cargado de simbolismo: ahí mismo ofició Juan Pablo II en 1982, apenas terminada la guerra de Malvinas. Por la tarde tendrá un encuentro con el mundo del trabajo en la UCA de Puerto Madero, luego se reunirá con líderes de distintas comunidades religiosas en el Palacio San Martín, y cerrará el día con una celebración de vísperas junto al episcopado argentino en la Catedral Metropolitana.

El martes 10 será el día cordobés: el Papa viajará en la mañana a Córdoba para celebrar una misa multitudinaria en la explanada de la Escuela de Aviación Militar, mantendrá un encuentro con el clero local en la Catedral y regresará a Buenos Aires esa misma tarde para encabezar, ya de noche, una vigilia de oración con jóvenes, otra vez en el Monumento de los Españoles.

El cierre llega el miércoles 11, con una jornada que combina dos registros bien distintos. Por la mañana temprano, León XIV visitará el Complejo Penitenciario Federal de Devoto, un lugar que Jorge Bergoglio solía recorrer cuando era arzobispo de Buenos Aires. Después, a las 10, celebrará la misa central de toda la visita en la Basílica de Nuestra Señora de Luján, al aire libre, con una convocatoria que el propio intendente de la ciudad, Leonardo Boto, estimó entre uno y dos millones de fieles. Tras una ceremonia de despedida en Ezeiza, el Papa partirá esa misma tarde hacia Lima, para continuar su gira por Perú.

Qué significa esto para el turismo religioso argentino

Más allá del interés espiritual, una convocatoria de esa escala en Luján tiene un correlato turístico y logístico enorme: hotelería, transporte, gastronomía y servicios de toda la región metropolitana y del interior bonaerense se preparan para un movimiento de peregrinos que no se veía en el país desde hace décadas. Córdoba, con su misa multitudinaria y el salto ya confirmado del 30% en búsquedas de alojamiento, se perfila como el segundo polo de atracción de la gira, después de Buenos Aires.

El caso argentino confirma, una vez más, algo que el sector turístico viene observando en otros países durante visitas papales o grandes jornadas religiosas: los eventos de fe funcionan como un motor de demanda concentrado en pocos días, capaz de llenar hoteles, saturar vuelos hacia destinos puntuales y generar un movimiento económico que excede ampliamente el ámbito eclesiástico. Para agencias de viajes, hoteles y operadores turísticos de Buenos Aires, Córdoba y Luján, noviembre de 2026 ya dejó de ser un mes más en el calendario.

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