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26 octubre, 2026
Fotografía de un momento en la Feria Internacional de Turismo en La Rural de Palermo

30 años, 143 mil visitantes y una sola certeza: Buenos Aires sigue siendo la capital de los negocios turísticos de América Latina

La Feria Internacional de Turismo de América Latina cerró su edición número treinta con la cifra de público más alta de su historia y una agenda que confirmó algo que la industria viene repitiendo hace rato: ningún otro evento de la región logra combinar en un mismo predio el negocio puro y el turismo de a pie como lo hace FIT en La Rural.

Hay ferias que envejecen y otras que, con cada edición, encuentran una manera de reinventarse sin perder identidad. FIT pertenece claramente al segundo grupo. Treinta años después de su primera edición, la feria volvió a cerrar con un número que, en el mundo de los eventos turísticos, funciona casi como un termómetro de la salud del sector: más de 143 mil personas pasaron por los pabellones de La Rural durante las cuatro jornadas, superando el récord que la propia feria había establecido apenas un año antes.

Una curva que no para de subir

Para dimensionar lo que significa ese número conviene mirarlo en perspectiva. En 2024, FIT había cerrado con poco más de 131 mil visitantes y 53 países representados. Un año después, en 2025, la cifra saltó a más de 140 mil visitantes y 60 países. Ahora, en su edición aniversario, la feria volvió a crecer hasta los 143 mil visitantes, con 64 países presentes, la totalidad de las provincias argentinas y 1.697 expositores ocupando los pabellones del predio ferial de Palermo.

Ese último dato, el de los expositores, tiene un matiz interesante: es una cifra algo menor a la de la edición anterior, que había superado los 1.930 stands. En otras palabras, este año menos empresas y destinos decidieron sumarse con un espacio propio, pero eso no impidió que la convocatoria de público creciera igual. Es una señal que conviene leer con atención de cara al futuro: la marca FIT parece haberse consolidado lo suficiente como para atraer multitudes incluso cuando la oferta expositiva se achica un poco, algo que no todas las ferias del mundo pueden decir de sí mismas.

El deporte, protagonista inesperado de esta edición

Si hay una novedad que marcó el pulso de esta trigésima edición, fue la irrupción del turismo deportivo como tema central de agenda. El Foro Internacional de Turismo Deportivo puso sobre la mesa algo que hasta hace pocos años era una curiosidad de nicho y hoy se transformó en una de las principales líneas de crecimiento del sector: la capacidad de los grandes eventos deportivos para mover viajeros, ocupar hotelería y generar impacto económico en las ciudades sede.

El encuentro reunió a especialistas en gestión deportiva, organización de grandes eventos y desarrollo territorial, con la participación de un directivo del área de Miembros Afiliados y Colaboración Público-Privada de ONU Turismo entre los expositores internacionales. Pero lo que le dio color y calor humano a la jornada fueron dos nombres que la mayoría de los visitantes reconoció al instante: Magui Aicega, excapitana de Las Leonas y campeona mundial de hockey sobre césped, y Luis Scola, CEO de Pallacanestro Varese y una de las figuras más queridas del básquet argentino de las últimas dos décadas. Ambos compartieron su mirada sobre el liderazgo, la gestión de equipos y el vínculo cada vez más estrecho entre el deporte de alto rendimiento y el turismo, en una charla que funcionó como puente entre dos mundos que, hasta hace poco, casi no se cruzaban en una misma agenda.

Una recorrida con peso político y una feria que sigue siendo de negocios

Como viene sucediendo edición tras edición, la feria también recibió la visita de una comitiva de legisladores nacionales que recorrió los pabellones acompañada por representantes del sector privado del turismo, entre ellos las cabezas de las principales cámaras y federaciones empresarias del rubro. Más allá del gesto protocolar, la recorrida sirvió para poner en agenda pública algo que el propio sector viene reclamando desde hace tiempo: la necesidad de sostener políticas de largo plazo que acompañen el crecimiento que estas cifras de asistencia parecen confirmar año tras año.

Pero si algo distingue a FIT del resto de los grandes eventos turísticos de la región, es que nunca dejó de ser, en el fondo, una feria de negocios. A lo largo de las cuatro jornadas se dictaron más de 150 charlas distribuidas en cinco auditorios, y las herramientas de vinculación comercial volvieron a superar sus propios números: la iniciativa Visit Argentina Business Hub concentró 4.142 citas concertadas entre profesionales durante los dos días centrados en el trade, mientras que la plataforma FIT B2B recibió 9.348 solicitudes de reunión. Son números que ubican a la feria porteña entre los encuentros de generación de negocios más activos de todo el continente.

El lugar de FIT en el mapa de las grandes ferias de la región

La comparación con sus pares regionales ayuda a entender por qué FIT ocupa un lugar tan particular en el calendario turístico latinoamericano. La Vitrina Turística de Anato, que se realiza cada año en Bogotá, cerró su última edición con cerca de 52 mil visitantes, prácticamente todos ellos profesionales del sector. La WTM Latin America, que se celebra en San Pablo, convocó a poco más de 29 mil participantes, también en un formato pensado casi exclusivamente para el trade. Ambas son ferias de peso real en la región, pero comparten una misma lógica: son encuentros de negocios puertas adentro, con escasa o nula apertura al público general.

FIT, en cambio, construyó desde hace treinta años un modelo híbrido que no tiene un equivalente de esa escala en ningún otro punto de América Latina: dos jornadas abiertas al público masivo, donde cualquier persona puede acercarse a googlear su próximo destino, sacarse fotos con las delegaciones internacionales y hasta comprar un paquete con descuento en el momento, y otras dos jornadas reservadas exclusivamente para el trade, donde se cierran las rondas de negocios que después se traducen en asientos vendidos, habitaciones reservadas y convenios entre destinos. Esa combinación explica, en gran parte, por qué la cifra total de visitantes de FIT multiplica varias veces la de ferias tan relevantes como Anato o WTM Latin America: no está compitiendo por el mismo público, sino sumando dos públicos que en otras ferias de la región directamente no se cruzan bajo el mismo techo.

Lo que viene

Con el cierre de esta edición aniversario, la organización ya confirmó fecha para el próximo encuentro: del 2 al 5 de octubre de 2027, otra vez en Buenos Aires. Si la curva de crecimiento de la última década se sostiene, la trigésima primera edición debería tener la difícil tarea de superar un número que hoy parece, con toda justicia, difícil de igualar. Pero si algo demostró FIT en sus tres décadas de historia, es que cada vez que la vara parece tocar un techo, la feria encuentra la forma de correrla un poco más arriba.

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