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10 septiembre, 2026
Argentinos quieren conocer destinos turísticos probando la gastronomía local

Comer para entender un lugar: la nueva brújula gastronómica del viajero argentino

Cuando un argentino arma sus vacaciones, la comida dejó de ser un simple trámite entre excursión y excursión. Un estudio de Booking.com realizado entre 800 viajeros del país confirma un giro de fondo en la manera de viajar: la gastronomía se convirtió en una de las principales puertas de entrada a la identidad de un destino, y esa búsqueda de autenticidad le gana, por lejos, a la sofisticación.

El dato que resume todo el fenómeno es contundente: el 51% de los viajeros argentinos prioriza comer en restaurantes locales y auténticos, esas joyas ocultas que permiten conocer una ciudad o una región por fuera de los circuitos turísticos más convencionales. La comida, para este perfil de viajero, ya no funciona como un servicio complementario del viaje, sino como una experiencia con capacidad propia de generar consumo, extender estadías y sumar valor a la propuesta de destinos, hoteles, agencias y operadores turísticos.

Bodegas, mercados y sabores típicos: el mapa de lo que buscan los argentinos

Después de los restaurantes locales, el interés se concentra en experiencias productivas y de origen. El 47% de los viajeros argentinos quiere visitar una cervecería, una bodega o una cafetería local durante su viaje, mientras que un 44% muestra interés por recorrer mercados y otro 44% busca probar los platos típicos por los que un destino es reconocido.

La comida callejera también gana terreno: el 43% de los encuestados busca puestos, food trucks o propuestas de street food, reforzando la idea de que conocer un lugar implica acercarse a sus hábitos y sabores cotidianos. Incluso un espacio tan alejado de la postal turística tradicional como el supermercado despierta curiosidad: un 37% quiere recorrerlos para entender cómo consumen los residentes de cada destino. A esto se suma un 29% que elige llevarse productos gastronómicos como souvenir, extendiendo la experiencia del viaje mucho más allá de la propia estadía.

Cuando el vino, la cerveza y el café se convierten en producto turístico

El 47% de interés en bodegas, cervecerías y cafeterías abre una lectura estratégica para destinos y prestadores: son activos gastronómicos que ya existen en el territorio y que, bien gestionados, pueden transformarse en productos turísticos comercializables, desde rutas del vino hasta circuitos cerveceros, cafeterías históricas o visitas a productores regionales.

En la Argentina, esa oportunidad atraviesa geografías y segmentos muy distintos. El vino ya funciona como motor turístico consolidado en varias provincias, mientras que la cerveza artesanal, el café, la producción regional y las cocinas identitarias todavía tienen mucho margen para diversificar la propuesta urbana y de naturaleza del país. La demanda por experiencias organizadas lo confirma: un 36% de los argentinos quiere sumar food tours a su itinerario, y un 31% busca participar de festivales o eventos gastronómicos durante sus viajes, dos formatos que agencias, operadores receptivos y DMC pueden incorporar cada vez con mayor protagonismo dentro de sus propuestas.

La autenticidad le gana al lujo, sin resignar sofisticación

Uno de los hallazgos más reveladores del estudio aparece al comparar la búsqueda de autenticidad con las experiencias gastronómicas premium. Mientras el 51% prioriza restaurantes locales y auténticos, apenas el 18% señala entre sus preferencias comer en restaurantes de alta gama o especialmente calificados. La brecha se profundiza en otros segmentos: solo el 8% muestra interés en experiencias gastronómicas dentro de resorts de lujo con programas nutricionales personalizados, y apenas un 7% menciona las clases de cocina o los talleres gastronómicos como parte de su viaje.

Esto no significa que el viajero argentino rechace el lujo, ni que su decisión pase únicamente por el precio. Lo que confirma el relevamiento es que, dentro de las motivaciones gastronómicas actuales, la autenticidad pesa considerablemente más que la sofisticación. Jimena Gutiérrez, gerente general de Booking.com para Argentina, sintetizó esta tendencia al señalar que los viajeros argentinos buscan cada vez más vivir la gastronomía desde un lugar cotidiano y genuino, como una forma de conectar con la cultura local.

El efecto redes sociales: uno de cada cuatro viaja detrás de un plato viral

Las plataformas digitales ya empiezan a incidir sobre qué comen los turistas una vez que llegan a destino. El 26% de los viajeros argentinos se siente motivado a probar platos o experiencias gastronómicas que vio previamente en redes sociales, un porcentaje todavía lejos de las preferencias por lo local y lo tradicional, pero que confirma la velocidad con la que una plataforma digital puede instalar un producto, un establecimiento o una receta dentro del recorrido turístico.

El estudio identifica, además, nuevas formas de consumo gastronómico en pleno crecimiento: un 25% busca combinar comida con experiencias de bienestar, otro 25% quiere cocinar con ingredientes locales durante su estadía, un 23% busca compartir comidas con residentes u otros viajeros, y un 22% se inclina por alimentos locales, orgánicos o de origen vegetal. El denominador común de todas estas tendencias es el mismo: la comida cada vez se asocia menos a un establecimiento puntual y cada vez más a una forma de relacionarse con el destino.

El desafío pendiente: convertir lo que ya existe en producto turístico

Para los destinos y las empresas del sector, estos resultados abren una oportunidad que va mucho más allá de los grandes polos gastronómicos ya consolidados. Una feria de barrio, un mercado, una cafetería histórica, una bodega familiar, un productor regional o una receta tradicional pueden convertirse en parte del relato turístico de cualquier ciudad o región, generando actividad económica alrededor de experiencias que, en muchos casos, ya conviven con la vida cotidiana del lugar.

El desafío, entonces, no es crear una oferta gastronómica desde cero, sino identificar la que ya existe, integrarla con otros atractivos del destino, profesionalizar su presentación y facilitar su comercialización a través de agencias, operadores y canales digitales. Los datos de Booking.com confirman una certeza que la industria del turismo gastronómico viene consolidando año tras año: para una parte cada vez más grande de los viajeros argentinos, conocer un destino ya no alcanza solo con recorrerlo. También hay que probarlo.

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