El Gobierno porteño renovó, en el marco del Presupuesto 2027, el beneficio que ya había regido este año. La medida busca sostener a un sector que en el último año y medio acumuló caídas fuertes en pernoctaciones y ocupación hotelera.
La Ciudad de Buenos Aires vuelve a mover una de sus fichas más usadas frente a la crisis del sector turístico: la exención del pago del Impuesto Inmobiliario y la Tasa de Servicios Generales, más conocidos juntos como ABL, para hoteles y restaurantes. El jefe de Gobierno porteño confirmó la medida durante la presentación del Presupuesto 2027, y esta vez el alivio regirá durante los primeros seis meses del año que viene, entre enero y junio de 2027.
No es una idea nueva. Es, en rigor, la repetición de un mecanismo que ya se puso a prueba este mismo año y que el propio Ejecutivo porteño decidió sostener, señal de que, al menos desde el punto de vista oficial, dio el resultado esperado.
Un beneficio que ya tiene antecedente
Durante el primer semestre de 2026, la Ciudad ya había eximido del pago de ABL a hoteles y establecimientos gastronómicos, en una medida impulsada en conjunto por el área de Turismo porteña y el organismo recaudador de la Ciudad. El objetivo declarado entonces fue acompañar a dos rubros considerados estratégicos para el empleo y la generación de divisas en el distrito.
El resultado en números fue contundente en términos de adhesión: más de 4.200 inmuebles del sector llegaron a acceder al beneficio antes de que venciera el plazo para tramitarlo, que originalmente cerraba a fines de marzo y terminó extendiéndose hasta el 30 de abril por la alta demanda de solicitudes.
Por qué el sector necesitaba el respiro
La decisión de repetir la exención no aparece en el vacío. Llega después de un año y medio complicado para la hotelería y la gastronomía porteñas. Entre enero y agosto del año anterior a la primera exención, las pernoctaciones hoteleras habían caído cerca de un 20% respecto del mismo período previo, rondando los 4,5 millones de noches. La ocupación promedio de los hoteles, mientras tanto, se ubicó apenas por encima del 41%, varios puntos por debajo del nivel registrado un año antes.
Ese combo de menos turistas y menos noches vendidas golpeó directamente la estructura de costos fijos de bares, restaurantes y alojamientos, uno de los cuales, el ABL, es justamente el que ahora vuelve a congelarse por seis meses.
Cómo funciona el mecanismo
El esquema que se conoció para 2027 sigue, en líneas generales, la misma lógica que se aplicó este año. Los contribuyentes alcanzados deberán tramitar el reconocimiento de la exención de forma online, a través del sistema de Trámites a Distancia. Para eso hace falta presentar una serie de datos: el número de partida inmobiliaria, el domicilio de explotación inscripto en el Registro de Domicilio de Explotación, la actividad declarada según el nomenclador oficial de actividades económicas y, cuando corresponda, los datos del contrato de locación o comodato y el CUIT del locatario.
Para quienes ya hayan abonado alguna cuota del período alcanzado antes de solicitar el beneficio, lo pagado se descuenta de las cuotas siguientes. Y quienes opten por pagar el año completo por adelantado reciben, como contrapartida, un crédito fiscal que se aplica de manera automática sobre las obligaciones del ejercicio siguiente.
Un mensaje político y también económico
Al anunciar la renovación de la medida, el jefe de Gobierno enmarcó la decisión dentro de una estrategia más amplia: sostener a los actores que, según remarcó, hacen posible que la Ciudad se mantenga activa turísticamente durante todo el año. Detrás de cada experiencia que vive un visitante, señaló, hay miles de trabajadores, comercios y empresas que forman parte de una misma cadena de valor.
Esa cadena incluye no solo a los hoteles y restaurantes directamente beneficiados, sino también a proveedores, personal gastronómico y hotelero, y al ecosistema de servicios que se arma alrededor de la actividad turística porteña, uno de los motores económicos más importantes del distrito.
Qué significa para el visitante y para el destino
Aunque la exención impacta de forma directa en los costos de los establecimientos y no en el precio final que paga el turista, su efecto de mediano plazo apunta a sostener la oferta: menos presión fiscal sobre hoteles y restaurantes puede traducirse en menor cierre de locales, mantenimiento de puestos de trabajo y, eventualmente, una oferta gastronómica y hotelera más estable para quienes visitan la Ciudad.
Buenos Aires viene apostando fuerte a su identidad como destino gastronómico y cultural, con una oferta que incluye miles de locales de comida, cientos de teatros y museos, y una agenda de eventos que se sostiene los doce meses del año. Sostener esa infraestructura en un contexto de consumo retraído es, en definitiva, el objetivo de fondo detrás de este tipo de alivios fiscales.
Lo que queda por confirmar
Resta conocer el detalle final de la resolución oficial para el período 2027, que definirá con precisión los plazos de inscripción y los requisitos exactos para acceder al beneficio, algo que en la edición anterior se fue ajustando sobre la marcha, con al menos una extensión de plazo de por medio. Para el sector, de todos modos, la señal ya está dada: por segundo año consecutivo, la Ciudad decide no cobrar uno de los impuestos de mayor peso en la estructura de costos de hoteles y restaurantes.


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