Con 16 millones de visitantes en 2025, unas diez veces su población, la ciudad dejó de salir a buscar más turistas. This Is Barcelona sugiere a cada viajero barrios, tradiciones y horarios menos saturados según su perfil.
Barcelona recibió 16 millones de visitantes en 2025, un 2,9% más que el año anterior. Para una ciudad de unos 1,7 millones de habitantes, el número se volvió un problema de convivencia, de vivienda y de calle. La respuesta del Consorcio de Turismo de Barcelona consiste en cambiar la pregunta: ya no se trata de cuánta gente llega, sino de quién llega y adónde va.
Una agenda que aprende del viajero
El instrumento es This Is Barcelona, una plataforma web y app con más de mil recomendaciones en más de 30 idiomas. Funciona con la lógica de los servicios de streaming: el usuario elige un perfil (el viajero sofisticado, el que busca pulso urbano, el que llega por primera vez, el que prefiere que le sugieran), y el sistema ajusta las propuestas a partir de lo que navega. También permite filtrar solo lugares sostenibles o accesibles, comprar entradas y armar itinerarios dentro de una cuenta personal.
La promesa más útil para quien viaja es la de los horarios: la herramienta indica cuándo una atracción está más tranquila y dónde queda disponibilidad en eventos muy demandados. Los contenidos los redactaron especialistas locales, con fondos europeos Next Generation.
Menos postal, más ciudad real
En lugar de empujar a todos hacia los mismos monumentos, la plataforma pone en primer plano la agenda cultural, la gastronomía de temporada y las tradiciones catalanas. Hay una sección dedicada a seis de ellas: los castells (torres humanas), la sardana, la calçotada, los gegants i capgrossos, los correfocs y el Tió de Nadal. Incluye hasta consejos de etiqueta, como cuándo conviene bajar la voz.
Según Mateu Hernández, máximo responsable de Turisme de Barcelona, la idea es dejar de promocionar la ciudad en abstracto y seleccionar qué se ofrece y a qué público. En otoño, por ejemplo, la propuesta gastronómica gira en torno a los hongos silvestres y a los restaurantes que los cocinan.
Las medidas que sostienen el discurso
El algoritmo no trabaja solo. La ciudad no renovará las 10.101 licencias de pisos turísticos cuando venzan, en noviembre de 2028. No se abren hoteles en el centro desde hace doce años, y para 2030 se prevé pasar de siete terminales de cruceros a cinco. La tasa turística, hoy de entre 5 y 12 euros por noche según el alojamiento, apunta a 15 euros hacia 2029. Esa recaudación se destinaría a servicios para los vecinos.
En paralelo, el ayuntamiento invierte 300 millones de euros en 27 barrios, además de la renovación de mercados municipales, calles y plazas.
Un techo que no es una ley
Funcionarios municipales hablan de mantener el volumen cerca de los 16 millones anuales, un horizonte plano en lugar de una curva que siga subiendo. Conviene leerlo como una meta de gestión, no como un límite legal que cierre la puerta al llegar a determinado número. Cerca de dos tercios de los viajeros llegan por ocio, y los datos de 2025 muestran que la demanda todavía creció. Lo que se medirá en los próximos años es si estas decisiones logran sostener la cifra y, sobre todo, repartirla mejor entre barrios y temporadas.


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