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28 octubre, 2026
Viajar solo ya no es plan b, en la foto una mujer recorre un imponente lugar de la patagonia Argentina

Viajar solo ya no es plan B: por qué cada vez más gente se anima, qué problemas aparecen y cómo hacerlo bien

Libertad para decidir, tiempo para pensar y ganas de no seguir postergando. El viaje en solitario crece por varias razones, pero también trae costos, miedos y momentos incómodos. Qué dicen los datos y qué conviene saber antes de reservar.

Durante años, viajar solo tenía mala fama. Se asumía que quien lo hacía no tenía con quién ir. Hoy el mapa es otro: gente que elige hacerlo, gente que no encuentra compañía y gente que arma una parte del viaje por su cuenta y otra con familia o amigos. Son tres formas de lo mismo, y conviene distinguirlas.

Por qué la gente viaja sola

Un estudio de tendencias de 2025 sobre viajeros argentinos da una buena foto de las motivaciones:

  • 39% prefiere armar el itinerario con libertad, sin depender de otros.
  • 33% busca tiempo para reflexionar y estar consigo mismo.
  • 21% no quiere alinear sus planes con nadie.
  • 19% cree que es la mejor manera de conocer gente nueva.
  • 12% quiere viajar más seguido que sus posibles compañeros.
  • 10% prefiere decidir a último momento.
  • 9% viaja así después de terminar una relación.

Otro dato interesante: 23% viajaba sin compañía, pero tenía a alguien esperándolo en el destino. Es decir, “solo” no siempre quiere decir solo del todo.

Los números de otros mercados van en la misma línea. En una encuesta a 9.000 viajeros de Europa y Estados Unidos, la libertad fue la razón principal para un 32% de los británicos que viajan solos. Otro relevamiento internacional contó que 39% de los viajeros ya hizo alguna salida sola, que 20% hizo así su último viaje y que otro 35% lo consideraría. Y entre quienes planean viajes de descanso, casi la mitad (48%) suma días solos antes o después de unas vacaciones familiares.

Tres perfiles que conviene no mezclar

El que elige viajar solo. Profesionales que necesitan desconectarse, gente que celebra un logro o que ya no quiere esperar a que coincidan las agendas. Lo que busca es ritmo propio: levantarse tarde, cambiar el plan, quedarse una hora más en un museo.

El que no consigue compañía. Tiene el dinero y los días, pero sus amigos o su familia no. Ahí el viaje existe antes que el vínculo: la persona quiere conocer el destino y no quiere perderse la oportunidad por falta de acompañante. Muchos canalizan esa necesidad con salidas grupales con coordinador, donde la compra es individual pero la experiencia es compartida.

El que viaja solo por tramos. Se toma unos días para sí mismo y después se suma a un viaje en pareja, familia o amigos. Es el perfil que más crece entre quienes no quieren resignar el viaje compartido, pero tampoco los días de calma.

En las salidas grupales para quienes viajan sin compañía, según una empresa que organiza este tipo de viajes, predominan los mayores de 60, con jubilados y gente que maneja sus propios tiempos. Esa es la experiencia de una operadora, no un retrato de todos los viajeros solos. En programas más baratos o con otros destinos, el rango se abre a matrimonios jóvenes y familias.

Cómo se vive: lo bueno de ir solo

Lo primero que cuentan quienes lo hacen es la libertad de decidir sin negociar. Todo pasa por vos: qué comer, a qué hora salir, cuánto tiempo dedicarle a cada lugar.

También cambia la manera de relacionarse. Al no tener quién te resuelva las conversaciones, hablás con locales, con otros viajeros, con el que te sirve el café. Los hostels, los refugios de montaña y las excursiones en grupo chico funcionan como lugares donde conocer gente sin forzar nada.

Hay un segundo grupo de beneficios, más de fondo. En una encuesta a viajeros de varios países, 47% dijo sentirse más capaz después de un viaje solo, y otra consulta ubicó en 28% a quienes aseguran que les subió la confianza y la independencia. Especialistas en psicología mencionan además más seguridad y autoestima, ejercicio de la orientación, la planificación y la atención, y la posibilidad de conocerse mejor: qué te gusta, qué te da miedo, cuánto aguantás.

Un matiz importante: la mayoría de estos datos salen de encuestas donde la gente cuenta cómo se sintió. Sirven para entender motivaciones y percepciones, pero no prueban que viajar solo “te cambie la vida” de manera garantizada. Hay quienes vuelven más seguros y quienes descubren que prefieren la compañía.

Lo que no se cuenta tanto: los problemas

El costo. Viajar solo sale más caro por persona. Muchas habitaciones están pensadas para dos y se cobra un recargo por ocupación individual. Entre las mujeres mayores de 50 consultadas en un relevamiento sobre este tema, 78% lo ve como una barrera, y en otra encuesta, 71% de las mujeres se preocupaba por los costos más altos.

La seguridad. Es la preocupación número uno. Cerca de 41% de los viajeros solos la nombra entre sus mayores dudas, y entre mujeres el porcentaje sube. Además, en una encuesta de 2026, 40% de los viajeros solos dijo priorizar artículos de seguridad al armar el equipaje, contra 34% en 2023. La buena noticia es que la preocupación baja con la experiencia: en una encuesta a viajeras, quienes habían hecho más de diez viajes solas reportaban bastante menos temor que las primerizas.

La soledad. Aparece en alrededor de 12% de los viajeros solos como uno de sus problemas típicos. Convive con otro cansancio menos hablado: tener que repetir las mismas conversaciones de presentación una y otra vez.

La logística. Armar el viaje, elegir alojamiento y estar más atento todo el tiempo pesan más cuando no hay con quién repartir la carga. Cada uno de esos puntos ronda entre 13% y 15% de las quejas en distintos relevamientos.

Las habitaciones compartidas. En los viajes grupales, quienes viajan solos suelen preguntar con quién van a compartir cuarto, si fuma, cómo descansa. Las empresas pueden ofrecer habitación compartida si hay disponibilidad, pero no siempre pueden dar datos del otro pasajero antes de la compra. Mejor aclararlo antes de pagar.

Cómo hacerlo bien: consejos de viajero a viajero

  1. Empezá por algo cercano. Un fin de semana largo en una ciudad con buena oferta de transporte y alojamiento es una prueba ideal.
  2. Elegí bien el alojamiento. Un hostel con espacios comunes o un hotel bien ubicado ayudan a conocer gente sin esfuerzo.
  3. Avisá dónde estás. Compartir la ubicación con alguien de confianza es la medida de seguridad más usada, con cerca de 30% de los viajeros solos que lo hacen.
  4. Pensá en el formato. Si no querés ir totalmente solo, hay salidas grupales con coordinador, recorridos para viajeros sin compañía y viajes pensados para mujeres. Preguntá por el recargo individual antes de comparar precios.
  5. Fijate quién organiza. Antes de pagar un viaje grupal, mirá la trayectoria de quien lo arma, pedí referencias y revisá cómo fueron salidas anteriores. Es una duda frecuente y totalmente razonable.
  6. Dejá espacio para la improvisación. Armar todo al minuto sirve para viajar tranquilo, pero dejar un día sin plan suele traer las mejores historias.

Dónde animarse en Argentina

Hay varios destinos que funcionan bien para viajar solo. Buenos Aires combina cultura, gastronomía y transporte. Córdoba suma sierras y vida universitaria. Salta y la Quebrada de Humahuaca ofrecen paisaje y mucho circuito de excursiones. Bariloche y el sur atraen a muchos viajeros solos, y es fácil cruzarse con gente en hostels y refugios. En todos conviene tomar las precauciones habituales: cuidar pertenencias en lugares concurridos, usar transporte confiable de noche y avisar tus movimientos.

Una decisión más, no una prueba de valentía

Viajar solo no es mejor ni peor que viajar acompañado. Es otra forma de viajar, con ventajas claras y costos reales. Si tenés ganas, sacá tu primer pasaje a un destino cercano y averiguá cómo funciona. Lo peor que puede pasar es descubrir que preferís ir con gente. Lo mejor, que no vuelvas a esperar a nadie para conocer ese lugar al que siempre quisiste ir.

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