Armaste la travesía con tiempo, estudiaste el relieve y descargaste el track. Llegás al punto de partida, sin señal y con el aparato en la mano, y el archivo no abre. Pasa más seguido de lo que parece, y casi siempre el problema es el mismo: la extensión. GPX, KML y KMZ guardan información parecida, pero no sirven para lo mismo ni los lee cualquier equipo.
GPX: el formato que entiende casi todo
GPX es la sigla de GPS Exchange Format, un estándar abierto que nació a comienzos de los 2000 para intercambiar datos entre dispositivos y programas. Es un archivo de texto, liviano, que guarda lo esencial: coordenadas, altitud, hora y puntos de interés. Distingue además entre track (el recorrido real, punto por punto), ruta (una secuencia de puntos para seguir) y waypoint (un lugar puntual, como un refugio, un vado o una fuente de agua).
No tiene adornos visuales, y por eso funciona tan bien. Los GPS de mano tradicionales, como los Garmin eTrex, GPSMap o Montana, trabajan con GPX. Lo mismo vale para los relojes deportivos de montaña y para casi todas las aplicaciones de navegación outdoor. Si tuvieras que quedarte con un solo formato para el día de la salida, es este.
La contra es que se ve plano. No guarda colores de línea, fotos ni comentarios largos, así que para estudiar la ruta con otras personas no es lo más cómodo.
KML: pensado para mirar, no para navegar
KML (Keyhole Markup Language) se hizo conocido de la mano de Google Earth. Funciona más como un lenguaje de presentación: permite pintar líneas de distintos colores, ordenar carpetas, escribir descripciones y asociar imágenes a un punto. Es ideal para planificar en la computadora, ver el relieve en 3D y compartir una propuesta de recorrido con el grupo.
El inconveniente aparece al pasarlo al terreno. Un GPS Garmin no lo carga directamente: primero hay que convertirlo a GPX, algo que se resuelve en segundos con el programa del fabricante o con cualquier conversor online.
KMZ: el KML en una valija
KMZ es el mismo KML comprimido en un archivo ZIP. Así puede llevar adentro íconos, imágenes y capas superpuestas sin que el peso se dispare. Conviene cuando el recorrido incluye material visual, por ejemplo la foto de un cruce difícil o una capa con la traza de un sendero poco marcado. Abre bien en Google Earth y en muchas aplicaciones, pero hereda la limitación del KML: los equipos dedicados, como los GPS de mano, no suelen aceptarlo sin conversión.
Qué usar según el dispositivo
GPS de mano y relojes outdoor. GPX, sin discusión. En los relojes Garmin, el track se carga desde Garmin Connect, que además acepta otros formatos pensados para actividades, como TCX o FIT.
Celular Android o iPhone. Acá la respuesta depende más de la aplicación que del sistema operativo. Programas como Wikiloc, Gaia GPS u OruxMaps leen GPX sin problemas, y muchos aceptan también KML y KMZ. Pero no todas lo hacen igual, y los archivos complejos pueden fallar según la app. Lo más seguro es exportar el recorrido en GPX y reservar KML o KMZ para visualizarlo en Google Earth.
Planificación en casa. KML o KMZ, porque permiten ver el terreno con más detalle y compartir anotaciones.
Una regla simple para no equivocarte
Pensá en dos momentos. Antes de salir, mientras estudiás la ruta, usá el formato que más te ayude a verla: KML o KMZ. Cuando armás la mochila, exportá la versión final en GPX y cargala en todos los dispositivos que vayas a llevar. Es el lenguaje común que prácticamente todos los equipos entienden.
Antes de salir, estas cinco comprobaciones
- Abrí el archivo en el dispositivo real, en tu casa. Si falla ahí, mejor enterarse con wifi.
- Descargá los mapas para uso sin conexión. Un track sin cartografía de fondo te dice por dónde ir, pero no qué hay alrededor.
- Simplificá tracks muy pesados o con demasiados segmentos. Algunos equipos, sobre todo los más antiguos, se complican con archivos grandes o con muchos tracks cargados a la vez.
- Cargá los waypoints críticos. Aguadas, refugios, desvíos y puntos de escape pesan poco y pueden definir una decisión.
- Llevá un respaldo. Una carta impresa y una brújula no necesitan batería.
La tecnología GPS ayuda muchísimo en una salida de trekking, 4×4 o kayak, pero solo si el archivo se abre cuando hace falta. Elegir bien el formato es un paso mínimo que ahorra más de un susto.


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