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26 octubre, 2026
Titanosaurios en la Patagonia Argentina hace 68 millones de años

El titanosaurio que esperó 20 años en un museo de Río Negro y la ruta de gigantes que convierte a la Argentina en capital del turismo paleontológico

Un estudio reciente reconstruyó la vida de un dinosaurio de 68 millones de años hallado cerca de Lamarque. Es una buena excusa para recorrer los museos, parques y sitios con huellas que hacen de la Argentina uno de los destinos más sólidos del mundo para ver dinosaurios.

A veces los grandes hallazgos no están bajo tierra, sino en el estante de un museo. Un titanosaurio excavado entre 2008 y 2012 en Cerro Salamanca, cerca del paraje Bajo Santa Rosa y de Lamarque, en Río Negro, pasó casi dos décadas guardado en el Museo Paleontológico Municipal Héctor “Tito” Cabaza. Un proyecto iniciado en 2024 volvió a revisarlo y los resultados se publicaron en 2026 en el Journal of Vertebrate Paleontology.

Lo que contó el fósil

Las campañas fueron obra de jóvenes investigadores de la Universidad Nacional del Comahue y el CONICET. Además de huesos de dinosaurio, recuperaron restos de peces, tortugas, cocodrilos y reptiles voladores. Del titanosaurio quedaron costillas, vértebras de la cola, huesos del pecho, dedos de las patas delanteras, dientes y dos peronés de casi un metro cada uno.

Con esos datos, el equipo estimó que el animal medía entre 15 y 20 metros de largo y unos tres metros de altura a la cadera. Vivió hace entre 67 y 68 millones de años, en el Cretácico final, poco antes de la extinción masiva de hace unos 66 millones. Un diente de nueve centímetros, mucho más grande que los hallados a su alrededor, mostró un desgaste compatible con una dieta de hojas duras y ramas. Los cortes microscópicos del hueso indican que el ejemplar era adulto y de edad avanzada. La especie exacta no pudo determinarse.

El trabajo forma parte de la iniciativa El fin de la era de los dinosaurios, vinculada a National Geographic, que revisa colecciones de museos del país para reconstruir cómo eran las comunidades de dinosaurios y plantas patagónicos antes del impacto del meteorito. Las piezas están registradas en el museo de Lamarque con las siglas MML-PV-1031 y MML-PV-1032.

Por qué importa para el viajero

El episodio muestra algo que el turismo paleontológico argentino viene demostrando: los museos locales son laboratorios abiertos, no depósitos. Y la Argentina tiene una red de ellos que pocos países pueden igualar. Estos son los núcleos para armar un itinerario.

Neuquén: la Ruta de los Dinosaurios

Es el circuito más completo. En Villa El Chocón, el Museo Ernesto Bachmann exhibe los restos originales del Giganotosaurus carolinii, uno de los mayores carnívoros conocidos, descubierto por Rubén Carolini en 1993. A pocos pasos, el Museo de Sitio Las Huellas permite caminar por pasarelas sobre pisadas del Cretácico y activar con un código QR un Giganotosaurus en realidad aumentada.

A unos 85 kilómetros, ya en Plaza Huincul, el Museo Carmen Funes guarda al Argentinosaurus huinculensis, uno de los animales terrestres más grandes que se conocen, y los restos del Mapusaurus roseae, hallados en un conjunto de al menos siete ejemplares que sugiere que algunos carnívoros gigantes se movían en grupo. Cutral Có suma dioramas del paisaje patagónico y el proyecto Dino, un parque educativo a cielo abierto. En la capital provincial están el Parque Cretácico y el museo de la Universidad del Comahue, y en el complejo del lago Barreales hay circuitos educativos y trabajo de campo con paleontólogos.

Chubut: el gigante de Trelew

El Museo Paleontológico Egidio Feruglio tiene como pieza central la reconstrucción del Patagotitan mayorum, un titanosaurio de unos 37 metros hallado en 2010 en la estancia La Flecha, tras el aviso de un peón rural. Se recuperaron más de 150 huesos. El recorrido permite pasar bajo el esqueleto y mirar de cerca un fémur original de más de dos metros. También se ofrecen visitas “backstage” al laboratorio y a la colección, con acompañamiento científico.

San Juan y La Rioja: la era anterior

Ischigualasto, a 330 kilómetros de la capital sanjuanina, conserva un registro del Triásico con rocas de entre 231 y 225 millones de años, el momento en que aparecieron los primeros dinosaurios. Allí se halló el Herrerasaurus, nombrado por el baqueano que lo encontró en 1959. Del lado riojano, Talampaya ofrece el Sendero Triásico, de 250 metros, con 16 réplicas a escala real. Ambos parques son Patrimonio de la Humanidad desde el año 2000.

Otros puntos de la red

El Museo Argentino de Ciencias Naturales, en Buenos Aires, y el museo paleontológico de Bariloche completan una oferta que permite combinar ciencia con paisaje, desde la Patagonia hasta Cuyo.

Cómo organizar una escapada paleontológica

  • Combinar por regiones. Con dos o tres días alcanza para El Chocón, Plaza Huincul y Cutral Có. Trelew pide otro tramo, y el eje Ischigualasto-Talampaya funciona bien dentro de un viaje por San Juan y La Rioja.
  • Consultar horarios y modalidades de visita. Muchos museos municipales cambian de horario según la temporada, y las visitas especiales requieren reserva.
  • Sumar los museos chicos. Allí es donde hoy se están haciendo hallazgos, y donde la historia detrás de cada pieza suele contarla gente de la zona.
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