El Circuito Turístico Minero San Máximo–La Amarga suma miradores sobre una salina de tonos rosados, visitas a un yacimiento activo y un protocolo para recorrerlo con seguridad, a pocos kilómetros de Puelches y Gobernador Duval.
La Pampa sumó una nueva propuesta para quienes buscan paisajes distintos a los de siempre. El Gobierno provincial inauguró el Circuito Turístico Minero San Máximo–La Amarga, un recorrido que une naturaleza, producción y conocimiento en uno de los escenarios más singulares del centro del país: sus salinas.
El nuevo circuito se ubica cerca de Puelches y Gobernador Duval. San Máximo queda a unos 35 kilómetros al sur de Puelches, localidad que ocupa el centro geográfico de la Argentina, y pertenece al ejido de Gobernador Duval. Su cercanía con las sierras y con el Parque Nacional Lihué Calel permite integrarlo con otros atractivos de la región.
Qué se puede ver
La visita lleva hasta un mirador desde el que la salina se aprecia en toda su dimensión. Su color rosado, que cambia con la luz y el clima, se combina con la geología del lugar y con la actividad minera para ofrecer una imagen poco habitual en la provincia. Desde ahí, el recorrido continúa por sectores del yacimiento y se completa con el mirador de la laguna La Amarga.
La explotación de sal en San Máximo comenzó en la década de 1970 y forma parte de la historia económica y social de Puelches y Gobernador Duval. Hoy trabajan en la zona las salineras Plaza, Dos Anclas, Sal Aurora y San Máximo SA.
Un séptimo circuito para mostrar otra cara de La Pampa
Con esta incorporación, la provincia llega a siete circuitos mineros, desarrollados en conjunto por las secretarías de Turismo y de Energía y Minería. La idea es acercar al público los recursos naturales, la actividad productiva y la historia de las comunidades que crecieron alrededor de ellos.
El secretario de Turismo, Saúl Echeveste, planteó que estas experiencias muestran que La Pampa, además de ser agrícola y ganadera, también es una provincia minera con mucha historia. Destacó el trabajo conjunto entre el Gobierno provincial, los municipios de Puelches y Gobernador Duval y las empresas salineras, y señaló que esa articulación permite potenciar el desarrollo local al integrar minería y turismo.
El director de Minería e Inspecciones, Cristian Buss, habló del circuito como una forma de abrir a los visitantes el corazón salinero de la provincia. Dijo que San Máximo es producción y trabajo, pero también paisaje, historia e identidad, y que el objetivo es que quien llegue pueda entender el vínculo entre estos recursos y las comunidades que viven de ellos.
La iniciativa forma parte de la política pública que impulsa el gobernador Sergio Ziliotto para poner en valor los recursos naturales y las actividades turísticas mediante el trabajo conjunto entre áreas, con el objetivo de fortalecer el desarrollo productivo, educativo y cultural.
Guías capacitados y un protocolo de visita
Durante la inauguración se realizó una capacitación para guías de sitio y para personas interesadas en conocer y transmitir los valores naturales, geológicos y productivos de la zona. La propuesta busca dejar herramientas locales para acompañar las visitas y abrir nuevas oportunidades de trabajo ligadas al turismo.
Luego se hizo el primer recorrido oficial, con autoridades provinciales, representantes de ambas localidades, la empresa provincial Pampetrol y las compañías productoras de sal. En esa jornada también se entregó a las guías habilitadas y a las empresas un protocolo para las visitas guiadas en yacimientos salinos. Establece pautas de seguridad y de protección ambiental para que la actividad turística y la productiva puedan convivir.
Un reclamo en medio de la fiesta
La inauguración tuvo además un mensaje político. Echeveste aprovechó la ocasión para visibilizar el reclamo al Gobierno nacional por el estado de deterioro de las rutas nacionales, que describió como corredores turísticos estratégicos. Para un circuito que depende de que los visitantes puedan llegar por tierra, el estado de los caminos es un factor central.
Cómo pensar la visita
- Combinar con Lihué Calel: la cercanía del parque nacional permite armar una escapada de dos días con sierras, naturaleza y salinas.
- Contratar guías habilitados: al tratarse de un yacimiento en actividad, el recorrido se hace con acompañamiento y siguiendo el protocolo.
- Consultar el estado de las rutas: conviene verificar las condiciones antes de salir, sobre todo en las rutas nacionales de acceso.
- Elegir bien el horario: la luz de la mañana y del atardecer realza los tonos rosados de la salina.
El nuevo circuito se suma a la propuesta de las Salinas Pampeanas y refuerza una idea: en el centro del país, la sal, el cielo y la inmensidad también cuentan una historia que vale la pena recorrer.


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