Nueva York le dio un vuelco al modo en que millones de turistas recorren sus grandes íconos cada año. El New York CityPASS, el clásico pase de entradas combinadas que existe desde hace casi tres décadas, se renovó de manera integral: sumó nuevas atracciones, ganó flexibilidad y, algo poco habitual en un producto turístico de esta escala, bajó su precio. El objetivo declarado detrás de estos cambios es simple pero contundente: darles a los viajeros mucho más control sobre cómo arman su propia experiencia en la ciudad.
Un formato mucho más libre: elegí 5 entre 10
La gran novedad estructural del pase es su nuevo esquema de elección. En lugar del formato más rígido de ediciones anteriores, el New York CityPASS renovado permite elegir cualquier combinación de cinco atracciones dentro de una selección cuidadosamente curada de diez experiencias destacadas de la ciudad. Esa libertad de armado es, en los hechos, el cambio más significativo del relanzamiento: ya no hay que resignarse a un combo prearmado que quizás no encaje con los intereses de cada viajero, sino que cada turista puede diseñar su propio recorrido según lo que realmente le interese ver.
La oferta completa de atracciones incluidas en el pase es la siguiente:
- Mirador del Empire State Building
- Museo Americano de Historia Natural
- Mirador Top of the Rock
- Museo y Memorial del 11-S (9/11 Memorial & Museum)
- Acceso a la Estatua de la Libertad y ferry oficial a Ellis Island
- Cruceros turísticos Circle Line
- Museo Intrepid
- Museo Guggenheim
- Mirador y experiencia inmersiva Edge (Edge Observation Deck & Immersive Experience)
- Museo Whitney de Arte Estadounidense (Whitney Museum of American Art)
Las dos últimas son, precisamente, las incorporaciones más recientes a la lista, y ambas aportan algo que el pase no tenía hasta ahora.
Edge: de mirador tradicional a experiencia multisensorial
Ubicado en Hudson Yards, Edge no es un mirador cualquiera: es el más alto, tanto en sus espacios interiores como exteriores, de todo el hemisferio occidental, suspendido a más de 335 metros sobre Manhattan. Desde ahí, los visitantes pueden pisar un piso de cristal, asomarse a la ciudad a través de paredes de vidrio inclinadas, sentarse en los asientos panorámicos Skyline y disfrutar de vistas de 360 grados que abarcan los cinco distritos de la ciudad y más allá.
Tras una renovación integral de sus espacios interiores, Edge dejó de ser un simple mirador para convertirse en una experiencia inmersiva de principio a fin: nuevas instalaciones permanentes envuelven al visitante en luz, color, reflejos y movimiento desde el momento en que llega hasta que asciende a la plataforma de observación, con una propuesta que cambia según la hora del día y la estación del año. Entre sus puntos más destacados aparecen el caleidoscopio más grande de Nueva York, la sala infinita Pulse —con 450 esferas luminosas—, los 260 espejos giratorios del espectáculo de luces Reflections, y una Crystal Cave repleta de cristales gigantes y coloridos. La experiencia se completa con una propuesta gastronómica renovada a cargo de Tao Group Hospitality, uno de los grupos de hospitalidad y alta gastronomía más reconocidos a nivel mundial.
Whitney: arte estadounidense en el corazón del Meatpacking District
La otra gran incorporación es el Whitney Museum of American Art, ubicado en el vibrante barrio de Meatpacking District. El museo es reconocido mundialmente por su colección de arte estadounidense de los siglos XX y XXI, con obras de artistas tan influyentes como Edward Hopper, Georgia O’Keeffe y Andy Warhol, entre las que se destacan piezas emblemáticas como “Early Sunday Morning” de Hopper, “Summer Days” de O’Keeffe y “Green Coca-Cola Bottles” de Warhol.
Más allá de su colección permanente, el Whitney presenta exposiciones temporarias de algunos de los artistas contemporáneos más célebres de la actualidad, y ofrece amplias terrazas al aire libre con vistas al río Hudson y al High Line, uno de los paseos elevados más fotografiados de la ciudad. La combinación entre arte, arquitectura y paisaje urbano convierte a la visita en una experiencia museística genuinamente neoyorquina.
Menos precio, misma flexibilidad de nueve días
Además de sumar atracciones y flexibilidad, la actualización del pase llegó acompañada de una reducción de precio, un movimiento poco frecuente en un mercado donde los valores de las entradas turísticas suelen moverse en una sola dirección. El New York CityPASS actual tiene un valor de 154 dólares para adultos y 129 dólares para niños, y mantiene una de sus características más valoradas: es válido durante nueve días consecutivos a partir del primer uso, lo que le permite a cada viajero organizar su recorrido al ritmo que prefiera, sin la presión de tener que completar todo en 48 o 72 horas.
Todo desde el celular: la app My CityPASS
Las entradas se entregan en formato digital, vinculadas a la aplicación My CityPASS, que centraliza toda la experiencia de uso: acceso a los tickets, posibilidad de reservar y modificar horarios, indicaciones de acceso para cada atracción y notificaciones útiles durante toda la estadía, incluyendo ofertas especiales e información práctica para planificar cada jornada. Es, en los hechos, un compañero de viaje integral que reemplaza a los antiguos talonarios de papel.
Megan Allen, presidenta y directora ejecutiva de City Pass, Inc., explicó que estas actualizaciones buscan darles a los viajeros mayor control sobre cómo experimentan la ciudad, y remarcó que la combinación de un formato totalmente flexible, nuevas atracciones y un precio más accesible convierte al pase en una opción de mayor valor para cualquier tipo de visitante, ya sea que busque vistas panorámicas, arte de nivel mundial, monumentos históricos o instituciones culturales.
Un clásico que se renueva para seguir siendo relevante
Con casi tres décadas de trayectoria, el New York CityPASS se ganó un lugar de confianza entre los turistas que visitan la ciudad, gracias a una combinación de comodidad, ahorro y acceso preferencial a las atracciones más demandadas, muchas de las cuales suelen tener filas de varias horas para quienes compran la entrada de forma individual. Con esta renovación, que suma dos experiencias de alto perfil como Edge y el Whitney, reduce el precio y flexibiliza por completo la elección de atracciones, Nueva York confirma que sigue apostando fuerte a su industria turística, facilitándoles a los visitantes de todo el mundo —incluidos los cientos de miles de argentinos que eligen la ciudad cada año— diseñar el recorrido que mejor se adapte a sus propios intereses.


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