La primavera invita a descubrir otra cara de la provincia de Buenos Aires: viñedos, bodegas boutique, olivares, aceites de oliva, gastronomía regional y experiencias sensoriales se combinan en una agenda que recorre distintos destinos bonaerenses.
La llegada de septiembre no solo anuncia el comienzo de la primavera. También abre una excelente oportunidad para salir a descubrir los paisajes productivos de la provincia de Buenos Aires y acercarse a dos actividades que vienen ganando protagonismo dentro del turismo gastronómico: el enoturismo y el oleoturismo.
Durante este mes, distintos establecimientos de la provincia proponen recorridos por viñedos y olivares, degustaciones, catas, almuerzos, maridajes, experiencias sensoriales y encuentros con productores. La agenda forma parte de las propuestas vinculadas a Vinos Buenos Aires y la Ruta del Olivo, dos circuitos que permiten conocer el territorio bonaerense desde sus sabores, sus paisajes y las historias de quienes producen.
La particularidad de estas propuestas está en que el visitante no se limita a probar un vino o un aceite: puede conocer cómo se produce, quiénes están detrás de cada emprendimiento, cuáles son las características del territorio y cómo esos productos se integran con la gastronomía local.
Una primavera para viajar entre viñedos y olivares
El mapa del enoturismo bonaerense se extiende mucho más allá de los destinos tradicionalmente asociados con el vino. Desde Berisso y Brandsen hasta Tandil, Tornquist, Junín, Luján, Zárate, Punta Alta y el sudoeste provincial, distintas iniciativas muestran que Buenos Aires posee una creciente diversidad de experiencias vinculadas a la vitivinicultura.
A esto se suma el universo del aceite de oliva, especialmente presente en localidades como Adolfo Alsina, Bahía Blanca y Coronel Dorrego, donde los olivares forman parte de paisajes productivos que también comienzan a consolidarse como atractivos turísticos.
El resultado es una propuesta ideal para quienes buscan escapadas de primavera, turismo rural, gastronomía, naturaleza y experiencias auténticas, muchas de ellas a poca distancia de grandes centros urbanos.
Adolfo Alsina: una experiencia sensorial entre olivos
En Colonia San Miguel Arcángel, la Finca Recóndito Olivares propone una experiencia diferente para quienes quieran conocer de cerca el mundo del olivo.
El 12 de septiembre, con horarios a las 9:30 y 15:30, los visitantes podrán realizar un recorrido guiado por el olivar y conocer aspectos relacionados con el cultivo y el proceso de elaboración.
La propuesta incorpora además espacios de bioconstrucción realizados con tierra y materiales naturales, junto con desayunos o meriendas elaborados con productos locales.
Uno de los atractivos particulares es el Olivalatte, una infusión preparada a base de hojas de olivo y leche que se presenta como un producto identitario de la finca. La actividad requiere reserva previa y puede reprogramarse ante condiciones climáticas adversas.
Berisso: vino, viñedos y tradición a orillas del Río de la Plata
Berisso posee una identidad vitivinícola propia y durante septiembre vuelve a ponerla en valor a través de las experiencias de la Cooperativa de la Costa.
Los sábados 12 y 19 de septiembre, a las 11, se realizarán visitas guiadas por los viñedos y por el establecimiento elaborador. El recorrido incluye una degustación de tres vinos acompañados por productos regionales.
El punto de encuentro está previsto en avenida Montevideo y calle 81, en el barrio Los Talas.
Es una alternativa especialmente interesante para quienes desean combinar una escapada cercana con turismo productivo, patrimonio local, gastronomía y vino bonaerense.
Coronel Dorrego: el olivo como identidad y patrimonio
El vínculo entre el territorio bonaerense y el olivo adquiere una dimensión cultural particular en Coronel Dorrego.
El 27 de septiembre, desde las 16, la Capilla Nuestra Señora del Olivo, ubicada en la localidad de Faro, ofrece su misa mensual. El lugar se caracteriza por la presencia de la imagen de la Virgen del Olivo y también contempla visitas guiadas.
La propuesta permite incorporar una mirada diferente al oleoturismo: no solo relacionada con la producción y la gastronomía, sino también con la historia, la cultura y la identidad de las comunidades rurales.
Bahía Blanca: olivares, gastronomía y bienestar
En el entorno rural de Bahía Blanca, septiembre ofrece algunas de las propuestas más completas de la agenda.
En Finca Olivos del Napostá, ubicada en la localidad de Cabildo, los fines de semana se combinan gastronomía, naturaleza y producción olivícola.
La experiencia incluye almuerzo al aire libre, recorrido por el olivar y la almazara y degustación de aceites de oliva virgen extra propios.
La propuesta suma además actividades vinculadas con el bienestar, como yoga, spa, hidroterapia, aromaterapia, reflexología, baños de sonido y de árboles, entre otras experiencias.
Por su parte, Finca Oliva Olivos propone los domingos recorridos por el olivar, explicación del proceso de elaboración y degustación de aceites, complementados con almuerzo o merienda en plena finca.
Son propuestas que muestran cómo el turismo gastronómico está evolucionando hacia experiencias más integrales, donde comer, aprender, descansar y conectarse con la naturaleza forman parte de un mismo viaje.
Brandsen: vino y turismo rural
Para quienes buscan una escapada de fin de semana, Brandsen presenta una combinación particularmente atractiva.
Durante los sábados y domingos de septiembre, la propuesta Vinos y Turismo Rural invita a conocer Estación Gómez mediante una experiencia que combina degustación de vinos y quesos, recorrido por el pueblo rural y almuerzo en un restaurante de campo.
La actividad está organizada por Bodega Hocico Negro y requiere reserva previa.
Aquí el vino funciona como puerta de entrada a una experiencia turística más amplia, donde el paisaje rural, la gastronomía y la historia de los pequeños pueblos bonaerenses adquieren protagonismo.
Las Flores: vinos y arquitectura en una bodega de campo
En el partido de Las Flores, Bodega La Blanqueada propone durante septiembre visitas guiadas los sábados a las 12:30.
El recorrido permite conocer el área de elaboración y una cava construida mediante técnicas de bioconstrucción.
La experiencia se completa con una degustación de dos etiquetas acompañada por un menú de tres pasos, una combinación que convierte la visita a la bodega en una verdadera experiencia gastronómica.
La propuesta requiere reserva previa y puede suspenderse ante lluvia.
Tornquist: vinos frente al paisaje serrano
El sudoeste bonaerense ofrece uno de los escenarios más atractivos para quienes disfrutan del turismo del vino.
En Saldungaray, Bodega Saldungaray recibe visitantes de jueves a domingos y feriados, de 11 a 18, con recorridos guiados por sus instalaciones.
La visita permite conocer el proceso de elaboración, las características del terruño y las tareas relacionadas con el viñedo. También incluye degustación de vinos.
Para quienes buscan profundizar en el mundo del vino, los viernes y sábados se ofrecen catas dirigidas con un taller sensorial de aproximadamente una hora y media, donde se degustan diferentes vinos acompañados por una picada.
El atractivo se potencia por la cercanía con Sierra de la Ventana y los paisajes serranos, generando una combinación especialmente interesante entre naturaleza, gastronomía y vino.
Tandil: una mirada diferente al vino bonaerense
Tandil también forma parte de este mapa enoturístico.
En Bodega Cordón Blanco se realizan visitas guiadas por los viñedos y la bodega, con diferentes alternativas de degustación.
Las experiencias incluyen entre uno y cuatro vinos y tienen una duración aproximada de una hora y media.
La propuesta representa otra forma de descubrir Tandil, un destino tradicionalmente asociado a sus sierras, sus quesos y su gastronomía, pero que también está desarrollando una identidad vinculada a la producción vitivinícola.
Junín: dormir entre viñedos
En Junín, Bodega Las Antípodas suma un componente diferencial: la posibilidad de alojarse en contenedores ubicados dentro de la finca.
La experiencia combina alojamiento, charla, recorrido por el establecimiento y degustación de vinos acompañados por fiambres regionales.
Las actividades se realizan los sábados a las 19 y requieren cupos anticipados.
Es una alternativa especialmente atractiva para quienes buscan transformar una visita a una bodega en una escapada de fin de semana completa.
Luján: vino y gastronomía cerca de Carlos Keen
El partido de Luján suma otra propuesta vinculada al turismo del vino.
En el Viñedo y Restó Zaffratelli, ubicado sobre el camino hacia Villa Ruiz y próximo a la estación de Carlos Keen, se ofrecen degustaciones y almuerzos durante sábados, domingos y feriados.
La experiencia contempla la degustación de cuatro vinos acompañados por un bocadito de maridaje y un almuerzo con gastronomía regional.
La ubicación permite además combinar la visita al viñedo con una escapada por Carlos Keen, uno de los pueblos rurales más reconocidos del partido de Luján.
Durante septiembre también están previstas actividades especiales, entre ellas un evento Sunset para el 26 de septiembre.
Punta Alta: conocer el vino desde la microbodega
En Punta Alta, Bodega Sante Vins propone visitas coordinadas previamente a sus viñedos y microbodega.
Los visitantes pueden conocer vinos en elaboración y diferentes etiquetas terminadas, además de participar de eventos especiales.
La propuesta, con cupos limitados y reserva previa, permite acercarse a una escala productiva más pequeña y artesanal, una característica que también forma parte del creciente atractivo del enoturismo bonaerense.
Zárate: una experiencia boutique entre viñedos
En La Florida, Zárate, Labory Wines – Bodega Boutique & Viñedo ofrece una propuesta pensada para quienes buscan una experiencia más personalizada.
Las actividades incluyen visitas guiadas por el viñedo y la bodega, degustaciones, almuerzos maridados, propuestas gastronómicas y experiencias sensoriales.
También se ofrecen picnics entre viñedos, sunsets y alternativas para eventos privados, empresariales y corporativos.
La combinación de vino, gastronomía y paisaje convierte a la finca en una alternativa para quienes buscan turismo de experiencias y escapadas gourmet.
Mucho más que vino y aceite: una nueva forma de recorrer Buenos Aires
Las propuestas de septiembre muestran una transformación interesante del turismo bonaerense.
El visitante ya no busca solamente conocer un destino: quiere vivirlo. Quiere caminar entre viñedos, conocer una almazara, conversar con productores, descubrir cómo se elabora un vino, probar un aceite de oliva virgen extra, disfrutar un almuerzo regional o simplemente contemplar el paisaje.
En ese sentido, el enoturismo y el oleoturismo funcionan como verdaderos articuladores de experiencias.
Además, permiten distribuir los flujos turísticos hacia localidades y zonas rurales que encuentran en la producción local una herramienta para diversificar su economía y fortalecer su identidad.
La primavera aparece así como una excelente excusa para volver a mirar la provincia de Buenos Aires desde otra perspectiva: entre copas, olivares, sabores, pueblos rurales y paisajes que muchas veces están mucho más cerca de lo que imaginamos.
Para quienes quieran planificar una salida durante septiembre, es importante tener en cuenta que muchas de estas experiencias funcionan con reserva previa y cupos limitados, y algunas actividades al aire libre pueden modificarse por condiciones meteorológicas. La agenda oficial de la provincia reúne información actualizada sobre las propuestas.


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