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10 septiembre, 2026
Tres turistas en Mar de Las Pampas, provincia de Buenos Aires, en la Argentina, en septiembre

Septiembre, el mes secreto de los viajeros: ocho escapadas para descubrir la Argentina antes de que llegue la temporada alta

Hay un mes del año que la mayoría de los argentinos subestima a la hora de planificar un viaje, y que quienes conocen el oficio del turismo consideran, en cambio, una auténtica oportunidad. Septiembre no es verano, no es invierno y tampoco coincide con esos fines de semana largos en los que todo el país parece salir de vacaciones al mismo tiempo. Es, en cambio, un momento bisagra: días que empiezan a estirarse, clima amable, menos multitudes y tarifas mucho más convenientes que las de la temporada alta.

Ese fenómeno tiene, incluso, nombre propio dentro de la industria: Spring Break. Y en un país tan extenso y diverso como la Argentina, ese “descanso de primavera” puede vivirse de ocho maneras completamente distintas, sin necesidad de cruzar una frontera.

Un país, ocho formas de vivir la primavera

Lo que distingue a este momento del año es, precisamente, la posibilidad de elegir experiencia por sobre destino. ¿Mar y spa? Mar del Plata. ¿Bosque y playa al mismo tiempo? Mar de las Pampas. ¿Una escapada de bienestar cerca de Buenos Aires? San Antonio de Areco. ¿Naturaleza y laguna en familia? Chascomús. ¿Sierras y jacuzzi en pareja? Traslasierra. ¿Historia y gastronomía a pie? Salta. ¿Selva y uno de los grandes espectáculos naturales del país? Iguazú. ¿Todavía no querés despedirte de la nieve? Ushuaia. En septiembre, Argentina permite pasar de la playa a la montaña, del bosque a la selva y de las sierras a la nieve, sin que ninguna de esas experiencias compita por las mismas fechas ni por los mismos precios.

Chascomús: primavera en familia frente a la laguna

A solo 120 kilómetros de Buenos Aires, la laguna de Chascomús y sus extensos parques ofrecen un escenario ideal para una escapada corta con niños. Los complejos hoteleros de la zona suelen combinar actividades recreativas para todas las edades con espacios de spa, hidromasajes y sauna, y la llegada de septiembre permite alternar mucho más tiempo al aire libre gracias a los días más largos, sin resignar los momentos de descanso puertas adentro.

Mar del Plata sin el ruido del verano

Descubrir Mar del Plata en septiembre es descubrir otra ciudad. Se puede caminar frente al mar, recorrer su circuito gastronómico y disfrutar de su agenda cultural urbana sin la multitud característica de enero, para luego volver al hotel y disfrutar de una piscina climatizada o una tarde de spa. La ciudad conserva, además, hoteles con más de medio siglo de historia que combinan tradición hotelera con instalaciones de bienestar de varios pisos, ideales para una escapada que combine mar, gastronomía y relax urbano.

Mar de las Pampas: el bosque que cambia de color

Hay un momento del año en que Mar de las Pampas se transforma por completo: la primavera devuelve el protagonismo al bosque, los días invitan nuevamente a caminar entre los pinos y la playa puede disfrutarse desde una perspectiva muy distinta a la del verano. Los aparts boutique de la zona, a metros del mar y a pasos del centro comercial, suelen combinar la independencia de un departamento con servicios hoteleros de calidad, desayunos artesanales y piscinas climatizadas, ideales para quienes buscan tranquilidad lejos del movimiento de la temporada alta.

San Antonio de Areco: bienestar a poco más de una hora de la Ciudad

No todas las escapadas necesitan un vuelo ni una valija enorme. San Antonio de Areco combina campo, naturaleza, gastronomía tradicional y propuestas de bienestar en un radio muy cercano a Buenos Aires. Spas con sauna seco y húmedo, actividades como yoga y prácticas de respiración, y una gastronomía que recupera los sabores de la cocina de campo, convierten a una escapada de pocos días en una verdadera pausa mental sin necesidad de organizar un viaje largo.

Traslasierra: jacuzzi, terraza y las Altas Cumbres de fondo

Para quienes buscan una escapada exclusivamente en pareja, Córdoba ofrece una de las postales más tentadoras del Spring Break argentino. En la zona de Las Calles, rodeada de bosque autóctono y con vistas hacia las Altas Cumbres, la región de Traslasierra reúne alojamientos con suites de uso exclusivo para adultos, hogar a leña, terrazas privadas y jacuzzis panorámicos, donde el paisaje serrano puede disfrutarse prácticamente sin salir de la habitación. Muchas de estas propuestas son además pet friendly, un plus cada vez más valorado por los viajeros que no quieren dejar a sus mascotas atrás.

Salta: historia y gastronomía para recorrer a pie

Hay destinos que en primavera se disfrutan mejor caminando, y Salta es uno de ellos. Frente a la Plaza 9 de Julio, el corazón histórico de la ciudad queda al alcance de una caminata: museos, iglesias, arquitectura colonial, gastronomía regional y peñas folclóricas se concentran en un radio reducido, lo que permite reducir traslados y aprovechar cada jornada al máximo, saliendo a recorrer durante el día y volviendo a caminar por la ciudad ya de noche.

Iguazú: selva, Cataratas y primavera en familia

Puerto Iguazú suma al Spring Break un paisaje completamente distinto al resto del país: vegetación exuberante, clima subtropical y uno de los grandes espectáculos naturales de la Argentina. Septiembre se convierte en una oportunidad ideal para conocer las Cataratas por fuera de los grandes períodos tradicionales de vacaciones de invierno y verano, alternando jornadas de selva y cascadas con tiempo de descanso en familia dentro de complejos hoteleros pensados especialmente para ese equilibrio.

Ushuaia: primavera con nieve todavía a mano

Mientras buena parte del país entra de lleno en modo primavera, Ushuaia juega con otras reglas. Septiembre permite viajar con los días ya alargándose sin perder del todo los escenarios propios de la temporada invernal. Alojamientos ubicados dentro de reservas naturales, rodeados de bosque y montaña y a pocos minutos de la aerosilla del Cerro Martial, facilitan el acceso a caminatas y a las últimas experiencias de nieve del año, combinando primavera, montaña y bosque en una propuesta tan inesperada como atractiva.

Viajar cuando los demás todavía no viajan

El verdadero diferencial del Spring Break argentino no está en un solo destino, sino en el momento elegido. No hace falta esperar a enero, ni al próximo fin de semana largo. Septiembre permite encontrar destinos que recién entran en primavera, hoteles preparados tanto para el disfrute al aire libre como para el descanso puertas adentro, y experiencias completamente distintas según hacia dónde apunte el mapa: mar, bosque, campo, laguna, sierras, ciudades históricas, selva o nieve, para vivir en pareja, en familia o con amigos, cerca de casa o a miles de kilómetros.

Porque, muchas veces, el mejor momento para viajar no es cuando arranca la temporada. Es justo antes.

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