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4 agosto, 2026
Habitación de Hotel, generada por IA.

La inteligencia artificial hace estragos en las reservas de hoteles

La inteligencia artificial revolucionó la manera de mostrar y promocionar alojamientos, pero también abrió una puerta peligrosa: la de las estafas digitales cada vez más sofisticadas y difíciles de identificar. Un estudio de Ipsos difundido la semana pasada encendió una alerta que todo viajero debería tener presente antes de reservar su próximo destino: casi el 70% de los usuarios argentinos no logra distinguir correctamente una imagen de una propiedad generada por IA de una fotografía real, y termina considerándola auténtica.

El mismo relevamiento arrojó otros datos preocupantes: el 82% de los consultados percibe que las estafas digitales son hoy más convincentes que antes, y el 62% considera que la inteligencia artificial las volvió más difíciles de detectar. Lo más llamativo es la brecha entre percepción y realidad: pese a este panorama, el 57% se declaró seguro de poder reconocer un sitio web o un correo electrónico falso, una confianza que las pruebas de identificación desmienten. Esta investigación es exactamente el tipo de evidencia que los potenciales turistas deben tomar en serio: la sensación de “a mí no me engañan” es, según los propios datos, la principal vulnerabilidad.

La tentación del precio bajo, la puerta de entrada al fraude

El contexto económico agrava el riesgo. Cerca del 70% de los argentinos busca reducir gastos en sus próximas vacaciones, y la mitad estaría dispuesta a pagar por transferencia bancaria a cambio de un descuento, uno de los mecanismos más usados por los estafadores para evitar dejar rastro. Otro 23% admitió que reservaría en un sitio desconocido si encontrara una tarifa atractiva. Las redes sociales suman otro factor de exposición: el 46% las usa para planificar viajes y el 22% se muestra más propenso a reservar cuando la oferta es promocionada por un influencer o una celebridad, un terreno fértil para publicaciones engañosas.

Una de cada cinco fotos de hotel, bajo sospecha

El problema no se limita a alojamientos inexistentes. Una investigación conjunta de ABCD Agency y ContentGuard, especializada en autenticidad de imágenes digitales, analizó más de 25.000 fotografías correspondientes a unos 700 hoteles y evaluó en detalle cerca de 4.800 imágenes de destinos turísticos. El resultado: alrededor del 19% de las fotos mostraba indicios de retoque con inteligencia artificial, casi una de cada cinco, con picos que en algunas ciudades superaron el 30%.

Jens Kramosch, experto en deepfakes y fundador de ContentGuard, explicó que la edición de fotos de hoteles no es nueva, pero la IA la llevó a otro nivel: ya no se trata de ajustar color o luz, sino de ampliar espacios, alterar proporciones, eliminar elementos o recrear escenas completas que no existen. Datos de Hotel News Resource coinciden en esa proporción de una de cada cinco imágenes manipuladas en plataformas de reserva, mientras que estudios de Getty Images muestran que el 70% de los viajeros confía más cuando la autenticidad de una imagen está confirmada, una señal clara de hacia dónde debería avanzar la industria.

Guía práctica: cómo un turista puede detectar una foto trucada antes de reservar

Con esta investigación como advertencia, los especialistas recomiendan una serie de chequeos simples pero efectivos antes de confirmar cualquier reserva:

  • Comparar con fotos de huéspedes reales. Las imágenes en reseñas recientes suelen mostrar con mayor fidelidad el tamaño real de los ambientes, el estado de las instalaciones y la distancia efectiva a los principales atractivos.
  • Prestar atención a detalles visuales sospechosos. Colores demasiado intensos, reflejos inconsistentes, objetos deformados, textos ilegibles, repeticiones extrañas o proporciones poco naturales son señales de alerta.
  • Desconfiar de espacios “demasiado perfectos”. Habitaciones artificialmente amplias, grandes angulares exagerados, superficies excesivamente lisas o piscinas con formas imprecisas suelen ser producto de generación o manipulación digital.
  • Hacer una búsqueda inversa de imágenes. Buscar la misma propiedad en distintos sitios permite detectar fotos copiadas de otros alojamientos o diferencias significativas entre plataformas.
  • Cuidar la forma de pago. Utilizar canales seguros, evitar transferencias a cuentas particulares, desconfiar de descuentos atados a decisiones inmediatas y verificar dirección y datos de contacto reales del alojamiento.

La clave está en la actitud crítica, no solo en la tecnología

Para la ONG argentina Faro Digital, prevenir este tipo de fraudes requiere construir una verdadera cultura del cuidado digital. Julia D’Amore Bajos, responsable de Cooperación Internacional de la organización, remarcó que la velocidad, la atención fragmentada y la compulsividad del clic aumentan la exposición de los usuarios, y llamó a formar ciudadanos críticos frente a engaños cada vez más sofisticados.

La posibilidad de generar en segundos una habitación, una piscina o una vista al mar que nunca existieron obliga a todo viajero a revisar sus hábitos de reserva. Comparar fuentes, leer experiencias recientes y desconfiar de las ofertas demasiado tentadoras debería pesar tanto como el precio o la ubicación al momento de decidir dónde alojarse.

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