A 26 kilómetros de Ushuaia, sobre la ladera sur del cerro Krund, el centro de esquí más meridional de Argentina volvió a abrir sus puertas con el inicio oficial de la temporada 2026. La combinación de frentes fríos recientes y un intenso trabajo de maquinistas permitió acondicionar los primeros sectores para recibir a los visitantes, en un año en el que la demanda confirma un patrón que se viene consolidando temporada tras temporada: quienes llegan hasta el Fin del Mundo para esquiar no vienen por una escapada de fin de semana, sino que reservan estadías de entre 4 y 7 días, atraídos por la posibilidad de calzarse los esquís casi inmediatamente después de aterrizar, gracias a la cercanía del cerro con la ciudad.
Un predio pensado para quedarse varios días
La escala del complejo explica, en buena medida, esa tendencia a extender la estadía. Con más de 600 hectáreas esquiables y un recorrido total que supera los 32 kilómetros de pistas, el centro reúne más de 30 pistas de distintos niveles de dificultad, un snowpark, un circuito de ski cross, un sector fuera de pista entre bosques de lengas y una zona especial para principiantes, con base a 195 metros sobre el nivel del mar y una cumbre que alcanza los 1.057 metros. La producción de nieve técnica que incorporó en los últimos años garantiza una base sólida durante toda la temporada, incluso en los tramos con menor acumulación natural, lo que le permite sostener una de las ventanas de esquí más extensas de Sudamérica, desde comienzos de julio hasta fines de septiembre.
Esquí, snowboard y mucho más para quienes no se calzan los esquís
El menú de actividades sobre la nieve va mucho más allá del esquí alpino tradicional. El snowboard, el esquí de fondo, el ski de travesía y los trineos completan la oferta para quienes buscan la adrenalina de deslizarse por la montaña, mientras que una pista de patinaje sobre hielo suma una alternativa distinta dentro del mismo predio.
Pero el complejo también diseñó un circuito pensado específicamente para quienes no esquían. Las caminatas con raquetas de nieve permiten recorrer los bosques de lenga a un ritmo propio, mientras que un pase peatonal habilita el ascenso y descenso por la telesilla del Bosque hasta la Cota 480, un mirador desde el que se puede disfrutar del paisaje nevado sin necesidad de pisar una pista. Las cabalgatas entre la nieve y las excursiones 4×4 por la naturaleza virgen de Tierra del Fuego completan una propuesta que convierte al destino en una opción viable incluso para quienes viajan sin intención de practicar deportes invernales.
Gastronomía de montaña como parte de la experiencia
La propuesta gastronómica del cerro también creció en los últimos años hasta sumar ocho puntos distintos, que van desde la comida rápida hasta la cocina local gourmet. En la base funcionan el restaurante Morada del Águila, especializado en cordero patagónico, y el Alpino Sports Bar, mientras que en altura, en la Cota 480, el Restaurante 480 ofrece la posibilidad de almorzar con vista panorámica sobre el valle. Todos los puntos gastronómicos cuentan con conexión Wi-Fi, pensada tanto para quienes hacen una pausa entre bajadas como para los acompañantes que prefieren esperar con un café o un chocolate caliente mientras el resto del grupo esquía.
Un destino que ya no depende solo del mercado local
El perfil del visitante confirma la proyección internacional que ganó el destino en los últimos años: siete de cada diez turistas son argentinos, pero el 30% restante corresponde a visitantes extranjeros, con una presencia particularmente fuerte de turistas brasileños. La existencia de nueve frecuencias aéreas directas desde San Pablo facilita ese flujo internacional y explica, en parte, por qué la demanda sostenida a lo largo de varios días ya no es una excepción sino la norma en la planificación de quienes eligen esquiar en el fin del mundo.
Entre pistas homologadas por la Federación Internacional de Esquí, bosques nevados para recorrer con raquetas y una oferta gastronómica que se disfruta con el Canal Beagle de fondo, el complejo consolida una propuesta que ya no se piensa solo para esquiadores, sino para cualquier viajero que busque una experiencia de invierno completa en el punto más austral del continente.


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