En el corazón de Buenos Aires, el Museo Casa Carlos Gardel propone una visita que combina arte popular, memoria cultural y una mirada contemporánea sobre una de las figuras más emblemáticas del país. La muestra “Gardel, lo real, lo simbólico, lo imaginario” , del fileteador Jorge Muscia, invita a recorrer casi cuatro décadas de trabajo artístico atravesadas por la fascinación eterna que despierta el Zorzal Criollo.
La exposición despliega un universo visual donde el filete porteño dialoga con el tango, la identidad argentina y la construcción de un mito que sigue vivo. Hay obras que sorprenden por su ingenio y su fuerza estética: una selfie con Gardel, una reinterpretación del Obelisco y homenajes a íconos de la cultura popular que convierten cada pieza en un cruce entre tradición y contemporaneidad.
Lejos de una simple retrospectiva, la propuesta funciona como un recorrido sensible por distintas capas de significado. Muscia organiza su obra a partir de tres registros que atraviesan la figura de Gardel: lo real, vinculado a su muerte trágica; lo simbólico, asociado al nombre propio que condensa nostalgia, tango y argentinidad; y lo imaginario, esa imagen inmortal que el público sigue amando y reproduciendo. En esa tensión entre ausencia y permanencia, la muestra encuentra su mayor potencia.
El resultado es una experiencia que excede lo estrictamente museístico. Quien ingresa a la Casa Gardel no solo se encuentra con obras de fuerte impacto visual, sino también con una narrativa cultural que invita a pensar por qué Gardel sigue siendo, casi un siglo después, una presencia viva en el imaginario colectivo.
Un artista del filete porteño
Jorge Muscia comenzó su formación artística en 1976, con estudios en pintura y escultura en escuelas nacionales de bellas artes. Más tarde se especializó en fileteado porteño junto al maestro León Untroib, profundizando además en distintos lenguajes de las artes populares y ornamentales. Su recorrido se amplió desde 1989 con viajes de estudio por Europa, Asia y América, experiencias que enriquecieron su mirada y consolidaron una obra singular.
A lo largo de su trayectoria, Muscia fue uno de los artistas que más contribuyó a expandir el fileteado más allá de sus soportes tradicionales. Desde la década del 80 hasta hoy, realizó seminarios, conferencias, demostraciones y numerosas intervenciones gráficas y televisivas para difundir esta expresión artística dentro y fuera del país. Su trabajo también se vincula estrechamente con el tango, en una relación estética que lo convirtió en referente de la fusión entre ambas disciplinas.
Una visita con identidad porteña
La muestra puede visitarse en el Museo Casa Carlos Gardel , en Jean Jaurès 735, uno de los espacios culturales más representativos de la ciudad para quienes buscan acercarse al universo gardeliano desde una perspectiva artística y patrimonial. El recorrido se completa con la atmósfera del propio museo, que refuerza el vínculo entre la figura de Gardel, Buenos Aires y la cultura popular argentina.
El horario de visita es de lunes, miércoles, jueves y viernes de 11 a 19, y sábados, domingos y feriados de 11 a 20. Los martes permanecen cerrados. La entrada general tiene un valor de $10.000, mientras que los residentes argentinos y/o extranjeros con DNI abonan $2.000. Los miércoles la entrada es sin cargo para residentes argentinos, y también acceden gratuitamente jubilados, excombatientes de Malvinas, estudiantes universitarios con acreditación, personas con discapacidad con un acompañante, menores de 12 años y grupos de estudiantes de escuelas públicas.
Entre filete, tango y memoria, la propuesta de Muscia ofrece una oportunidad ideal para redescubrir a Gardel desde el arte y dejarse llevar por una Buenos Aires que sigue encontrando en su mito más grande una fuente inagotable de emoción.


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