La temporada invernal también se construye desde los sabores. En Neuquén, la producción regional gana protagonismo como parte de una propuesta turística que combina calidad, territorio e identidad local.
Entre los productos más destacados se encuentra un olivar de Centenario que logró transformarse en una experiencia turística completa. Lo que comenzó como un proyecto agrícola evolucionó hasta convertirse en un establecimiento vinculado al turismo rural y al agroturismo, con una oferta orientada a mostrar de cerca el proceso productivo y la cultura del olivo.
El emprendimiento trabaja con varias variedades de olivos distribuidas en una importante superficie cultivada y elabora aceites de oliva virgen extra de alta calidad. A esa base productiva sumó una experiencia de oleoturismo que permite recorrer el predio, conocer la almazara y participar de degustaciones especializadas.
Con el tiempo, la propuesta fue incorporando otros productos elaborados en el mismo espacio, como mieles y gin de peras, ampliando el vínculo entre producción y turismo. Esa diversificación refuerza el perfil del destino y agrega valor a la identidad gastronómica de la provincia.
La presencia de este tipo de productos en la promoción de la temporada invernal refleja una tendencia cada vez más visible: el turismo ya no se apoya solo en paisajes o actividades, sino también en experiencias vinculadas con los sabores y la producción regional.
Además de su inserción en restaurantes y comercios especializados, el emprendimiento cuenta con presencia comercial fuera de la provincia, lo que demuestra el crecimiento alcanzado por esta combinación entre calidad productiva, desarrollo local y proyección turística.


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