En la costa de Río Negro, donde el Atlántico se encuentra con el paisaje patagónico más austral, Las Grutas se ha consolidado como un destino ineludible para quienes buscan una experiencia de pesca deportiva intensa, diversa y con marco de playa. Alejada de los clásicos circuitos de trucha, esta villa turística convierte cada temporada en una cita para pescadores que buscan buenos piques y escenarios de playa con vistas eternas.
Otoño e invierno: el reinado de la manila
Con la llegada del frío, en Las Grutas todas las miradas se orientan hacia el pejerrey de manila, también conocido como “corno”. Los primeros ejemplares ya han comenzado a aparecer, con tamaños promisorios aunque aún sin grandes cantidades, lo que levanta la expectativa entre los aficionados.
Según especialistas locales, la baja de temperatura debería reducir la presencia de ejemplares juveniles poco valorados (“el blanquito”) y abrir paso a manilas más grandes, que son la verdadera estrella de la temporada invernal. Esta dinámica hace que la costa de Las Grutas se haya convertido en uno de los pocos bastiones de esta especie que, en el litoral bonaerense, ya resulta cada vez más difícil de conseguir.
Las Grutas, puerta de entrada a la pesca marina patagónica
Cuando se piensa en Patagonia, la imaginación suele volar hacia ríos de montaña, lagos profundos y truchas desafiantes. Sin embargo, la costa de Río Negro exhibe un universo marino igual de apasionante, donde Las Grutas se posiciona como un punto de entrada obligado para la pesca deportiva de mar en el sur del país.
Ubicada a poco más de mil kilómetros de Buenos Aires, la villa combina playas de reconocida belleza internacional con una riqueza ictícola sorprendente, incluso para pescadores experimentados. Desde mayo y durante gran parte del invierno, la llegada de las manilas marca el inicio de la gran temporada, con jornadas intensas, buenos tamaños y la emoción de la pesca desde la playa.
Pez gallo, róbalo y variada: un combo ideal
Aunque la diversidad de especies no alcanza el volumen de zonas más tradicionales, la calidad de los piques en Las Grutas convierte cada salida en una experiencia memorable. Uno de los grandes protagonistas es el pez gallo, también llamado elefante o banderita, que ofrece combates espectaculares y es considerado una de las piezas más codiciadas de la costa.
Durante la última temporada estival, la presencia de bagres de mar complicó algo la pesca, pero al avanzar marzo y bajar la temperatura, el pez gallo recuperó protagonismo y volvió a reportar capturas de calidad. Para muchos pescadores, un día de gallos en esta zona compensa la espera.
Además, en el verano surgió un fenómeno curioso: el pique de pequeñas corvinas en número poco habitual, con alrededor de 50 capturas de portes modestos registradas solo en la zona. Un hecho anecdótico, pero que demuestra la riqueza y la variabilidad de la fauna marina que se acerca a la costa.
El róbalo: rey de las restingas
Otro gran protagonista de la pesca en Las Grutas es el róbalo, especialmente en zonas de restingas, donde ofrece luchas duras, bien valoradas desde el punto de vista deportivo. La mejor carnada suele ser la almeja blanca o morada, que mantiene un buen rendimiento año tras año.
Sin embargo, esta temporada han ganado fuerza también los señuelos tipo caimán en colores vivos, así como técnicas con mosca seca, que atraen a una creciente tribu de pescadores más técnicos. El róbalo, en este contexto, se convierte en uno de los principales atractivos para quienes buscan algo más allá del pique masivo.
Equipos, anzuelos y carnadas de confianza
En cuanto a equipos, los pescadores de la zona suelen confiar en anzuelos tipo Masu, muy populares en la Patagonia, y en variantes como Keyru, Sode o Akita Kitsune, que se adaptan bien a la marea y a la resistencia del mar. La carnada reina sigue siendo el camarón pelado, teñido de amarillo y reforzado con aceites aromatizados de bonito, caballa o atún, que intensifican el olor y atraen a las especies costeras.
Las Grutas como destino integral de turismo y pesca
Lo que hace especial a Las Grutas no es solo la pesca: la combinación de paisajes impactantes, playas extensas, restingas, acantilados y aguas extremadamente productivas la convierte en un destino integral para quienes viajan con caña bajo el brazo. La posibilidad de buscar pejerreyes escardones, manilas, róbalos y pez gallo en el mismo recorrido se erige en una alternativa perfecta a los clásicos circuitos trucheros montañosos.
Con señales tempranas muy alentadoras para la temporada de manilas 2026, todo indica que este año puede convertirse en uno de los mejores para la pesca deportiva en la región. Para quienes buscan salir de lo tradicional, pinchar cornos, enfrentar a un pez gallo desafiante o descubrir el potencial de la costa rionegrina, Las Grutas sigue consolidándose como un destino difícil de ignorar y una verdadera puerta de entrada a la pesca patagónica.

Más Historias
Cuba frente a una tormenta perfecta: cómo opera el turismo en medio de la crisis y qué pasa con los viajes
Mundial 2026 en USA: las trabas burocráticas que amenazan el éxito logístico del torneo
Retiro: Elegancia francesa y patrimonio histórico en el corazón de Buenos Aires